El Diario del centro del país

Más humanidad y menos etiquetas

Cartas – Opiniones – Debate

No toda, pero casi toda mi vida, se transversaliza con la vida de Lucio. Y 2018 no fue la excepción

Desde el diagnóstico las cosas comenzaron a cambiar. Aceptamos que el jardín debía ser “inclusivo”, que debía haber sí o sí una “integradora”, que los juguetes fueran “didácticos” y que los juegos que podrían haber sido genuinos fueran casi todos “terapias”. Nos metimos (o nos metieron al sistema semántico y práctico de la discapacidad). Entendimos, claro, que eran necesarios abordajes más individualizados y que las maneras de aprender eran otras. ¿Eran siempre otras?, ahora me pregunto.

Andar a caballo fue equino.

Ir a la pile fue hidroterapia.

Aprender habilidades fue terapia ocupacional… Y podría seguir la lista.

Siempre pensaba que más… podía ser mejor.

(Con esto, lejos estoy de cuestionar a los y las maravillosas personas que acompañaron, acompañan y acompañarán nuestro camino para potenciar los aprendizajes y fundamentalmente la autonomía de Lucio)

Estoy cuestionando el sistema y me duele el alma porque creo que no siempre debió ser así, pero cuando decís discapacidad viene el combo “rehabilitador”. No solo es el niño, sino el paciente y, a pesar de que luché contra el discurso hegemónico la lógica del sistema me fue ganando.

Dije… marche el certificado para asegurar terapias… marchen los pedidos… marche… marche la planificación de horarios, salas de espera y planes adaptados.

Y un buen día, sí… uno bueno…, Lucio se cansó y no quiso ir más a hidroterapia ni a kinesiología ni a terapia ocupacional. No quiso que lo tocaran, ni quedarse solo haciendo ejercicios .

Hoy disfruta de paseos con sus acompañantes, va al río, a tomar una cokita, camina, viaja en colectivo, disfruta de los espectáculos y va a la pileta feliz, y eso es sorprendente. Allí comparte con otros chicos, está aprendiendo tiempos de espera y encuentra risas y gritos y dinámicas de juego que NO son terapias.

¡Cuánto va a costar rearmar esto!

¿Cuál será la medida justa, para que todos seamos también más éticos y equilibrados para mirar a la persona?

Yo no creo que sea tarde… Estoy segura de que en el año que comienza seguiremos buscando nuevas formas para todos los Lucios, por más humanidad y menos etiquetas.

Verónica González

 

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