El Diario del centro del país

Pintura colectiva

NOTA Nº 546, escribe Jesús Chirino

Plazoleta Gregorio Felipe: Mural de Julieta Barbuio y familia Felipe

Donde se encuentran la calle México y el pasaje Pereyra, las dos arterias viales abrazan la Plazoleta Gregorio Felipe (12/03/1920 – 26/01/1999). Se trata de un espacio público acogedor. En los días de sol, un frondoso palo borracho tiende su sombra sobre algunos de los bancos de cemento dispuestos en el lugar. Es una plazoleta que recuerda a un vecino de la ciudad, nacido en la localidad de Cintra, que desde sus orígenes humildes vendiendo frutas en canastos llegó a ser concejal de la ciudad (por la Unión Cívica Radical), presidió el Concejo Deliberante e incluso, fue intendente municipal interino. Desarrolló una vida muy activa en lo social, lo político y lo cultural.

Entre sus tantas actividades integró la Comisión de Familiares de Detenidos-Desaparecidos por Razones Políticas, a raíz de haber sufrido durante la dictadura cívico-militar y eclesiástica el secuestro de su hija Ester Silvia del Rosario Felipe y su yerno Luis Carlos Mónaco. También participó en la fundación de varias instituciones de la región, entre ellas, la regional de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, la cual presidió durante ocho años para luego pasar a ser su presidente honorario. En agosto de este año, la familia Felipe, junto a la artista Julieta Barbuio, pintaron un mural en las paredes que delimitan la plazoleta. Para conocer más acerca de cómo se gestó el proyecto y el simbolismo plasmado en la obra, entrevistamos a Barbuio.

 

El origen y lo colectivo 

Acerca del origen del proyecto nos dijo que “la encargada de mantenimiento de los espacios verdes, María Elena Díaz de la Municipalidad de Villa María, se comunicó con los Felipe con la idea de revalorizar la plazoleta que lleva el nombre del abuelo de la familia, Gregorio Felipe”. Luego los familiares se contactaron con la artista “con la idea de pintar un mural que representara todo el trabajo social que don Felipe realizó en la ciudad” donde se estableció definitivamente en 1956, luego de residir en Villa Nueva y Las Varillas.

Sobre las vías mediante las cuales los descendientes de Gregorio se acercaron a ella, Barbuio dice que antes de ser contactada para hacer el muro “conocía a los Felipe porque es una familia muy activa en la ciudad, desde la Agenda Desnuda hasta músicos, pero no existía una relación formal hasta que el Colegio de Psicólogos de la ciudad decide homenajear a Ester Felipe, quien fue una de las fundadoras del mismo, convocándome a pintar un cuadro en vivo para la vigilia del 24 de marzo de este año, para luego ser obsequiado a la familia. De ahí conocen mi trabajo”.

También quisimos averiguar cómo surgió el concepto artístico del mural, si se trató de una construcción grupal o se trabajó a partir de una propuesta de la artista. Este punto es de gran importancia al pensar lo colectivo de la obra. Barbuio señala que “el concepto surgió de una charla con la nieta de Felipe, Laura. Ella me contó lo que les gustaría representar de los abuelos y me dejaron libre. De ahí surge la idea de representar uno de sus árboles favoritos que es el palo borracho, a manera de símbolo, se desarrolla todo su crecimiento. En una primera instancia, las espinas grandes del tronco representan la época de la dictadura. Después se encuentran cuatro frutos del árbol que simbolizan a los cuatro hijos de Gregorio y su mujer Esther, que luego esos frutos maduran y se convierten en algodones llenos de semillas que dan como resultado 14 bulbos de flores que representan a los 14 nietos. Una vez florecidos, las almas de los abuelos los visitan convertidos en picaflores. En medio del mural hay una imagen muy representativa que es la de la marcha de la APDH que busca resumir todo el trabajo de Gregorio en la ciudad, un hombre muy activo socialmente.  Lo que sí fue construido colectivamente fue toda la pintada. Desde los bisnietos hasta los nietos y los hijos se hicieron presentes para pasar un día lleno de color”.

Aquí podemos recordar que el 26 de mayo de 1945 se realizó el casamiento de Gregorio y Ester López, al año siguiente nació el primer hijo del matrimonio, Jorge Roberto, en 1948 Oscar Alfredo, en 1950 Ester y en 1954 Liliana Gloria María.

 

El mensaje en las paredes 

También indagamos si la artista considera que el trabajo que viene realizando puede ser inscripto en alguna de las tradiciones de la pintura mural.

Ante este interrogante dice que “en realidad la tradicional pintura mural ya no se practica tanto como antes. Imaginate que Diego Rivera estaba meses y meses pintando un mural.

Ahora estamos en una cultura más de lo inmediato. Mi trabajo sí se relaciona con el arte mural tradicional en cuanto a que en primera instancia se desarrolla en un muro. La obra se adapta a la pared y no queda como una figurita pegada.  Además de ser una imagen figurativa que el espectador puede recorrer con una lectura integral de la obra.

Siempre trabajo con temáticas sociales donde doy mi parecer sobre diferentes temáticas. El uso de la perspectiva, el impacto visual, el narrar, el comunicar, la llegada a la gente, son muchos los factores que tengo en común con el muralismo tradicional aunque no es eso lo que busco, me interesa más llegar con un mensaje positivo y generar impacto.

Llegar a la gente, que se sienta identificada o no con lo que cuento, que comprenda el mensaje, que aporte color y buena energía en momentos en que la gente solo está pensando en cuestiones diarias individualistas”.

Pero, qué siente una artista que pinta un mural con una familia que recuerda a uno de sus miembros protagonista de la historia sociopolítica local.

Barbuio no duda en decir que le despierta “una emoción terrible” y se encarga de remarcarlo. Luego señala “que mi trabajo guste y llegue a la gente ya es un premio. Un compromiso al transmitir la idea que ellos tienen, mezclándola con mi manera de representar, un desafío que me encanta atravesar más con toda la carga emocional y social que tiene don Felipe para la familia y la comunidad”.

Ese hombre que es recordado con cariño por quienes lo conocieron, por varios años fue nombrado de otra manera. Fue él mismo quien supo contar que al no existir oficina del Registro Civil en Cintra el día que su padre, Francisco Felipe, fue a anotarlo a la localidad de San Antonio de Litín olvidó que su esposa,  Aquilina Martín, le había pedido que a su hijo lo nombrara Benjamín.

Fruto de ese olvido, su padre lo registró con el nombre del santo del día que nació: Gregorio, pero al regresar a la casa dijo que le había puesto el nombre que había pedido la madre, es decir Benjamín. Así lo llamaron hasta que al hacer el trámite para enrolarse descubrió que en realidad se llamaba Gregorio.

Ahora ese nombre figura en el cartel que designa la plazoleta que lo recuerda, y allí su familia participó de la pintada del mural que simboliza su trabajo para con esta sociedad. Le preguntamos a Barbuio qué particularidades tiene el muralismo y cuál es su importancia para la comunidad. Comienza respondiendo que “el muralismo se ha utilizado por muchos años para relatar. Nos cuenta algo, a través de símbolos, de imágenes, de figuras y de colores, nos deja un mensaje , la mayoría de las veces son temáticas sociales. Tiene ciertas características plásticas como el uso de la perspectiva, maneras de componer la obra distintas a la pintura de caballete, el tamaño de las imágenes, símbolos y signos, técnicas diferentes como, por ejemplo, el esgrafiado.  Con el paso del tiempo nuevas maneras de pintar en la calle surgen, porque además las generaciones cambian. Cada uno con su impronta o su mensaje. Lo que hay en común es que lo plasmamos al aire libre, donde todos lo pueden ver y sentir. Provocamos al espectador, lo sorprendemos. Para bien o para mal, claro. Podemos estar de acuerdo o no, pero siempre está en la calle, donde la gente se lo choca”. En cuanto al otro interrogante señala que “el arte todo es importante para la comunidad, en mi caso particular me encantan los murales cooperativos. La idea de generar un día diferente para alguien a través de un color ya es súper gratificante”.  Por último preguntamos si tiene algún proyecto o aspiración de realizar otro mural relacionado con alguna historia social o política local. Su respuesta muestra entusiasmo al decir que le “encantaría hacerlo”, luego desliza “Por ahora solo tengo el proyecto de pintar a nuestro querido Pablito Aguiar, queda poner fecha”.

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