Neurociencias: ¿Por qué se transformaron en un fenómeno masivo?

Por décadas, el cerebro es objeto de estudio de un conjunto de disciplinas que echaron una luz hacia el órgano más enigmático del cuerpo humano. Hoy, vemos en la librería un título que promete ahondar en las claves para ser más productivo y otro tanto encontramos en la televisión, en Internet, en la radio. Jacqueline Fulco y Néstor Ribotta explican qué lleva a las neurociencias al encuentro de un amplísimo público

Escribe: Clara Trillini

Se dice que de nuestro propio cerebro conocemos muy poco, apenas un pequeño porcentaje, tapando con un gran signo de interrogación al resto, que despierta la curiosidad en muchos y que ha encontrado, en los últimos años, al público masivo a través de libros, programas de televisión, de radio. Esta es la parte donde entra en juego el concepto clave: neurociencias.

Si alguna vez, usted lector, escuchó o leyó esta palabra, quizás la asoció a la psicología, a la neurología, a la psiquiatría, sin saber con certeza de qué se trata. Aunque el surgimiento de las neurociencias data de casi un siglo hacia atrás, el fenómeno parece nuevo. Y lo es, al menos, en un ámbito de masividad.

No tanto como el cerebro humano, pero la irrupción de las neurociencias como un tema “apto para todo público” también tienen su complejidad al momento de explicarlo. Los porqués en algún punto convergen, aunque hay opiniones variadas y bien distintas entre ellas, siempre teniendo en cuenta desde el lado que se mire la cuestión.

Y uno de los puntos de convergencia va de la mano con el modo de vida. Néstor Ribotta es psicoanalista, integrante del equipo de Salud Mental del Hospital Pasteur. Para él, el auge está íntimamente relacionado con el paradigma neoliberal y la filosofía de vida que impone. Por otro lado, Jacqueline Fulco, coach profesional y educativa y consultora en neuroaprendizaje, opina que la sociedad transita por una época en donde necesita dar respuestas a determinadas maneras de proceder, tanto de modo colectivo como individual.

 

Primera parte: plasticidad neuronal

En el camino para explicar el alcance masivo de las neurociencias, una de las bases está en cuál es el brazo que sale de ellas para alcanzarlo. Ribotta, parado en el psicoanálisis, sostiene que este campo de ciencias no es lejano y que “desde hace bastante se viene dando un diálogo con aportes muy ricos, como, por ejemplo, en plasticidad neuronal, se desarrollaron una serie de avances que las cruzan, porque muchos conceptos teóricos encontraron validación y demostración a través de las neurociencias”.

En tanto, Fulco también destaca los estudios y avances en plasticidad neuronal, dentro de lo que ella explica como un “trabajo interdisciplinario que abarca a todo el sistema nervioso y, de modo más específico, el cerebro”. Esta plasticidad, tal como puntualiza la coach, “es lo que permite modificar comportamientos”, de ahí que las neurociencias encuentren aplicación en diferentes campos, como en la nutrición o en los procesos de aprendizaje, entre otros.

Con un recorrido entre algunos de los principales títulos de libros que han sido publicados por grandes editoriales, con la firma de investigadores como Facundo Manes o Estanislao Bachrach, es visible que el cerebro, en sus funciones, y más aún, la capacidad de modificar comportamientos, tienta a muchos más que uno.

Segunda parte: divulgación

“Mi visión crítica no es hacia las neurociencias, sino la divulgación y hasta banalización que se hace de la complejidad de ese campo donde confluyen diversas disciplinas”, dice Ribotta. Y agrega: “Pero esto no es casual. Porque los paradigmas se imponen por poder y no por verdad. En los últimos años, estamos asistiendo a una imposición neoliberal que conlleva una filosofía de vida donde la persona puede ser empresario de sí mismo y con una salida individual que propone desenvolverse en la vida sin necesitar de nadie”.

Asimismo, aclara: “Es la imposición de esa idea, vinculada a un paradigma de época. Y cada momento tiene sus gurús. Porque de la misma que se banalizan las neurociencias, también se lo ha hecho con el psicoanálisis”.

En tanto, Fulco sostiene que “en la vida cotidiana tenemos hábitos y comportamientos que quisiéramos modificar y que, por ciertos patrones, no nos animamos. Las neurociencias contribuyen a esto en cuanto a saber qué tipo de respuestas tenemos desde nuestro cerebro hacia el entorno que nos rodea, y en eso están comprendidas situaciones de nervios, ansiedad, estrés. Considero que por ahí viene el auge, de entender qué tipo de comportamientos y conductas tenemos los seres humanos ante las mismas”.

Además, la coach agrega que, en este sentido, “tenemos un camino para hacer ciertas cosas, por costumbre, porque muchas veces las hicimos de tal manera. Eso no se puede borrar, sino construir uno nuevo”. Por esto es que las neurociencias, tal como lo explica ella, se pueden aplicar a la nutrición para lograr objetivos como bajar de peso o cambiar hábitos alimenticios, en el aprendizaje o también en el manejo de situaciones que van ocurriendo en la vida de una persona.

“Muchas veces no somos conscientes de la capacidad que nosotros mismos tenemos, porque venimos de una historia completa de dependencia de un otro. Cuando la persona es capaz de dar respuestas a preguntas que se viene haciendo, alcanza autonomía”, puntualiza.

 

Tercera parte: en busca de la felicidad

Ribotta sostiene que la edición de libros conocidos como “de autoayuda” es una de las herramientas de divulgación más populares de “una manera de vida que, a mi entender, se desprende del neoliberalismo. Por otra parte, ahora llegan a un público masivo cuestiones que están desde hace 100 años, pero se muestran como novedosas”.

Y entonces explica: “Es una ilusión construida desde una posición ideológica y política hegemónica. Algunos aseguran que ‘ser feliz es una decisión’ y eso, además de empezar a profundizar en cosas serias, es cruel, porque responsabiliza al que no la está pasando bien y, más aún, no sabe por qué la está pasando mal”.

El psicólogo asegura que “lo complejo no puede ser masivo, como no deberían serlo tampoco el psicoanálisis o las ciencias cognitivas. Pero desde esta óptica lo complejo se hace fácil, porque se pone de moda. Es un síntoma de esta época que, a partir de técnicas o herramientas, se pueden resolver, por ejemplo, cuestiones ligadas a las relaciones en la empresa, con empleados, con mi pareja o con mi jefe”.

Por su parte, Fulco explica que desde el coaching, que va de la mano con el auge de las neurociencias, “la tarea se basa en ser un guía a través de un proceso reflexivo y emocional. A la persona se la guía con preguntas poderosas, que van un poco más allá de lo que te cuentan. Y ahí entra en juego el cerebro”.

Asimismo, considera que “estos procesos son cuestiones que están vinculadas a metas de las personas”, refiriendo a que para cuestiones más profundas, ella suele trabajar de manera complementaria a un profesional en psicología. “No creo que exista tensión, pero sí vinculación, para que la persona alcance una optimización de sus recursos. Tanto desde el coaching como la psicología el objetivo es común: la persona”.

 

Derivaciones en Salud Mental: Ribotta comenta que “la nueva Ley de Salud Mental ha encontrado en este modelo enormes obstáculos”. Y explica: “Porque, entre otras cosas, plantea estrategias de intervención muy complejas, amplias, con muchos recursos humanos y menos énfasis en medicación”.

En este sentido, el psicólogo sostiene que “se interpone en la voracidad de la lógica de mercado de los laboratorios, hasta tal punto que el mismo director nacional de Salud Mental esté en contra de esa ley, en una tensión entre Estado y mercado”.

Así, Néstor asegura que “se ven dificultades en su aplicación desde este Gobierno a nivel nacional y hay un retroceso”. Por otra parte, puntualiza: “Esta ley está muy trabajada, discutida, tanto a nivel nacional como provincial, y es una intervención importante de la complejidad del sufrimiento del ser humano hoy”.

 

Qué hace el coaching: En su tarea cotidiana, Jacqueline trabaja con personas de todas las edades, pero especialmente con adolescentes, desde su especialización en neuroaprendizaje. “Vos y yo no aprendemos de la misma manera. Algunos chicos tienen un aprendizaje visual, otros auditivo o kinestésico, que es a través del movimiento. Es decir, como la mayoría de los chicos y jóvenes de hoy. Por eso les cuesta mucho permanecer en un lugar fijo, sentados. Más aun teniendo en cuenta la sobreestimulación que tenemos todos en el nivel de información”.

La coach comenta que “se acercan padres diciendo que quieren que sus hijos adolescentes estudien más, por ejemplo. Y ahí es necesario modificar un patrón. Pero para eso es necesaria una motivación. En general, se pueden despertar motivaciones a partir de talentos que tiene el chico”.

Por otra parte, Fulco dice que las personas suelen confundir el rol que tiene un coach. “Desde el coaching brindamos herramientas y hacemos preguntas durante el encuentro. Pero no, un coach no aconseja. Es la persona, por sí misma, la que tiene que encontrar las respuestas”.

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