Malestar en la Policía local por una causa “cajoneada en la Cámara”

Agentes denunciaron a un superior y temen que dejen prescribir los hechos

Son 48 hechos de corrupción que figuran en el expediente y por los cuales está imputado el oficial. El juicio iba a realizarse en octubre del año pasado, luego pasó para marzo y ahora se teme que el proceso no se realice hasta que el oficial principal obtenga la jubilación (con lo que percibirá la totalidad de sus haberes)

Los hechos que dieron origen a la causa judicial ocurrieron en la localidad de Ticino, más precisamente en su Destacamento policial.

Allí, el oficial a cargo, Diego Rivarola, conseguía que jóvenes policías acudieran desde Villa María a realizar guardias entre las 22 y las 6 de la madrugrada. “El siempre se atalona bien arriba, con los jefes, así que conseguía que los agentes fueran y los recargaba sin rendir cuentas a nadie”, indicaron a EL DIARIO los integrantes del grupo de agentes del orden que por razones obvias enconden sus identidades, pero no su malestar.

Una noche, H.V. quien era uno de esos policías que hacían adicionales nocturnos en Ticino, especialmente para reforzar la seguridad en la zona rural, faltó, “y entonces Rivarola le aplicó una sanción, un arresto, con lo que provocó la reacción del subalterno, que le preguntó por qué actuaba de esa manera si al trabajo lo hacía de manera gratuita”, narraron a EL DIARIO desde el grupo que reclama justicia.

Explicaron a continuación que, con ese antecedente, otro policía, D.C., se encontró en la calle con un prominente empresario de la localidad, de apellido L., a quien le pidió si podía hacer algún aporte para que ellos tuvieran alguna recompensa por su trabajo nocturno y “voluntario”.

Aparentemente, la reacción del hombre de negocios no se hizo esperar. Le pidió al mismo D.C. que lo acompañara hasta su empresa, y allí hizo que el contador le mostrara los libros contables, donde figuraban 48 pagos efectuados al por entonces oficial inspector por los adicionales nocturnos. Es más, le hizo mostrar con el profesional los recibos firmados por el propio encargado del Destacamento. Las cosas se aclaraban (o oscurecían, según el lado desde donde se las mire): el oficial cobraba, pero no les pagaba, no distribuía el dinero.

 

La denuncia

H.V. y D.C. no tardaron en radicar la denuncia correspondiente en la División de Asuntos Internos, como se denominaba por entonces a la dependencia encargada de iniciar la investigación, hoy devenida en Tribunal de Conducta.

Las evidencias eran contundentes, por lo que el denunciado fue imputado. “Pero pasaron ocho años o nueve años y no hay justicia. En la Departamental, como en todas, hay gente honrada, que quiere que estas cosas no pasen, pero si denunciamos, es como si no pasara nada”, se quejaron los efectivos en reunión con un periodista de este medio.

 

Lo ascendieron

“Son nada menos que 48 hechos de estafa y, en el medio, al imputado lo ascendieron de oficial inspector a oficial principal… Solamente falta que lo hagan comisario y entonces nos vamos todos a casa”, ironizaron los policías, quienes aprovecharon el dato para reiterar que D.R. “se atalona siempre arriba, con los jefes”.

Luego recordaron que la causa, que ya había sido elevada a juicio, iba a ventilarse el pasado mes de octubre de 2017 y que luego se habló de que se realizaría en marzo de este año, cuando finalizara la Feria Judicial de verano.

“Pero eso no ocurrió. Lo único que nos alienta es que el hermano de Rivarola fue sancionado y apartado de la fuerza, o sea que en algún punto podemos confiar, aunque en este momento hay más datos para desconfiar”, concluyeron.

EL DIARIO le cedió la palabra a un grupo de uniformados; lo mismo puede hacer con los titulares de la fuerza, aunque parece ser la Justicia la que “tiene la palabra”.

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