Octava condena para un hombre, pero saldrá dentro de cinco meses

Se trata de Mariano Cerezo, quien confesó haber cometido tres hurtos en Villa María. Durante la audiencia pidió ayuda para poder curarse, ya que padece varias enfermedades, además de ser adicto al alcohol y las drogas. Estará en la cárcel hasta enero

P54 - F1 (Cerezo)
Cerezo durante la audiencia de ayer, en la que recibió su octava condena

Un convicto multireincidente recibió ayer la octava condena en sus 45 años de vida, pero podrá recuperar la libertad el próximo 6 de enero, ya que se le impuso una pena más bien leve por los ilícitos que se le atribuían, pero también atendiendo al delicado estado de salud por el que atraviesa.

Luego de confesarse culpable, Mariano Javier Cerezo solicitó ayuda a las autoridades judiciales para poder curarse de una grave enfermedad hepática que padece, aunque admitió que sufre otras dolencias y también es adicto al alcohol y a las drogas.

“Necesito curarme antes de salir”, imploró Cerezo durante el juicio de trámite abreviado en el que fue declarado autor responsable de “hurto simple reiterado” (dos hechos) y “hurto calificado”.

Este presidiario nacido el 12 de junio de 1970 y con último domicilio en Vélez Sarsfield 665 de Villa María, se encuentra detenido desde el pasado 6 de noviembre, luego que sustrajera diferentes prendas de vestir y otros elementos de valor del interior de un hotel céntrico.

Sin usar armas

Curiosamente, Cerezo jamás utilizó armas de ningún tipo ni violencia física. En todos los casos se apoderó de lo que encontraba “a mano”. En dos oportunidades logró evitar que lo detuvieran y sus fechorías no pasaron de ser un mal trago para las víctimas.

En efecto, el 16 de marzo de 2014 ingresó al local comercial de La Bomba y se apoderó de un par de guantes, que luego escondió en un bolsillo. Sin embargo, su accionar fue advertido por un empleado, quien le recriminó la actitud, por lo que luego de un intercambio de palabras, devolvió lo sustraído, aunque igualmente fue denunciado.

Varios meses después, más precisamente el 5 de noviembre del año pasado, Cerezo entró al Hotel Continental, ubicado en Corrientes 1150, de donde sustrajo diferentes elementos que encontró a su paso. Pero como en el caso anterior, su proceder fue observado por personal del lugar, ante lo cual volvió a entregar el “botín”, pero se ganó una nueva denuncia penal.

La detención

“La tercera es la vencida”, dice el refrán. Y con Cerezo se cumplió acabadamente al día siguiente, ya que el 6 de noviembre entró al Hotel Colón, situado en la segunda cuadra de calle San Martín, y del interior de una de las habitaciones se llevó distintas prendas de vestir, además de otros elementos pertenecientes a quienes se estaban hospedando allí.

Una vez más su accionar ilegal fue desbaratado rápidamente y en esa ocasión no pudo evitar ser encarcelado y nuevamente procesado por hurto.

Antecedentes

Mariano Cerezo fue condenado por primera vez el 23 de julio de 1991, cuando un tribunal de la localidad bonaerense de Morón le impuso una pena de tres años de prisión en suspenso, mientras que dos meses después otro cuerpo judicial de esa misma población le aplicó una sanción de un año y medio, unificada con la anterior en tres años y nueve meses de cárcel.

En Villa María, en tanto, el 18 de mayo de 1993 fue condenado a dos meses de prisión por una “tentativa de robo” y se lo declaró reincidente por primera vez.

En el 98 fue la Justicia de Bell Ville la que lo condenó por otro delito menor y declaró su segunda reincidencia, mientras que un año más tarde la Cámara del Crimen de Río Tercero le aplicó una nueva sanción, declarándolo reincidente por tercera vez.

El 10 de abril de 2000 otro tribunal de Morón lo condenó a dos años de cárcel, declaró su cuarta reincidencia y le aplicó la accesoria de prisión por tiempo indeterminado, dispuesta por el artículo 52, aunque “en suspenso”.

Y el 28 de noviembre de 2005 Cerezo recibió una sanción de dos años y dos meses de prisión, con declaración de quinta reincidencia, tras ser declarado autor de “encubrimiento”.

Previo a ello, el fiscal Francisco Márquez había solicitado una pena de tres años y la aplicación del artículo 52 de manera efectiva. Sin embargo, la jueza Silvia Saslavsky de Camandone, a cargo de aquel proceso, evitó aplicar la accesoria legal en base a un fallo del Tribunal Superior de Justicia, que sostiene que la sucesión de declaraciones de reincidencia prescriben.

Juez y partes

El juicio sustanciado en la víspera fue presidido por el camarista Félix Martínez y contó con la participación del fiscal Márquez, de la asesora letrada Silvina Muñoz y de la secretaria Gabriela Sanz.

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