OPINIÓN

El héroe nacional

martes, 17 de junio de 2025 · 08:30

Escribe: Raúl Costa*

 

Indudablemente, el 17 de junio no debe ser una fecha más en nuestro calendario, ya que, más allá de que algunos la esperan para tener un día feriado, que encima es movible y, por tanto, asegura un fin de semana largo, recuerda a uno de los más grandes protagonistas de nuestra historia, de nuestras luchas independentistas.

Hablamos, claro, de Martín Miguel de Güemes. Que no tiene la “buena prensa” que tienen Belgrano, San Martín, o inclusive Sarmiento. Pero que sin dudas merece estar en el podio de nuestros auténticos prohombres. Indómito, rebelde, valiente, popular como ningún otro, es el único general muerto en combate en las guerras por la independencia.

Muere desangrándose, después de haber recibido un balazo al intentar dejar atrás una encerrona que le hicieran los realistas estando él en la casa de su hermana, en una balacera feroz que se desató en plena calle. Tenía tan solo 36 años.

En ese corto período de tiempo hizo de todo. Incluso, algo que pocos recuerdan, se destacó durante la resistencia ante las invasiones inglesas, en Buenos Aires, tomando por asalto un buque británico…, a caballo. Sí, a caballo. Aprovechando una bajante del Río de la Plata, atacó un barco encallado y tomó prisionera a toda su tripulación.

Y qué decir de su actuación en el norte, con sus “Infernales”, donde frenó, por lo menos, 10 invasiones realistas, transformándose en el mayor obstáculo para esas incursiones que hacían temblar a la revolución. Otra curiosidad que lo destaca es que nunca fusiló a nadie. En esto también debe haber sido el único. En tiempos en que todos fusilaban, incluso muchos por la espalda, Güemes nunca lo hizo con nadie.

Resistió mil intentos de soborno. Una y otra vez, el poder salteño, la oligarquía, aliada con los realistas, intentaron comprarlo, algo que también era común por entonces, y una y otra vez rechazó tales intentos. A pesar de su buena posición económica, siempre luchó por los intereses de los que menos tenían, sintiéndose en todo momento uno más de ellos.

El asunto es que, salvo en Salta, donde además de caudillo y líder fue gobernador, en el resto del país aún hoy está lejos de ocupar el sitial que le corresponde, en el altar de la Patria. Una injusticia más de nuestra arbitraria historia oficial. Un hijo suyo, de nombre Martín, también llegaría más tarde a gobernar su provincia.

Pero insisto, lejos está aún hoy de subir al podio -que largamente merece- de nuestros máximos próceres. Prueba de la parcialidad de nuestra historia está en las palabras de Rivadavia ante su muerte: “Murió el abominable Güemes”. Y esa misma historiografía lo coloca a don Bernardino como un hacedor.

* Autor del libro “Pequeñas historias, grandes personajes”?y coautor de pódcast “Siete minutos de historia”