El Diario del centro del país

Por cuatro días locos

El Carnaval de Villa Nueva tuvo un crecimiento formidable que es motivo de orgullo en la ciudad

Cartas – Opiniones – Debates

La entrañable revista cordobesa “La papa de Hortensia” fue la que rescató entre otras cosas, los corsos de San Vicente. Allí contaba cómo la clase más popular recurría al disfraz más fácil, el de indio, que con una bolsa de arpillera hacía de taparrabos, alguna gallina “saltada a la tapia” proveía de las plumas para la corona en la cabeza y un carbón tiznaba la cara de un participante de la comparsa. El Rey Momo adaptado a los regionalismos, aquel dios que servía para entretener a los dioses del Olimpo llegó a América de la mano de los conquistadores popularizándose en grupo esclavos y pobres, que nacida como fiesta pagana fue aceptada por la Iglesia a días del comienzo de la cuaresma. Sin dudas el más famoso son los carnavales de Río de Janeiro y en Argentina Gualeguaychú, aclarando que con formato profesional, aunque existen muchos con características distintas como en el norte argentino. Si bien Sergio Stocchero con su documental “Zambuites”, supo reflejar puntillosamente el armado y desarrollo de carnavales de la vecina ciudad, donde los actores de la cinta siguieron el perfeccionamiento, cada vez, mejor concebidos.

 

Con corsódromo propio

La inauguración de los adoquines en el Parque Hipólito Yrigoyen, conforman el lugar ideal para que de ahora en más, todos los años circulen los distintos barrios de Villa Nueva. Esta avenida con luminarias led le da una perspectiva de futuro, más, cuando estén las tribunas que darán un marco espectacular, todo esto acompañado por el Gobierno municipal de esa ciudad.

 

Una cuestión de piel

Podríamos decir que hay tres diferenciaciones de cultura: la popular, la cultura de elite y la cultura de masas. La de masas es la creada por la industria cultural que maximiza la rentabilidad, la de elite caracterizada por el academicismo y erudición alineadas al gusto de las clases sociales dominantes y la popular es una respuesta a la cultura erudita que proviene del pueblo llano, que se alimenta de las tradiciones. De estas tres los carnavales villanovenses responden a la cultura popular, dada por el origen social y una tradición de tres décadas, que si bien no toma aquel indio de San Vicente, imita lo carioca. Denostada como una fiesta pagana tanto el “medio pelo” local y los habitantes de nuestra ciudad, fieles exponentes de la “pampa gringa”, cuyas “princesas chacareras” ni pensar que recorrerían un metro carnestolengo. Así se puede escuchar risas socarronas, con tono xenófobo, inclusive de su mismo sector social y de una intelectualidad autoconvocada, pero lo cierto es que esa ciudad tiene a partir de sus carnavales una fuerte identidad, donde los sectores barriales durante todo el año realizan la mejor de las fiestas.

 

Víctor Alvez

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