“Martín tiene una mirada social que pocos dirigentes políticos tienen”

MAURO BELTRAMI

Nació en Villa María, el 22 de mayo de 1973. Casado, tres hijos. Es abogado y magíster en Gestión Política. Docente universitario. Comenzó su militancia en el ámbito de los centros de estudiantes secundarios, en la Escuela del Trabajo. En ese espacio conoció a Martín Gill. A finales de 1996 ingresó como pasante a Tribunales y se acercó al hoy rector de la UNVM Luis Negretti.

De esa relación laboral surgió su participación en los equipos jóvenes del Inspir, un instituto que diseñó las políticas que llevaron al peronismo a la Intendencia en 1999 con la figura de Eduardo Accastello.

En 1999 ingresó a la función pública en calidad de asesor de la Secretaría de Gobierno. En 2003 fue director de Habilitaciones de la Municipalidad, tiempo después ocupó la dirección de Despacho y en los últimos meses de 2007 fue secretario de Gobierno. De 2007 a 2011 fue secretario Legal y Técnico.

En 2011 llegó a una banca en el Concejo y fue reelecto en 2015.

Hoy, es vicepresidente del bloque justicialista del legislativo villamariense

 

Escribe: Nancy Musa
DE NUESTRA REDACCION

 

 

Es un dirigente político raro, por así decirlo. Tiene perfil bajo, le gusta colaborar sin mucho ruido, es autocrítico y mediador. Empezó su participación militante desde abajo, como un soldado que no dudó en barrer si era necesario. Viene de una familia humilde, lo conmueven al máximo sus seres queridos y las necesidades de los más vulnerables. Mauro Beltrami conserva bastante del pibe inquieto que estudió en la Escuela del Trabajo para tener un oficio con el objetivo de ayudar a su hogar, que adora el fútbol y el debate frente a frente.

Es peronista sin vueltas y con fundamentos. Respetuoso de las ideas diferentes y esperanzado en un mundo sin tantas desigualdades.

Un idealista que aprendió de los avatares de la realidad.

 

-¿Cuál es su análisis con respecto a la situación actual del peronismo a nivel nacional?

-Es importante el intento que está habiendo de distintos sectores en buscar un consenso para buscar la unidad, el problema está dado en que hay muchos intereses dentro del partido que hace que no sea fácil poder llegar a este hilo conductor.

Si se empiezan a dejar los egos personales de lado y logramos convencernos que la justicia social, que es el eje central del peronismo, es la que puede llevar al país adelante van a ir apareciendo los nombres que pueden llegar a conducir a nuestra Nación en el futuro.

Nos tenemos que olvidar de los personalismos exacerbados y tratar de llegar a estos consensos de qué lo que queremos para el país y quién la persona más indicada para eso.

Pienso que las PASO pueden ser una buena opción para el peronismo a nivel nacional en 2019.

 

-Los dirigentes que se han ido del partido, los que tienen un fuerte rechazo en la sociedad ¿son obstáculos para la unidad o usted cree que son situaciones que se pueden solucionar?

-Creo que es el momento que a toda aquella persona que tiene una base justicialista y que quiera volver al partido hay que abrirle las puertas y vuelvo a repetirte tenemos un instrumento que son las PASO que pueden dirimir las diferencias.

En un movimiento tan grande como es el justicialismo, hay diferencias de matices pero si pudiéramos centrarnos en que el problema no está en nuestro partido sino afuera con lo que quieren hacer del país, si nos centramos en nuestra doctrina y pensamos en los tres principios justicialistas creo que podríamos salir adelante.

 

-¿A nivel provincial la realidad de su partido cambia?

-A nivel provincial el peronismo está mucho más focalizado en la figura del gobernador y de José Manuel de la Sota. Hay un sector que está en Unidad Ciudadana pero creo que se puede hacer que ingrese dentro del justicialismo y trabajar todos juntos.

De hecho en el caso nuestro en 2015, fuimos fuera de la estructura y hoy estamos trabajando todos juntos y hemos superado las diferencias que pudiéramos haber tenido en el pasado.

En líneas generales el justicialismo en Córdoba está más consolidado en una estructura, lo que queda afuera son sectores que no son extremadamente justicialistas pero creo que están más cerca del pensamiento justicialista que del pensamiento neoliberal actual.

 

-De acuerdo a su pensamiento ¿hay posibilidades de hacer un puente con Unidad Ciudadana?

-Pienso que hay un sector muy importante de Unidad Ciudadana que va confluir dentro del justicialismo de Córdoba. Otros posiblemente no porque son los sectores que no están referenciados con el PJ.

 

-Y a nivel local y departamental ¿cómo está parado el PJ?

-Nosotros hoy tanto en lo local como en lo departamental tenemos un conductor que es Martín Gill. Martín Gill es el que fija la política en la ciudad y en el departamento y tiene un equipo de gobierno que está llevando muy bien las cosas y con ideas para poder seguir gobernando la ciudad en los próximos tiempos.

De hecho se está trabajando y pensando en acciones para el futuro teniendo en cuenta toda la transformación que se dio en la ciudad desde el año 2000 hasta ahora. No me caben dudas que Martín es la persona indicada para conducir el justicialismo en la ciudad y en el Departamento en esta etapa.


-En las elecciones legislativas del año pasado Unidad Ciudadana fue con su propia lista, ¿están trabajando para que no pase nuevamente en 2019?

-La idea, como hablamos a nivel provincial, es que todos los que tengan raigambre justicialista esté dentro de la estructura de Unión por Córdoba, hay sectores de Unidad Ciudadana que tal vez no se sientan representados pero la idea es ir todos juntos.

Y a nivel local, hay más posibilidades de unidad, porque creo que la mayoría se refleja en la figura del intendente actual.

 

-Hablando del intendente ¿cuáles son para usted los temas claves o prioritarios que tiene Gill en su gestión?

-Las obras importantes no se han detenido, la ciudad sigue progresando en materia de obra pública, tenemos la obra de desagües más importante de los últimos cincuenta años que va a solucionar el problema de mucho tiempo en el centro y en los barrios. Tenemos la obra de prolongación de la avenida que llega a la Universidad que va a generar un impacto económico importante porque va hacer nuevos loteos, tenemos el embellecimiento del Parque Pereira, un nuevo puente que nos une con Villa Nueva, pero además de la obra pública que nunca se ha detenido y hace que la ciudad sea diferente a las demás.

Porque tenemos agua, cloacas, gas en casi un 100% que no lo tiene otra ciudad.

Pero además de eso Martín se focaliza en ejes muy importantes que son la educación, la cultura y la posibilidad de dar oportunidades a quienes no la tienen y dejar en la misma línea de largada a todos los chicos.

 

-¿Sería una de las características de la mirada del intendente?

-Sí, es una impronta muy importante de Martín en su faz de educador, de desarrollo social. Volver a darle al ciudadano, no sólo las obras, sino la oportunidad de integrarse con talleres culturales, eventos sociales, con las actividades deportivas, con el vagón cultural en Las Playas.

Hay un montón de actividades culturales y sociales que se resaltan en esta gestión y que tienden a igualar oportunidades.

 

-¿El nivel de pobreza, una de las preocupaciones a nivel país, se ha incrementado, se ha reducido?

-Villa María no tiene los niveles que se dan en el Gran Buenos Aires o en las grandes ciudades, además se ha realizado un fuerte trabajo en los últimos años conteniendo a las personas que más lo necesitan y buscando dar trabajo, de distintas formas, como el Parque Industrial.

De todos modos estamos inmersos en una realidad nacional que va generando que cada día haya más gente que va quedando afuera y se empiezan a notar en la cantidad de bolsones que se dan, en los contratos de alquiler que debe hacer el municipio para que una persona desalojada tenga donde vivir, no estamos ajenos al resto.

Pero sí hubo y hay una política de contención y de brindar herramientas para que la gente se pueda desarrollar por sí mismo.

 

-Mauro, el Concejo siempre fue la caja de resonancia de los reclamos ¿en este momento cuáles son los temas más complicados que tienen en danza?

-Siempre que tenemos un aumento de los servicios tenemos un tema complicado. Hemos terminado de resolver el aumento de los taxis, y es complejo porque tenemos dos sectores en puja. Al usuario que le está subiendo todo le repercute mal al bolsillo, al permisionario no le alcanza para cubrir el mantenimiento del auto y al chofer se le baja su salario.

Se está resolviendo el tema de la concesión del agua, y la cuestión social siempre está, en el Concejo la gente llega a pedir ayuda y tratamos de resolverlo.

También tenemos muchas instituciones que requieren apoyo porque hoy les está costando cada vez más poder mantener su actividad. Eso sí se nota en este momento.

Y los concejales del oficialismo tenemos que ser muy prudentes, porque es fácil pedir desde la oposición, pero nosotros tenemos que cuidar que el municipio se mantenga equilibrado económicamente.

Porque te piden sacá esta tasa y no se puede. El presupuesto es lo más equilibrado, y de hecho somos, de los pocos municipios, que estuvo dos años sin aumentar las tasas y cuando se incrementó se hizo de forma prudente.

 

-¿La convivencia con la oposición está dentro de lo aceptable?

-Sí, es un Concejo más politizado que el anterior, hay más efervescencia y tenemos un bloque propio donde todos cumplimos cargos dentro del Ejecutivo y eso genera más discusión y además es la primera vez, en los últimos años, que hay un solo bloque al frente.

Hay que debatir más, ellos creo que también tienen sus problemas internos, pero nos lleva a tener mucha paciencia, mucho diálogo para que las ordenanzas salgan.

Es interesante, es algo que no me había pasado en el Concejo anterior.

 

-¿Le apasiona la política?

-Sí, desde el centro de estudiantes del secundario siempre me gustó participar, estar presente tratando de solucionar problemas. No soy de estar muy expuesto, soy más de perfil bajo, pero me gusta estar en el medio del conflicto y buscar soluciones de la forma más pacífica posible. Me siento como pez en el agua en esos casos. Me encanta.

 

-¿Estudió Abogacía pensando en política?

-No, yo desde chico dije que iba a ser abogado, pero además de la Abogacía mi otra gran pasión es el deporte. Soy un fanático del deporte. Y cuando puse en la balanza ser periodista deportivo (risas) o abogado, me incliné por la Abogacía.

Yo soy el primer profesional de mi familia, después mis hermanos también pudieron estudiar.

Mi papá fue maestro del trabajo, mi mamá hizo la primaria y en ese afán de tener la posibilidad de estudiar uno buscó una carrera que le gustaba y que le daba la posibilidad de una salida laboral.

No me arrepiento, me abrió muchas puertas, pero no estudié pensando en la política.

 

-¿Qué personalidad tenía en su infancia?

-(Risas). Como soy ahora, muy inquieto, siempre me gustó participar, y siempre desde abajo, rara vez estuve en la cresta de la ola (risas), nunca fui presidente de algo, siempre tratando de colaborar.

Estudié en la Escuela del Trabajo porque mi papá era maestro de ahí.

Mi papá con su sueldo de docente no llegaba a fin de mes, mi abuela paterna era pensionada de mi abuelo que era suboficial de Marina y nos ayudaba a llegar a fin de mes.

Y yo ingresé a la Escuela del Trabajo por un lado porque desde los 6 años iba a verlo a mi papá, pero además porque pensaba que si no podía seguir estudiando al menos iba a tener un oficio. Soy técnico en Electrónica.


-¿En qué barrio transcurrió su niñez y adolescencia?

-En el barrio Güemes, hasta los 2 años vivíamos en bulevar Vélez Sarsfield, entre José Ingenieros y Lisandro de la Torre, después mis viejos compraron una casa en calle Salta al 300 y viví toda la vida ahí. Incluso ahora tengo el estudio jurídico en la casa que era de mi abuela, porque murió mi abuelo, ella compró la casita del lado.

Y me quedé toda la vida ahí, entre el barrio y el club Central Argentino que a los 6 años empecé a jugar al fútbol. Después pasé al Unión Central y jugué cuatro o cinco años en primera en Unión, hasta que tuvimos un percance y dejamos de jugar. Después la Afuco bajó la edad y empecé a jugar ahí.

 

-¿El fútbol es un accesorio importantísimo en su vida?

-(Risas). Sí, no lo cambio y se lo inculqué a mis hijos. Me apasiona, o voy a jugar o voy a ver jugar a mi hijo.

 

-¿En su casa eran peronistas?

-Mi papá es peronista, yo soy afiliado al peronismo desde los 18 años, mi mamá no tenía una extracción definida, pero era más radical que peronista (sonríe).

Mi papá fue afiliado toda su vida, pero no era una familia extremadamente politizada.

 

-¿Cuándo su papá le hablaba del peronismo qué le contaba?

-Mucho lo hablé con mi abuela que tenía la imagen de verlo llegar a James Craik al tren entregando lavarropas, cocinas. Ella me contaba como el pueblo los seguía a Perón y Evita y como fueron cambiando la mentalidad de la clase trabajadora.

Ellos se fueron desarrollando con las políticas que implementó Perón. Mi abuelo fue suboficial de la Marina y tuvo problemas cuando fue la Revolución Libertadora. Creo que no estaba en el país cuando se dio, estaba en la fragata Sarmiento.

Y ellos siempre reconocieron lo que el peronismo les dio al país y a la sociedad, que siempre estuvieron al lado de los más humildes.

 

-¿Esas políticas destinadas a los más humildes, fue uno de los motivos que lo llevaron a militar en el justicialismo?

-A mí me siempre me gustó darle una mano a quien lo necesita y creo que la doctrina justicialista es la que más se arrima a eso. Después uno empezó a ver, que de las distintas doctrinas que existen, el que la tenía más clara era Perón.

El decía que no había una ideología extrema que pudiera solucionarle el problema a la gente, habló de la tercera posición, de la soberanía política, la independencia económica, la justicia social y me parece que son los principios básicos para cualquier Nación y más para un país como el nuestro que tiene, dentro de lo que es América Latina, una fuerte clase media.

A mí esa separación extrema entre los que más tienen y los que menos tienen me produce un fuerte rechazo, creo que podemos vivir bien y dar una mano al que necesita.

Lo que uno leyó, más lo que contaba mi familia, tenía un compañero de secundaria Guillermo Echenique que me regaló La razón de mi vida (sonríe) y me fue inculcando principios del peronismo.

Y el hecho de haberme sentado en Tribunales al lado de Luis Negretti me llevó a la participación.

 

-¿Cuándo conoció a Martín Gill?

-A Martín lo conocí en la Federación de Centro de Estudiantes de secundarios, entre el 88 y el 90. En la Escuela del Trabajo el presidente del Centro era Guillermo Ceppo, peronista acérrimo, y Martín el presidente del Centro del Rivadavia.

Ahí tuve las primeras aproximaciones con Martín, después nos fuimos a estudiar a Córdoba, y nos volvimos a encontrar en 1997 trabajando en el Inspir.

 

-¿A los equipos técnicos del Inspir lo lleva Luis Negretti?

-Sí, Luis me invita a trabajar con un grupo de jóvenes pensando la nueva ciudad. Uno venía de Córdoba y la veía a Villa María muy apagada y eso me impulsó a trabajar por mi ciudad. Amo a Villa María y no la cambio por nada del mundo, pero en ese momento veíamos que no había una calle sana, no había luces, no había nada.

Y en el Inspir trabajamos con muchas ganas, ahí lo conocí a Eduardo (Accastello) y desde entonces estamos trabajando.

 

-¿Y así llegó hasta dónde está hoy?

-(Sonríe). Yo me recibí un martes 13 de octubre de 1998, trabajaba en un estudio jurídico de secretario, Raúl Costa me dio una mano y me hizo entrar al estudio de Monasterio y participaba en política.

En el 99 me casé, un año de recibido no teníamos nada (risas). Y el 28 de diciembre de 1999 me llamó Martín para ofrecerme participar de la gestión de Eduardo que había un lugar en la Secretaría de Gobierno.

Ahí empecé trabajando con Julio Ferro, no tenía hambre, pero andaba cerca (sonríe), si bien nos ayudaban mis viejos y mis suegros, pero necesitaba trabajar.

Y en el 99 empecé la adscripción en la UNVM y ahí vengo dando clases.

 

-¿Qué experiencia le dejó el Ejecutivo?

-Son dos cosas diferentes el Ejecutivo y el Legislativo. El Ejecutivo es una trituradora, te lleva a estar las 24 horas pensando en solucionar problemas. En los primeros años como asesor era controlar expedientes, una tarea muy técnica, pero cuando fui director de Habilitaciones aprendí muchísimo.

Me tocó pasar el pos Cromagnón, tuvimos que salir a controlar porque Cromagnón le abrió los ojos a todo el mundo y se pensaron a pedir más cosas, hubo que discutir muchísimo con los dueños de los locales de espectáculos.

 

-¿Tuvieron que repensar nuevamente las exigencias?

-Sí, de hecho antes de Cromagnón con el Paco Mateo veníamos exigiendo un montón de cosas pero Cromagnón aceleró los tiempos. Y se fueron haciendo planes de adecuación, principalmente locales que no tenían salida de emergencia.

Con mucho diálogo logramos que se fuera comprendiendo la importancia de las medidas y hoy tenemos una ciudad segura en ese aspecto.

El Ejecutivo te da una experiencia permanente, todos los días un nuevo conflicto que resolver.

 

-¿A usted luego le tocó como secretario de Gobierno de Nora Bedano, el conflicto municipal?

-Sí. Me senté los primeros días de septiembre de 2007 y me dijeron esta tarde hay reunión con el gremio. Pidieron un 20% de aumento y nosotros le dijimos que no había plata y al otro día tuvimos paro, quema de gomas, conciliación obligatoria y estuvimos viajando a Córdoba cada dos días y después terminamos arreglando con un porcentaje más bajo.

Pero siempre rescato de mi paso por el Ejecutivo que hice un montón de amigos, puede haber gente enojada conmigo, eso no lo niego (sonríe), pero rescato el respeto que había en la discusión con la gente del gremio, y hoy tengo la mejor relación con ellos y eso me reconforta.

Cada uno defendía sus intereses pero con respeto, sin agresiones y hoy nos está pasando que miramos más la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio.

 

-¿Y a qué se debe este nivel de agresividad?

-Creo que deberíamos tener un poco más de autocrítica, todos nos equivocamos, pero si nosotros nos quejamos, en el caso del Tránsito que está en boga hoy, que el inspector no hace tal cosa pero cuando cruza una persona por la senda peatonal no frenás. Creo que primero tenemos que hacernos cargo de lo que nos corresponde y después critiquemos al otro.

Hoy entre el individualismo, el mirar la paja en el ojo ajeno y la libertad que dan las redes sociales de decir lo que queremos sin control está generando que el tejido social se vaya descomponiendo.

 

-¿Y así surgen los malos entendidos?

-Nos estamos peleando por pavadas, que si nos sentamos en una mesa las podemos solucionar.

Por ahí digo por qué tenemos que mandarnos mensajes por WhatsApp si nos podemos hablar por teléfono (sonríe) o si estamos oficina de por medio.

No despersonalicemos todo, porque cuando nos sentamos, nos miramos a la cara solucionamos todo. A veces uno pone algo en el Face o en WhatsApp con la mejor intención del mundo y el que lo receptó estaba en un mal día, o no lo interpretó y se arman unos líos bárbaros que se podrían arreglar de otra manera.

 

-Con el frente a frente

-Sí, con el frente a frente (sonríe). Y tenemos que parar con el tema del individualismo, no puede ser que nos querramos salvar nosotros y no nos importe el otro.

Todos queremos que nos vaya un poquito mejor pero no a costa que quede gente en el camino, no tiene sentido si se puede buscar alternativas para que el chico que no pueda estudiar, estudie.

Un chico que nace pobre no quiere ser pobre toda la vida. Ese discurso de los planeros, de que son vagos, no es así.

Es porque no han tenido posibilidades.

 

-Es casi normal hoy escuchar que el “pobre es pobre porque quiere”

-Sí, y el que es rico porque se lo ganó. No hay duda que el que trabaja y se esfuerza tiene posibilidades pero por más que trabajés y te sacrifiqués no siempre tu realidad te va ayudar, si no hay un Estado presente que te permita seguir adelante.

Porque hay políticas, hay acciones que llevan a que te vaya bien. Y nadie es pobre porque quiere.

-¿Qué opinión tiene sobre las medidas que se están tomando en materia económica?

-Creo que son totalmente desacertadas porque no están fomentando la inversión genuina, no hay desarrollo de un poder industrial. Las inversiones que hay no generan desarrollo, no dan trabajo porque hay una actividad financiera desmedida que genera especulación en todo sentido.

Por otro lado se ayudan a determinados sectores que no producen fuentes de trabajo.

La mano invisible, el volcamiento por sí solo no existe, el Estado tiene que estar presente. Salud, educación, seguridad y en el desarrollo industrial el Estado no se puede ausentar.

El intervencionismo del Estado no puede desaparecer.

 

-Emergencia vial, es un tema fundamental que será tratado en el Concejo

-Sí, es un tema candente, en los próximos días va ir Rafael Sachetto al Concejo para avanzar en el proyecto y en las políticas que sean necesarias para mejorar el tránsito en la ciudad. Hay muchos factores preocupantes, desde tener un parque automotor inmenso, la locura que vivimos, el individualismo, el creernos que tenemos el derecho a hacer lo que queremos y hay un problema que es de nuestro país y está relacionado con el federalismo.

¿Por qué en Chile o en Brasil es más ordenado? Porque el poder de policía lo tienen los carabineros o la policía. Entonces, nadie va en contra de esa autoridad.

Los inspectores municipales no tienen poder de policía y la gente se abusa de esa cuestión. Creo que los operativos que estamos haciendo con Gendarmería y la Policía van ayudar, y tenemos que estar abiertos para escuchar todo tipo de ideas pero necesitamos un compromiso de toda la sociedad.

Cada uno tiene que empezar a entender cuál es su rol y darse cuenta que no se puede circular sin casco. Y entender que los inspectores municipales no son recaudadores, esa es una mentira que nos hacemos para justificar nuestras infracciones.

Y es muy difícil para un inspector estar en la calle con el grado de agresividad que hay.

 

-En las reuniones que ustedes tienen como equipo ¿abordan el tema de la agresividad, de la tensión social?

-Sí, está en inserto en toda charla, es un tema que se ha instalado en la sociedad a partir de la famosa grieta y uno trata de buscar mecanismos para mitigar esto.

Y en este sentido creo que el intendente es una persona para mirarla y seguir, es una persona que si tiene que poner la otra mejilla para evitar un conflicto o solucionarlo la pone.

En eso tenemos que ser muy cuidadosos y más los que tenemos funciones públicas. Más de una vez me tiento a escribir en las redes sociales y no lo hago para evitar la escalada de violencia.

 

-En las redes sociales se percibe esa tensión, a través de post armados para generar enfrentamiento o destruir ciertos liderazgos

-Creo que tenemos que saber convivir con las redes sociales y saber también que mucho de lo que hay en las redes sociales es manipulado por los grandes poderes económicos y políticos del país y del mundo, por eso debemos tener mucho cuidado al replicar algo, leerlo muy bien antes.

Hay muchas páginas para armar noticias falsas, hoy en este grado de que todos creemos que la sabemos toda, que la culpa la tiene el otro, vemos algo y lo replicamos y no pensamos el daño que podemos producir en otros o en nosotros mismos.

 

-¿Siendo abogado, qué observación hace sobre la actuación judicial en las denuncias de corrupción?

-La justicia no deja de ser un poder político dentro del Estado y se mueve al son del que está de turno. Va adecuando sus fallos a las realidades políticas del momento, los mismos jueces que no movieron un dedo antes de 2015, después aceleraron causas o a la inversa.

Creo que es un poder que tiene su propia interna, con parámetros muy propios. Pienso que debemos dejarlo que sea lo más independiente posible, que trabajen con libertad para poder resolver cuestiones.

Si alguien robó que vaya preso y se sigan los pasos para su condena pero que no se violen los procedimientos.

 

-Respetar el principio de la inocencia hasta que se demuestre lo contrario

-Sí. El principio penal dice que se es inocente hasta que se demuestre lo contrario y la prisión preventiva es excepcional, entonces no se puede transformar en una regla.

No puede estar una persona dos años presa sin juicio y se ha logrado que mucha gente sin tener una condena, haya sido condenada socialmente.

Tenemos que buscar la forma que la justicia se independice del poder político y resuelva las causas como corresponda.

Lo mismo que se criticó cuando eran oposición se hace ahora, lo mismo pasa con el Indec, en la forma de hacer política esto es igual o peor de lo que teníamos antes.

La política tiene que repensarse porque corremos el riesgo que la gente no crea más en nosotros, me parece que las personas más moderadas de todos los sectores se sienten en una mesa y definan políticas que se respeten gobierne quien gobierne.

 

-¿Apostaría a la reelección de Martín Gill?

-(Pausa) Yo apuesto a que este proyecto continúe, Martín tiene todos los méritos y todas las condiciones para seguir gobernando la ciudad, porque lo viene haciendo de la mejor manera continuando el proceso de transformación de la ciudad y estaré al lado de él si decide postularse, de cualquier manera falta para la elección de 2019 y es apresurado hablar de candidaturas.

Sí, creo que hay un grupo de gente capacitada para poder continuar.

 

-¿En algún momento se le cruzó ser candidato a intendente?

-(Risas). Me lo cruzan mis amigos, me lo cruza gente que me dice vos podrías ser intendente. Pero te vuelvo repetir, siempre me sentí más cómodo acompañando, ahora uno lleva muchos años en política y a quien no le gustaría conducir los destinos de su ciudad.

Me queda claro que me falta mucho para poder estar en la talla de Martín (sonríe).

 

-¿Cuál es su sueño hoy, cuando era chico quiso ser abogado y lo fue, jugó al fútbol y ahora?

-No puedo soñar más con llegar a primera nacional en fútbol (risas). Quiero acompañar a mis hijos en lo que quieran ser, me conmueve, soy muy familiero y trato de estar lo más posible dentro de la vida de ellos y de mi señora.

Y lograr una sociedad justa, que todo el que puede ayude a alguien, que vivamos todos un poquito mejor. Sé que es difícil pero es mi sueño.

 

Opiniones

Mauricio Macri

Lo respeto como presidente, como figura democrática que ganó en una elección. No comparto su ideología ni su forma de hacer política y no creo en la meritocracia que él propone. Sin política no hay solución para la gente.

 

Juan Schiaretti

Es muy buen administrador, un político que conoce muy bien cómo administrar una provincia, lo hace con cuidado y ha logrado en este período poder conseguir los créditos suficientes como para darle a la provincia obras de infraestructura necesaria para su desarrollo futuro.

 

Martín Gill

Martín es un amigo, con el que uno ha ido aprendiendo y dando pasos a su lado. Creo que es el político villamariense que tiene mayor proyección a nivel provincial y nacional.

No tiene techo y tiene una mirada social como pocos dirigentes políticos tienen hoy.

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