El Diario del centro del país

Murió Martina, referente de los electrodependientes en la ciudad

La pequeña con su mamá, en una de las fotos que difunde la familia en las redes sociales

Pesar

La pequeña padecía una enfermedad que le impedía respirar por sus propios medios. Fue un ícono del reclamo de los electrodependientes

En junio de 2018 los electrodependientes se concentraron en la plaza Centenario. Allí estaba la mamá
de Martina

Martina Romero, hija de Luciana Tuliz y Lucas, falleció el martes a los cuatro años. Sus padres fueron los que impulsaron con fuerza la Ley de Electrodependientes, al igual que lo hicieron los padres de Máximo Albarracín, Torito, quien falleció el domingo último en Parque Síquiman.

Las familias integraron la Asociación de Electrodependientes de Córdoba (ADEC), desde donde gestionaron la aplicación de la norma que garantiza no solo la tarifa 0 para los que dependen de aparatología médica para vivir, sino también la provisión de generadores que se activen cuando se corta la energía, para salvaguardar la vida de las familias cuyas existencias dependen de la electricidad.

La ley se aprobó en diciembre de 2017, cuando los legisladores cordobeses garantizaron el derecho de los electrodependientes en la última sesión del año. Después, vino la lucha por la reglamentación y el cumplimiento de la ley, reclamo que aún siguen llevando adelante los integrantes de ADEC.

Se hicieron campañas de concientización, marchas en Córdoba capital y hasta una concentración en Villa María, un frío día de junio del año pasado.

A medida que difundían los derechos de los electrodependientes, más personas se acercaban a consultar a Luciana, la referente del grupo en esta ciudad.

Gracias a esa difusión, de los tres primeros que integraron la nómina de electrodependientes llegaron a 11 los registrados en Villa María.

Luciana luchaba por Martina, pero también por los demás.

Con el amor que le prodigaron en vida, la despidieron: “Mi adorada, mi amor eterno. Sos, fuiste y serás única. La princesa más bella de todas. Hoy dejaste de lucharla… Dame fuerza a mi vida para seguir”, escribió Tuliz en las redes sociales, con la foto de Martina sonriente.

Cabe recordar que la niña tenía una extraña enfermedad que le impedía respirar por sus propios medios. Su vida dependía de un aspirador continuo que despejaba las vías aéreas y le permitía ingresar el oxígeno.

Pese a todas las dificultades que atravesó en su corta vida, podía expresar sus sentimientos: “Con sus miradas, su risa, su llanto, nos dice como está”, contó la mamá en una entrevista con El Diario realizada en enero del año pasado.

La recordamos así, con la sonrisa que muestra la imagen, y como una niña que dejó huellas en la comunidad a través de la lucha de sus padres.

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