El Diario del centro del país

“Mientras más crisis hay, más impacta en la escuela”

Escribe Nancy Musa DE NUESTRA REDACCION

Myriam Saura

Nació en Villa María, el 6 de agosto de 1961. Casada, 4 hijos y 1 nieto. Profesora de Historia y Geografía. Hace 24 años comenzó su labor docente en escuelas de Villa María y Hernando. Desde el 13 de febrero de 2006 es directora del IPET 49 Domingo Faustino Sarmiento, ex-Escuela del Trabajo. Un establecimiento de casi mil alumnos, de la ciudad y la región, que cumple 90 años en 2019

 

Diálogo, reflexión, entender al otro, sensibilidad. Conceptos que forman parte de la personalidad de una mujer dedicada a la educación. Myriam Saura es fuerte, diplomática, decidida y comprometida con sus alumnos en la formación pedagógica y en la formación humana.

Le encanta viajar, estar con su familia, investigar sobre política e historia, trabajar en pos de una mejor calidad de vida de la comunidad que preside y promover proyectos en equipo.

Está orgullosa de la escuela técnica, de la tarea de los docentes y del rendimiento de los alumnos. “Los docentes siempre sacan un conejo de la galera”, afirma sonriente, expresando la importancia de la tarea que cumplen los educadores.

 

-¿Cuáles son las ventajas que tiene la escuela técnica en el contexto que estamos viviendo?

-La escuela técnica tiene ventajas desde donde se la mire. La primera ventaja es el título con el que salen los estudiantes porque ellos están acreditando horas de práctica, en este plan de siete años, por cada tecnicatura que son distintas.

En esas horas los chicos adquieren habilidades y destrezas que les sirven para aplicarlas en la tecnicatura en que se reciben pero también los habilita para poderse insertar, hablando desde lo laboral, en cualquier otro rubro. Porque manejan herramientas, por la forma en que ellos van aprendiendo a investigar, a razonar y a resolver fundamentalmente. Lo cual es parte de la práctica cotidiana del técnico, entonces tiene un plus cualquier escuela técnica comparado con una escuela media orientada.

Y ese plus conlleva muchas más horas dentro de la escuela.

 

-Ultimamente, es habitual escuchar que no hay mano de obra calificada en Argentina ¿es así?

-Lo que pasa es que cuando se inició este plan de recuperación de las escuelas técnicas, en 2004, y que se va a terminar concretando con la Ley de Educación Técnica, se pensaba que técnico se nace y no es así, el técnico se hace y los primeros técnicos se recibieron recién en 2015.

Siete años de preparación, hoy quien sale de la escuela técnica está preparado para ocupar puestos de mandos intermedios, sabe hacer lo básico, pero sabe pensar, elaborar, diseñar.

Hoy, desde la escuela que estoy puedo decir que a los chicos se los busca, las empresas nos van a pedir referencias de estudiantes y tenemos la seguridad que están preparados para insertarse en el ámbito laboral o para continuar los estudios si prefieren.

 

-La Escuela del Trabajo tiene una historia muy rica ¿los alumnos se interesan por esa historia?

-Sí, el joven se interesa. Los chicos inician el primer año, o los nuevos de cuarto y nosotros el primer día los llevamos al Museo de la escuela. Porque en ese museo está la historia de la escuela donde van a transitar siete años, pero está la historia de la educación técnica de la provincia de Córdoba, con todo lo que los profes han ido recuperando y reparando allí adentro.

Empiezan así muy despacito, el contagio de los mismos profes, porque tenemos la ventaja que el grueso de los profes de taller han sido alumnos de la escuela. La camiseta ya viene puesta desde hace muchos años, y además de generaciones anteriores porque en muchos casas sus papás han sido alumnos de la escuela o docentes. Es toda una cuestión de un duende mágico, siempre digo la Escuela del Trabajo tiene un duende y te atrapa. Y ese duende está enquistado en la cantidad de horas que los chicos están ahí adentro, en el internado que tiene toda una historia por la escuela nace con un internado.

La institución cumple 90 años el año que viene, como la escuela de artes y oficios.

 

-¿Vienen muchos alumnos de la región?

-Sí, en este momento tenemos 160 en el internado y tenemos unos 40 chicos que viajan todos los días o bien están con sus hermanos que estudian en la universidad o se quedan en la casa de algún familiar.

 

-¿Han tenido recortes presupuestarios?

-La Ley de Educación Técnica establece un presupuesto, ese presupuesto fue mutando a través del tiempo. Primero eran planes de mejoras que cada escuela era responsable de hacerlos, o la compra de maquinarias grandes están en mano de la jurisdicción Córdoba y hay un equipo técnico-pedagógico que se dedica a las grandes compras.

Seguimos recibiendo dinero para las compras de insumos, pasa que cada vez los trámites se van burocratizando más y los precios aumentan cada día más. Se alcanza a comprar todo lo que se puede, mucha ayuda de la Cooperadora, aportes de exalumnos, o algún profe, siempre material para que los chicos trabajen hay.

Pero, el grueso de los aportes económicos realizado con el presupuesto de la Ley de Educación Técnica se hizo durante los años 2007, 2008, 2009 y parte de 2010. A partir de allí ya comenzaron las compras jurisdiccionales para todo lo que es tornos de control numéricos, se están entregando sembradores para las escuelas de agro, se entregaron fresadoras, hemos recibido robots, eso ya se maneja a nivel jurisdiccional.

A nivel institucional tenemos algunas líneas de apoyo económico como el proyecto internado con el cual se financia la parte de lo que se denomina tiempo de hogar de los chicos internos, o para comprar insumos, es lo que tenemos y es lo que aprovechamos.

 

-¿Tienen líneas de acción relacionadas con trabajos para la comunidad?

-Nosotros no tenemos unidad productiva, para poder hacer algo así tenemos que hacer convenios. Ahora tenemos un convenio con la Municipalidad por el cual los alumnos de Electrónica reparan las sirenas de los móviles de Unidad Ciudadana. Mediante convenios lo podemos hacer. Para poder hacerlo abierto a la comunidad; como en algún momento fue la Escuela del Trabajo, hay un montón de casas que tienen rejas, instalaciones eléctricas hechas por los alumnos; necesitamos tener unidad productiva y en este momento no la tenemos.

Los chicos tienen pasantías por un lado y por otro los convenios que hacemos con instituciones.

 

¿Tienen algún proyecto importante para el año que viene?

-Está para terminarse el simulador de vuelco, que es un proyecto conjunto con la Municipalidad que está bastante avanzado, los chicos de séptimo lo quieren terminar ellos, a lo sumo va a faltar montarlo sobre el tráiler que va aportar la Muni, todo el material lo aportó la Muni, y va a estar a disposición de todos los ciudadanos de Villa María.

Y el objetivo principal, el gran proyecto tiene que ver con los festejos de los 90 años de la escuela para el año que viene, ese es nuestro gran objetivo 2019.

 

-La crisis económica que están viviendo la mayoría de las familias, ¿afectan emocionalmente a los estudiantes, ustedes lo notan?

-Sí, hoy la crisis social se nota, una crisis que tiene que ver con la ruptura social y con lo económico. La escuela es un barómetro en esto, cuando las cosas no están bien fuera, no están bien dentro y hay que redoblar los esfuerzos para trabajarlo. Impacta, más en los chicos más grandes porque ellos se ven que tienen que estar en la escuela, que es su derecho, pero piensan que podrían estar trabajando para ayudar a su familia.

Entonces allí es donde se nota y allí está puesto el esfuerzo para que no dejen la escuela.

Se logra, hay mucha gente que trabaja en esto y se logra, se pelea diariamente, mientras más crisis hay, más impacta en la escuela. Eso trae más tristeza y un alumno triste no aprende.

 

-¿Qué red de contención ustedes han diseñado para evitar la deserción?

-El trabajo en equipo, basado en el diálogo. Diálogo y más diálogo. El ejemplo de cuantos chicos llegan a séptimo, mostrarle la bolsa de trabajo, que vienen a buscar referencias. Institucionalmente nosotros tenemos un gabinete psicopedagógico, dos vice directoras, jefe de preceptores y de internado que formamos una mesa chica de trabajo.

Y a partir de ahí cada uno tenemos gente alrededor que va trabajando, según la edad de los chicos, según las necesidades de los padres, muchas veces vienen los papás a pedir que los ayudemos.

Y después tenemos redes con otras instituciones, con la cual trabajamos problemáticas específicas como Nazareth, como el Senaf, como la gente de los distintos equipos de la Municipalidad, donde vamos trabajando problemáticas puntuales, de chicos puntuales.

 

-¿Cuáles son los problemas más acuciantes del momento?

-Tiene mucha implicancia el desgranamiento familiar. Se nota, y el adolescente a pesar que parece grande, lo sufre desde el enojo con la familia o consigo mismo, entonces no logra ubicarse y hay que trabajarlo mucho a ese enojo. Porque el enojo apunta al fracaso, alumno enojado, alumno frustrado deserta.

Lo que pasa que a veces la cantidad de la problemática excede a la cantidad de recurso humano.

 

-¿Se puede decir que es bueno el nivel educativo que tenemos, si lo comparamos a través de los años, o hacen falta reformas?

-En este momento en la provincia se está implementando el régimen académico, que es un cambio en muchas cuestiones porque el foco pasó a ponerse en el estudiante y su trayectoria escolar. Nuestra escuela a partir del año 2019, forma parte de las 130 escuelas de Córdoba que se incorporan a este nuevo régimen.

Si trabajamos al estudiante y su trayectoria va a mejorar la calidad. La mejora de la calidad no pasa por un número, aunque el número es necesario. Porque si leo números produzco mejoras o cambios pero la calidad es la persona.

Si a nosotros los tiempos nos permitiesen trabajar más con la persona, atendiendo estas necesidades que hablábamos recién, o cuestiones que para los chicos son muy grandes y a lo mejor con una charla se solucionan, la calidad se mediría distinto.

 

-El ataque a la escuela pública ¿qué sentimientos le provoca?

-Siento que me están atacando y la escuela pública se defiende. Los docentes que estamos en la pública la defendemos todos los días. Los que están en la privada también, el docente defiende la escuela. Pasa que hoy toda la sociedad está muy expuesta a los ataques. Las redes, la tecnología, no importarme si digo lo que pienso o si pienso lo que digo. Toda la sociedad está expuesta.

Lo que pasa que algunos roles y funciones quedan más expuestos, entre ellos la escuela pública.

 

-Hablando de las redes, ¿de qué manera deben lidiar con esta explosión donde nadie mide lo que dice o publica?

-Es una tarea difícil, porque en definitiva el teléfono es un contacto directo con la familia pero las redes están en el teléfono. Entonces, hay acuerdos escolares de convivencia que a veces se rompen y hay que volver a la reflexión.

Y a veces son cuestiones que obligan a reflexionar después que se publican. Y a veces se publican cosas que al otro enojó y llega el momento de un nuevo acuerdo, de ver cómo lo vamos llevando y también cómo lo ve el adulto responsable de ese joven.

Porque tal vez la mirada de ese adulto no es la misma que tiene la escuela. Por ahí el problema empezó a la salida de un boliche por mensajes que se pasaron y explotó el lunes en la escuela.

Pero también en esa lucha, hay que tratar de comprender la posición de ese adulto responsable que no mira como miramos en la escuela, o tal vez sí y trabajamos juntos.

Porque también tenemos papás que dicen a ver qué podemos hacer.

Vuelvo a lo mismo, un equipo de gente que trata de apostar al diálogo, a la reflexión, a mirar al compañero, no es una tarea fácil.

 

-Y tampoco debe ser una tarea fácil vencer el individualismo que ya está generalizado.

-Más que generalizado yo diría internalizado. Hoy se ve al individualismo como algo normal, entonces decimos vamos a trabajar en grupo y está quien te dice “yo quiero trabajar solo”.

Y hay que empezar de nuevo, porque como docente no podemos permitir que en una actividad planteada en grupo, haya alguien solito. Porque por algo es que quiere estar solo.

A veces pasa por toda esta cuestión que el otro queda al lado, como que nunca lo ponemos al frente y lo podemos mirar.

Porque si yo al otro lo miro, por allí vamos cambiando nuestra manera y le decimos “vamos”.

Es difícil, el individualismo existe y se instala en las escuelas, igual que en el resto de la sociedad.

 

-Esa grieta política, de rechazo a los más vulnerables, a los más débiles ¿también se nota entre los jóvenes?

-Creo que depende de cada contexto, hay distintos tipos de experiencia, en primer lugar las escuelas tenemos protocolos que cumplir ante la urgencia de una situación. En segundo lugar, mucho tiene que ver el contexto donde cada escuela tiene su cotidianeidad.

A veces, se nota, a veces hay grupos que les pasa por otro lado, hay grupos más incisivos y hay que mediar permanentemente hasta que se acostumbran a la norma. Es como hablar de una grieta religiosa, todos sabemos que en una escuela pública va haber chicos de distintas religiones y hay que respetarlos.

Nosotros tenemos la ventaja, que al estar tantas horas dentro de la escuela, el diálogo es más fluido con el estudiante y con su adulto responsable.

Eso permite conocer al otro desde distintos lugares, desde la alegría por la llegada de un nuevo miembro de la familia o la tristeza o el enojo por lo que pudiera haber pasado en el entremedio.

Y ese contacto permanente es parte del plus de la escuela técnica. Y el contexto es parte de lo cotidiano y nunca sabemos qué nos va a deparar cada día.

 

-¿El bullying es otro problema?

El bullying existe y no se puede negar. Tenemos que ver qué entiendo yo por bullying y qué entiende el otro, y qué entiende el adulto responsable por bullying. A lo mejor es incomodidad del adolescente por el lugar que le impusimos como adultos responsables.

El adolescente tiene la conducta del aquí y el ahora, ellos quieren todo rápido, y en ese vértigo en el que hoy entró toda la sociedad, porque el ritmo nos está llevando, por ahí imponemos y al adolescente eso lo descoloca por su propia edad.

El bullying se maneja de acuerdo a cada situación, hay instancias en que con un diálogo en el curso alcanza, otras que no, que hay que hacer todo un protocolo de seguimiento. A veces entre ellos mismos, buscan hablar con la presencia de un adulto, se termina mediando, se trata siempre que el joven permanezca, el permanecer significa estar en el lugar que legalmente le corresponde que es la escuela.

Y tenemos que entender que tiene que estar en la escuela donde esté cómodo, porque si está incómodo no aprende.

 

-¿Por qué se decidió a ser docente, le gustaba desde chica?

-No, porque vengo de trabajar muchos años en empresas privadas. Yo creo que me buscó a mí la docencia. Tuve experiencia de ser docente de los 14 a los 23 años, fui profesora de danzas, pero creo que en una instancia de mi vida, ya estaba casada y tenía mis tres hijos, la docencia me buscó y no se equivocó.

 

-Usted la aceptó y tampoco se equivocó.

-No, la volvería a aceptar (risas).

 

¿Cómo fue su infancia?

-Nosotros somos seis hermanos, fue una infancia de barrio, yo vivía en el barrio Almirante Brown, a veinte metros de bulevar Vélez Sarsfield, o sea que por la edad que tengo vi pavimentar el bulevar, bajarle las veredas altas.

Vi las carreras de bicicletas que, en ese tiempo, se hacían ahí. Fue una infancia de mucho barrio, de muchos amigos, de carnaval compartido, de tardes de mate en la puerta entre mi mamá y las vecinas.

Del almacén, de lo que uno vivió no estoy arrepentida para nada. Era un barrio con todos conocidos, donde estaban los abuelos de mis amigas, éramos todos una gran familia.

Y entre eso, mis tíos y las castañuelas transcurrió mi infancia.

Y no tengo nada que me haya quedado pendiente, entre hacer la casita, trepar al árbol, los cumpleaños, mi mamá era modista así que decía la pollerita y la tenía (risas).

 

-¿Su papá a qué se dedicaba?

-Mi papá trabajaba en una firma de remates feria. Mi papá murió en 2004 y a mi mamá la tenemos y la disfrutamos a pleno. Menos uno de mis hermanos que está en provincia de Buenos Aires, el resto estamos todos en Villa María y somos un montón de familia que nos gusta juntarnos, nos gusta disfrutarnos.

 

-¿Dónde cursó sus estudios?

-La primaria la hice en el Instituto San Antonio, menos primer grado que lo hice en la Agustín Alvarez, el secundario en los Trinitarios, y el Profesorado en la Escuela Víctor Mercante.

 

-¿Por qué eligió ser profesora de Historia y Geografía?

-Creo que de todas las asignaturas que tuve en la secundaria, fueron las que más me apasionaron, me gusta viajar, me gusta leer, me gusta leer historia, me gusta leer sobre política, economía.

Quizás la habilidad la tenía más para las Ciencias Exactas, para la Matemática puntualmente pero desde lo personal la Historia y Geografía me atraía.

 

-¿Su familia la apoyó inmediatamente cuando decidió estudiar?

-Sí, mi marido me dijo “dale, te voy ayudar con los chicos” y durante el transcurso del profesorado yo tuve mis tres hijos más grandes, el cuarto vino cuando ya estaba trabajando de docente.

 

-¿Dónde empezó sus primeros pasos dando clases?

-Empecé con una suplencia en el Instituto del Rosario, luego en el Trinitarios, y después me salieron las primeras horas titulares en el Instituto Divino Corazón de Hernando. Al principio viajaba dos días por semana, al año siguiente incrementé la carga horaria, me salió unas horas en la escuela técnica de Hernando donde después tomo el cargo de secretaria docente y ya me quedo en el IPET 71 y viajaba todos los días. Hasta que por una cuestión de salud me otorgan un traslado y vuelvo a Villa María.

En el año 2005 me presento a un concurso para los cargos de vicedirector vacante que tenía la Escuela del Trabajo, gano, tomo uno de los cargos, el otro lo toma la licenciada Mónica Scarafía.

La Dirección de la escuela, en ese momento, era un precariato y por una cuestión de puntaje me ofrecieron el cargo y pasé a ser directora suplente de la escuela hasta el año pasado en que se jubiló el director titular y aquí estoy.

 

-¿Qué sensación tuvo cuando le tocó sentarse en el sillón de la Dirección?

-No fue fácil, primero por las características de la escuela, el imaginario social que tiene la escuela. Las dos éramos mujeres, las dos veníamos de la rama de las materias humanísticas porque la profe Mónica es licenciada en Lengua. No fue fácil, el sillón de Müller como le dicen en la escuela. Hubo que empezar a trabajar muchas horas, después se sumó al equipo la profesora Mabel Bártoli también del área de las sociales, ya éramos tres mujeres, hubo gente que apostó a la gestión, hubo profes de taller que apostaron a reconversión de la escuela, hubo otros que no creían y fue un camino, que como todo camino tiene un ciclo que terminará cuando me jubile, pero fue una sensación rarita, medio como “ahora qué hago” (sonríe).

 

-¿En algún momento se sintió subestimada por su condición de mujer en la Dirección de una escuela de esas características?

-No sé si la palabra sería subestimada, más bien poco creíble que no es lo mismo (risas). La historia de la escuela también era poco propicia para las mujeres. Una sola directora mujer había tenido, por poco tiempo, a la que lamentablemente le tocó la época de cerrar las escuelas técnicas.

Entonces, otra mujer de nuevo, no era fácil. Porque había líneas de acción que nos iban a permitir actualizar los talleres, máquinas nuevas, equipamiento, había que hacer todo un cambio curricular muy grande.

Un desafío importante.

 

-¿Tuvo esos días en donde hubiera deseado escapar, irse a su casa?

-(Risas) Sí, esos días existen en todos los ámbitos. ¿Por qué me compré estos zapatos si ahora me duelen? (risas). Y en ese momento sale la fuerza, sale la palabra de aliento, salen fundamentalmente la cara de los chicos.

Porque la gente pasamos por las instituciones, unos dejan más marcas, otros dejan huellas más profundas, pero la cara de los chicos, eso da fuerza, cada chico es un nombre y cada nombre tiene toda una vida.

Y en esa escuela yo tengo dos hijos egresados, entonces el desafío se redoblaba.

Pero sí, hay momentos en que uno se plantea para qué hice esto.

 

-También es atacada la tarea docente, por las vacaciones, porque trabajan pocas horas, ¿cuáles son los motivos para tanto ataque, el docente no comunica bien lo que significa su trabajo?

-No creo que el docente no comunique, creo que hay docentes por vocación y docentes por opción. Pero, a pesar de eso, el docente está. Pienso que es una cuestión social o cultural de desprestigio.

La seño del guardapolvo blanco en una época salía a vacunar porque no había quién lo hiciera, hoy el docente sale a censar, está en la mesa de las elecciones y lo de los meses de vacaciones es una cuestión instalada.

Porque puede no gustarme como trabaja el docente de mi hijo, pero si yo voy pregunto, hablo, me intereso, nos vamos a entender. Volvemos a lo mismo, el desprestigio por el desprestigio mismo, no sentarnos ni cinco segundos a pensar, nos es ni más ni menos que otra arista de esta sociedad convulsionada que lamentablemente nos está tocando transitar en este momento.

 

-¿Cuáles son las causas de toda esta sociedad convulsionada que estamos viviendo, intentó analizar lo que nos pasa?

-Sí, lo intenté analizar. Yo me hago siempre la misma pregunta, ¿cuándo perdimos la taza, en qué momento de la sociedad perdimos la taza? Porque me acuerdo que cuando era chica y vivía en el barrio teníamos la taza para ir a pedir al vecino el poquito de azúcar o de harina, o llevar en esa taza grande con las tortas fritas para tomar mate.

¿En qué momento lo perdimos como argentinos? No le echemos la culpa a la globalización, al neoliberalismo, a las comunicaciones, creo que nos engrandecimos tanto en nmero que perdimos la mirada del otro.

Cómo recuperar es más grave que pensar en lo que pasó, por supuesto que si encontráramos las causas trataríamos de buscar las soluciones. Pero la pregunta que me da vuelta es esa ¿en qué momento perdimos la taza?, metafóricamente hablando.

 

-Esos valores que están ocultos u olvidados en el baúl de los recuerdos ¿desde dónde se recuperan?

-Hay que recuperarlos desde todos los ámbitos, que la escuela puede hacer un gran aporte seguramente que sí. Pero para que la escuela haga un aporte importante en ese aspecto tienen que involucrarse los adultos responsables de los estudiantes.

Sin ellos, la escuela sola no va a poder. Le vamos a poner toda la responsabilidad, todo el trabajo que se nos pida, todo el compromiso pero necesitamos el compromiso que falta, el adulto responsable, los estamentos intermedios sean locales, provinciales, nacionales, esto es un trabajo en un gran equipo que se llama Argentina.

Es un trabajo en redes, no hay otra manera, y la escuela siempre va a estar, el docente saca el conejo de la galera cada vez que se le pide.

La escuela siempre está, pero sola no puede.

 

-Y menos en un tejido social roto.

-Sí, mucho menos en un tejido social deteriorado que no puede pasar a ser parte de esa urdimbre para poder tejer las redes. Podemos tener hermosas redes pero si nos las tejemos se van a empezar a desgastar.

Pero estoy convencida que con voluntad se sale, todos tenemos que poner un poquito.

-Le gusta leer de política, ¿qué injerencia tiene el sistema en este deterioro del tejido social?

-La política tiene la llave, no tiene la clave, tiene la llave porque las puertas las abren quienes toman las decisiones, con sus equipos, con sus estudios, con sus estadísticas. Pero por un lado tienen que empezar y si vos tenés ideas tenés que participar.

Yo tenía un profesor, Lulo Tais, que siempre decía que el conocimiento no es personal, es individual y si uno lo comparte se va replicando. Las ideas es lo mismo. Hay que participar, de una forma u otra todos hacemos política.

 

-¿Le interesó alguna vez participar de política partidaria?

-No, no participo por una cuestión familiar, mi papá participó de la política. Mi papá participó muchos años en el partido radical.

Vengo de una casa de todos hermanos varones y la política y los partidos de fútbol eran los temas del domingo. Y hasta los 5 o 6 años cuando íbamos a la casa de mi abuela eran las conversaciones que escuchaba, la de mi papá y sus hermanos.

 

-¿Cuál es su sueño hoy?

-El primer sueño es devolverle a mi familia las horas que me regaló para que yo me dedicara a mi profesión, a partir de ahí veremos. Y me gustaría seguir viviendo en el país en que vivo, en la provincia que vivo y me gustaría ver cambios, menos diferencias, menos individualismo y más agradecimientos.­­

 

Opiniones

Mauricio Macri

En primera instancia hay que respetarlo porque fue elegido por la mayoría, después que termine su mandato se verá. Considero que a todos los argentinos nos hubiese gustado acciones más rápidas pero hay que estar en el lugar y en el momento ante la toma de decisiones. Creo que es lo que quiso el pueblo y hay que esperar.

 

Juan Schiaretti

Me parece que es un buen administrador, una persona que nunca demostró ir en contra de las decisiones que toma y que ahora se abrió una mirada dentro de su partido para la toma de decisiones.

 

Martín Gill

Yo lo analizo desde el lugar que ocupo, creo que profundiza una mirada en la educación que no estábamos acostumbrados a ver tan abiertamente, que se van viendo lentamente algunos logros, que podemos estar orgullosos de la ciudad que tenemos y que como toda persona que se dedica a una gestión en algún momento van a quedar cosas pendientes por hacer y esperemos que no.

 

Me gusta: Leer, juntarme con mis amigos

Me encanta: Los domingos con mi familia

Me divierte: Los niños pequeños

Me entristece: Los chicos de la calle

Me enoja: La hipocresía

 

“Si trabajamos al estudiante y su trayectoria va a mejorar la calidad. La mejora de la calidad no pasa por un número, aunque el número es necesario”.

“Los docentes que estamos en la pública la defendemos todos los días. Los que están en la privada también, el docente defiende la escuela”.

“Hoy la crisis social se nota, una crisis que tiene que ver con la ruptura social y con lo económico”.

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