Piden que se regule la publicidad para prevenir la obesidad infantil

Un tercio de los adolescentes argentinos tiene sobrepeso
Un tercio de los adolescentes argentinos tiene sobrepeso

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Sociedad Argentina de Pediatría anunciaron que promoverán regulaciones en la publicidad de los alimentos, evitar la oferta de ultraprocesados en las escuelas y dar información clara en las etiquetas como algunas de las acciones para prevenir en la Argentina la creciente obesidad infantil.

El anuncio del acuerdo fue realizado como parte de la semana por los derechos del niño que promueve la sociedad mencionada, y apunta a uno de los objetivos que forma parte de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por las Naciones Unidas que refiere a poner fin a “todas las formas de malnutrición”, según informó en un comunicado.

Argentina tiene la segunda tasa más alta de sobrepeso en menores de 5 años de América Latina y el Caribe con un 9,9%, según el Panorama de Seguridad Alimentaria y Nutricional elaborado por OPS y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Casi nueve de cada diez alimentos que se publicitan durante los programas infantiles de la televisión argentina tienen bajo valor nutritivo y alto contenido en grasa, azúcares o sal, de acuerdo con un análisis hecho por la Fundación Interamericana del Corazón.

En adolescentes de 13 a 15 años, el sobrepeso aumentó un 17% en cinco años, al pasar del 25% (2007) al 29% (2012), según cifras oficiales.

En este contexto, los expertos afirmaron que “es necesario avanzar en regulaciones para proteger a los niños de la publicidad de productos alimenticios y bebidas con altos contenidos de azúcar, grasas y sodio, que además son promocionados como saludables y utilizan personajes animados para captar la preferencia de padres y niños”.

En el comunicado, las organizaciones aseguraron que también es importante “la protección de los entornos escolares, de manera de evitar la oferta de productos ultraprocesados y promover la preparación de alimentos saludables en los comedores”.

“El acceso a información clara sobre los alimentos también resulta clave, a través de medidas como el etiquetado frontal de los productos, que adviertan a los consumidores sobre el exceso de azúcar, grasas y sal para proteger el derecho de los consumidores a elegir lo que prefieran para sus hijos”, indicó el documento.

Y añadió que “otras medidas, como el establecimiento de impuestos a las bebidas azucaradas, también son muy importantes para desalentar el consumo y prevenir el sobrepeso y la obesidad”.

Argentina se encuentra entre los mayores consumidores mundiales de gaseosas, una bebida con alto contenido de azúcar que también contribuye a la epidemia de obesidad.

El sobrepeso y obesidad aumentan los riesgos de tener enfermedades coronarias, accidentes cerebrovasculares, diabetes, cáncer (de endometrio, mama, colon, hígado, riñones, etcétera), trastornos como osteoartritis e hipertensión, entre otras afecciones.

 

Fuente: Télam, Buenos Aires

 

En Entre Ríos dicen que los agroquímicos son nocivos

El Ministerio de Salud de Entre Ríos aseguró que los agroquímicos producen “efectos nocivos para la salud a corto, mediano y largo plazo”, y “especialmente sobre los sistemas respiratorios, cardiovascular, dermatológicos y hematológicos que van desde leves hasta potencialmente letales”.

La cartera se expidió con estas definiciones en un informe que elaboró a partir de un requerimiento de la Dirección de Epidemiología de la provincia, y en el marco de un encuentro con autoridades de la Secretaría de la Producción y legisladores, para analizar el impacto sobre la salud de la utilización incorrecta de agroquímicos.

En el encuentro se desarrollaron temas relacionados a la epidemiología del cáncer, que comprenden desde el estudio de la causalidad hasta las limitaciones para establecer asociaciones con las exposiciones a agroquímicos.

En este punto, el ministerio destacó en su informe, difundido luego oficialmente, la importancia del proceso de control y fiscalización como principal herramienta de prevención para la salud al tiempo que admitieron que los indicadores de impacto epidemiológico -incidencia y mortalidad- no permiten establecer precozmente el daño que ocasionan los fitosanitarios sobre la salud y el medioambiente.

Se expuso a su vez sobre la evidencia actual respecto a la asociación entre el glifosato y cáncer, y se referenció que la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer concluyó que este producto químico cambie de categoría siendo ahora 2A, es decir posible cancerígeno para las personas, sobre todo en cuanto a tumores del tipo hematológicos.

Sin embargo, el ministerio puntualizó que “esta clasificación, no implica una definición absoluta sobre el tema y continúa siendo evaluada la evidencia al respecto” y se precisó que a través del Sistema Nacional de Vigilancia en Salud se reciben e investigan las denuncias sobre intoxicación por plaguicidas.

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