El Diario del centro del país

Polémica por subsidios para vuelos

Ernesto Bertoglio milita en el espacio político de Eduardo Accastello y es el autor de esta carta

Escribe el lector

A raíz de una nota publicada en nuestro medio sobre los subsidios que pagó la Municipalidad para garantizar los vuelos de Villa María a Buenos Aires, un lector, militante del partido que lidera Eduardo Accastello, escribió su opinión en la presente carta

“El pasado 23 de enero fue publicada en este medio una nota periodística titulada “¿Cuánto pagamos por los vuelos de Villa María a Buenos Aires?”. Hubo ciertas equivocaciones en la misma que me gustaría corregir.

Error 1: en la nota se afirma que la “inauguración del Aeropuerto, ocurrió en el año 2001”. El Aeropuerto Néstor Kirchner se inauguró en abril de 2011 y no en el año 2001. No es un error menor. El lector puede confundirse y entender que los vuelos percibieron subsidios desde 2001 hasta 2017, es decir, se invita a imaginar 10 años más de subsidios a los que realmente corresponden. De más está decir que desde el 2001 a 2011 no hubo subsidio a vuelos porque ni siquiera existía el Aeropuerto.

Error 2: en la nota se informa al lector, que el “último pago alcanzó (…) $975.000, algo más de $1.000 por villamariense”. Aquí hay un error: $975.000 dividido por los 86.610 habitantes de la ciudad dan $11,25   por villamariense. Son $11 por villamariense y no $1.000 por villamariense. Es más: si tomamos los $24.842.000, que son la totalidad de subsidios otorgados a los vuelos desde la inauguración del Aeropuerto hasta que se dejaron de subsidiar (2011-2017), y los dividimos por los 86.610 habitantes de nuestra ciudad, la cuenta nos da $286,82 por villamariense. Es decir, aún en ese caso el resultado sigue muy lejos de los “$1.000 por villamariense”.

La nota finaliza con declaraciones de la actual secretaria de Economía de la Municipalidad de Villa María, la contadora Daniela Lucarelli. Ella asevera que “2016 fue un año recesivo (…) de creciente demanda social” por lo que “esta gestión consideró que no era prioridad sostener con los recursos públicos los vuelos. Y no nos arrepentimos”.

Subsidiar los vuelos tenía el propósito de estimular a los empresarios locales permitiéndoles utilizar un transporte ágil y cómodo para gestionar inversiones para nuestra ciudad. Inversiones que generan empleo e impulsan la economía local y regional. Si el año 2016 fue recesivo y 2017 fue de estancamiento, no me resulta lógico lo que la contadora argumenta: la decisión tomada pareciera contribuir más a la recesión que a tratar de subsanarla.

Igualmente, lejos estoy de ser un fundamentalista de los subsidios a los vuelos. Siempre se puede mejorar, los montos se pueden debatir con el fin de optimizar y lograr ser más eficientes en el uso de los gastos públicos. Pero realizar esta tarea requiere tres requisitos: cuentas claras, ser constructivos, y lo más importante, buena fe. Nada bueno resulta tratando de diezmar el orgullo de una ciudad, cuyos habitantes la vimos y vivimos desde adentro transformarse, crecer y mejorarse día a día. Con caprichos matemáticos, y, sobre todo, políticos, no se llega a ninguna parte. Los villamarienses no somos tontos: difamar una etapa virtuosa para que el presente no se perciba tan opaco es de una mediocridad que ya da lástima.

Ernesto Bertoglio, Juventud “Somos Villa María”

 

Nota de la Redacción: el error al que apunta en primer lugar la carta de lectores ya fue aclarado en las ediciones siguientes a la publicación.

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