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“Ojalá que Leo sea mi sucesor”

En diciembre se reunieron para hablar de la actividad profesional que los une pero sin imaginar que, meses después, compartirían el escenario del Festival

Animadores – El histórico maestro de ceremonias Miguel Borsatto y el joven ingresante Leo Roganti

Miguel comentó sobre la idea de dejar el Festival para “no saturar”. Leo cree que es un “sueño cumplido”

Miguel Angel Borsatto tenía 24 años cuando participó por primera vez del Festival de Peñas. Leo Roganti, el flamante ingreso en la conducción del evento mayor del Anfiteatro, acusa 26 años en su documento.

La Peña los reunió para charlar sobre el encuentro en el escenario de dos locutores radicados en la ciudad, comulgando la experiencia con la juventud.

“Desde hace un tiempo -subrayó Borsatto-, han intentado convocar a animadores locales al Festival. Particularmente, y lo dije de manera pública, siempre bregué para que vayan formándose, para que se haga escuela. Pero ello, implica supeditarse a algunos tics de experiencia y, hasta ahora, Leo es el único colega con quien he conversado dos o tres veces, mucho antes de que lo confirmaran para el evento. Y ojalá él sea mi sucesor”.

De hecho, fue Roganti quien le pidió conversar a Miguel tras haberlo visto en el aniversario de Villa Nueva en octubre del año pasado. En diciembre, en rigor, compartirían el primero de varios encuentros vinculados con la actividad. “Hacía un montón que quería hablarle”, comentó Roganti. “Para mí siempre fue un referente y me encanta su trabajo. Le he pedido consejos y le he preguntado cuándo entrar o cuándo no en diferentes participaciones, pero nunca pensé que iba a acompañarlo en el escenario del Festival”.

“Yo lo había visto trabajar bien -prosigue Miguel- y le pude transmitir algunas de mis experiencias. Le digo, por ejemplo, que si uno dice algo gracioso que sea exagerado o no ser tan extenso. No soy maestro ni nada; simplemente tengo años en esto. El escenario del Anfiteatro es como cualquier otro pero al ser la fiesta máxima de la ciudad cobra otro significado. Además, el entorno va más allá del espacio físico ya que sale por televisión”.

-En tus últimos saludos en el Festival, dejabas entrever que tenías ganas de retirarte. ¿Este va a ser tu última edición?

-(Miguel) La verdad que no estoy cansado, pero tengo miedo de saturar. Hasta hace 7 u 8 años, cada vez que llegaba el Festival la atención era fuerte conmigo. Ahora hasta para el periodismo no soy motivo de consulta. Eso es sinónimo de que ya está. Sé que tengo una valoración en la ciudad, en la región y en Córdoba misma. Pero creo que continúo mucho más, eso se me puede volver en contra. A lo mejor el año que viene no me llaman más, que sería lo más normal, o yo me retiro que sería lo más hidalgo. Este año se van a cumplir 45 años consecutivos e ininterrumpidos que estoy en el Festival. Y hubo momentos en que han intentado bajarme. Pero yo nunca pedí nada al respecto. No busco este trabajo sino que me llaman. Y es cierto que he querido retirarme pero no me han dejado.

-¿Cuándo fue tu primera vez en el Anfi?

-(Miguel) En 1974 con Carlos Franco (recientemente fallecido) y Marcelo Simón. En aquella época se usaban libretos y no se improvisaba nada. El intendente Pizzorno hizo fuerzas para que yo empezase a hacer comidillas y después Tito Suárez me dio muchas manos para que siguiera. Todas las presentaciones las hacían ellos y a mí me decían en algún momento: “Flaco, vení y leete esto”. Hasta que se hacían las 2 y las 3 de la madrugada, los viejos se iban y yo aprovechaba. Con el tiempo me animaba y tiraba el libreto y me ponía a improvisar. Lo que pasa que yo había hechos mis “prácticas” en los bailes de cuarteto. Desde los 17 hasta los 22 o 23 años iba a los bailes de Villa Carlos cuando venían el Cuarteto Leo, “La Mona” Jiménez o Coquito Ramaló y yo entraba en los cortes de las orquestas. Yo prepara la pieza oratoria para mí porque la gente ni bola me daba, estaba bailando o tomando. Pero yo practicaba, me autoexigía y hasta tenía un referente entre el público que después me criticaba o me decía: “Le pifiaste en esto” o “cansaste mucho hablando de esto otro”. Después me grababa y me corregía. Pasaron los años y se ve que pintaba lindo porque fui quedando. Anécdotas tengo miles, como haber mirado el reloj a las 8.10 para presentar a Los Cantores del Alba ante menos de mil personas, cuando los artistas hacían dos entradas por noche. La vez con Catherine Fulop es muy recordada: en la elección de la Reina de Peñas, ella pide que suba “Hernán Figueroa Reyes”. Yo le pateo una pierna y le digo por lo bajo: “No agregués más, solamente leé. Acabás de llamar a un muerto”. Después, cuando se dio cuenta lo que había hecho, salió desternillándose de la risa hacia el camarín.

 

“Nunca me imaginé que llegaría al Festival”

En un almuerzo de periodistas de Villa María de visita en Córdoba, le preguntan informalmente a Marcos Bovo, el titular del Ente Deporte y Turismo (ente organizador del evento), por qué no estaba Leo Roganti como conductor. A los pocos días, el joven animador fue convocado para el Festival. “Siempre pensé que era una humorada. Nunca me imaginé que llegaría este momento. A lo sumo, pensé que me podrían llamar para el escenario que montarían afuera. Para mí es como un sueño cumplido”, añadió Roganti.

-¿Alguna vez habías subido a ese escenario?

(Roganti) – Sí, en 2015, en un aniversario de la ciudad que había organizado Supper Club. Es un escenario muy grande y hay que saber caminarlo, como bien hace Miguel, y no desesperarse. En cuanto a experiencia, desde hace 4 o 5 años vengo haciendo varios actos públicos, fiestas de fin de año, fiestas masivas como en Pascanas ante más de 5 mil personas, aniversarios de Villa Nueva y Carnavales, pero esto ni se acerca a la envergadura del Festival.

 

El famoso grito de apertura

El “Buenas noches Villa María, peña y corazón abiertos”, según contara años atrás el propio Miguel Borsatto, nació hace más de 25 años.

“No fue que en una noche se me ocurrió, sino que fue como una construcción de varias noches. Yo sacaba ideas de (Marcelo) Simón más varios aportes míos hasta que una vez hice ese saludo más fuerte y vi que tuvo una reacción impresionante”.

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