Placeres de la Comarca Andina

Icono de la región lindera al paralelo 42, muy cerca de El Bolsón, el pueblo regala espectaculares paisajes cordilleranos, y paseos en torno a una naturaleza única. El Parque Nacional homónimo, la estrella del lugar

Escribe Pepo Garay
Especial para EL DIARIO

Lallamada Comarca Andina del Paralelo 42, compuesta por distintas localidades del noroeste de Chubut y del suroeste Río Negro, es un área henchida de aura mapuche y bellezas varias, rigores que tiñen de cabo a rabo el paisaje cordillerano. Allí, en el deambular de tales ofrendas, descansa Lago Puelo. Aldea de cinco mil habitantes que comparte nombre con el espejo de agua y el Parque Nacional, además del rostro inmaculado.

Es precioso el contexto, enmarcado no solo por las mencionadas estrellas si no por unas montañas cubiertas de coihues, cipreses y maitenes, picos nevados en buena parte del año, y ríos prístinos como el Azul, el Quemquemtreu y el Blanco. Todo, en las cercanías de otros poblados que son amigos, como El Bolsón (apenas 13 kilómetros al norte). Espléndido el vecindario, de rasgos entre bohemios y campesinos, igual que sus paisanos.

Aquellas maneras protegen el pequeño casco céntrico, que da abrazos con un semblante propio de este lado de la Patagonia. Los Notros, la avenida principal, tiene unas seis o siete cuadras en las que, al igual que en el resto del plano, se aprecian un puñado de hosterías, restaurantes y puestos que venden dulces de frutos silvestres, chocolates y cervezas artesanales, y ahumados de truchas, ciervos y otros animales de la zona. Una muy tranquila base de operaciones para descansar y tomar impulso antes y entre el contacto con la naturaleza.  

 

Playa en el Parque

El paseo elemental lo corporiza el Parque Nacional Lago Puelo, separado por cuatro kilómetros del centro. Allí, la que convoca es la playa que se besa con el lago y las quebradas que explotan de vegetación, en el ambiente único que irradia el bosque valdiviano. Espectacular el balneario, para gozar de los días de calor y postales alucinantes.

Favorito de niños, jóvenes y viejos, el espacio protegido (18 mil hectáreas, pequeño en comparación con gigantes como los parques nacionales Nahuel Huapi o Los Alerces, por ejemplo), presenta además distintas caminatas para hacer. Entre las cortas sobresalen los senderos interpretativos Bosque de las Sombras y Pitranto Grande. Las de mayor extensión (demandan varias horas y hasta días) son las conocidas como Los Hitos, Cerro Derrumbe y Cerro Plataforma.

Otra opción de fuste dentro del Parque es tomar el barco que recorre la esencia del lago y desemboca muy cerca de la frontera con Chile, y desde allí realizar una caminata entre la frondosidad del bosque. También se puede hacer buceo y pesca (ambos con guías) y excursiones en kayak.

 

Ríos, lagunas y cerros

Ya fuera del área protegida, lago Puelo premia al viajero con varios circuitos para disfrutar del privilegiado escenario natural circundante. Algunos de ellos son las que llevan al río Azul (una hora de andares) y al mirador del río Blanco.

Más demandante resulta la que conecta con la Laguna Huemul y sus bosques. En tanto, el cerro Currumahuida, otro emblema local, regala senderos que discurren entre sus laderas. Entre ellos el de Vía Crucis, que se llena de gente en fechas religiosas.

Después, siempre está la posibilidad de andar perdido y feliz por las rutas cercanas, tocar los pueblos cofrades, y llenarse el corazón con los placeres que dicta la Comarca Andina.

 

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