Muy maorí anda Rotorua

HUMOR VIAJERO

Por el Peregrino Impertinente

Ubicada en el corazón de la isla norte de Nueva Zelanda (la otra es la sur, muy sabios los dueños de casa a la hora de ponerles nombres a los pedazos de tierra), Rotorua es una de las ciudades más tradicionales y conocidas de la nación oceánica. Agradable y bien parecida localidad donde no obstante, y a tono con el aburrido modo de vida de la comunidad “Kiwi”, quedarse más de tres días seguidos puede provocar hondos deseos de tomar un baño de inmersión con una tostadora en una mano y un secador de pelo en la otra.

Vecina al lago homónimo y rodeada de tenues montañas, Rotorua es famosa por ser la capital cultural de los maoríes. Esos guerreros legendarios que representan el 15% de la población del país, y que históricamente se han caracterizado por una potencia física descomunal (rasgo distintivo muy bien representado en los jugadores que visten la camiseta de los All Blacks, la todopoderosa selección de rugby de Nueva Zelanda que suele convertir a los Pumas en gatitos siameses de Disney).

También, por rostros en muchos casos adornados por tatuajes faciales que tornan a los pandilleros de la Mara Salvatrucha centroamericana en dobles de Winnie Pooh. “Pichón, te inflaría a bollos, pero me tengo que ir a comer un asado”, miente por partida doble, al enfrentarse a uno de ellos en pelea callejera, el últimamente muy empobrecido lector de EL DIARIO: desde hace rato que la única carne haciéndose a las brasas que ve es la que prepara Francis Mallmann en el Canal Gourmet.

Amén de aquello, el municipio destaca con su arquitectura de estilo británico, su ya citado lago, y sus géiser y complejos de aguas termales. También por sus espectáculos del tipo cultural, a través de los cuales el viajero absorbe distintas enseñanzas que deja el encuentro con los maoríes. Por ejemplo, que si en medio del partido el full back se acerca a toda velocidad relamiéndose por el tackle a la carrera que va a practicar con nuestra insignificante humanidad, mejor será arrepentirse de todos los pecados (todos) y rezar porque San Pedro nos consiga una suite con Wifi y aire acondicionado.

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