¿Por la multa o por la vida?

El uso del casco no es únicamente para afrontar los controles. Salva muchas vidas

El autor de esta nota, formador de conductores y asesor en seguridad vial, repasa otro capítulo de la importancia de la concientización en el tránsito

Escribe Claudio Fattore (*)
claudiofattore@hotmail.com

“¡Ponete el casco que está la cana!”, “¡Abróchate el cinturón que está la cana!” o “Esperá, esperá, no cortes (celular), que está la Caminera, no cortes… Ya está, ya pasé. Decime (sigue hablando)”.

Esta nota no la estoy redactando como si yo hiciera todo bien, ya que años atrás, por no entender, llegué a realizar este tipo de expresiones mientras conducía en la vía pública.

Sin embargo, en este día, cuando pensamos y actuamos de esa manera, queda muy claro que no entendemos en absoluto cuánto vale nuestra propia vida en la vía pública.

 

Entender = percibir el peligro

El factor interviniente más importante de la seguridad vial es el factor humano, ya que más del 90% de los siniestros fatales se deben a fallas humanas.

Qué hace que una persona en una curva realice un adelantamiento prohibido, qué motiva a una persona a nunca abrocharse el cinturón, por qué una persona en las Altas Cumbres, camino a Mina Clavero, a pesar de la advertencia, se adelante en una curva de camino de montaña.

En lo personal, apostaría muchos billetes (sabiendo que no voy a perder la apuesta) con lo siguiente: los que están leyendo esta nota no terminarán en sus vidas “electrocutados por meter los dedos en un enchufe”.

¡Claro que no! Porque desde muy corta edad se nos amonestaba, nuestros padres, abuelos, tíos: “¡Ojo! ¡No vayas a meter los dedos en el enchufe, te podés quedar pegado!”, sentenciaban los mayores alrededor nuestro. Cuánto respeto todos tenemos por la electricidad, entendemos el peligro de morir tan claramente en algunas cosas, sin embargo, no sucede lo mismo arriba de un vehículo o moto.

Entendemos tan claramente el peligro en algunas cosas y otras no; esto sucede por una simple razón, en algunas hemos sido entrenados desde la infancia, aprendemos, experimentamos. Desde muy corta edad se nos enseñó a respetar la electricidad y así lo hacemos; pero con las cuestiones de seguridad vial no.

Por ejemplo: un padre muestra no entender cuando conduciendo el vehículo con su hijo a bordo se lo ve pasar en rojo. El está dando una de las peores enseñanzas a su propio hijo porque le está enseñando directamente la violación a una norma de vida y no entiende lo que está haciendo y sus consecuencias. Todas las palabras a posterior que pueda expresar el padre no tienen ninguna relevancia.

En seguridad vial entender es percibir el peligro claramente. Las normas de tránsito tiene un solo fin primero y superlativo: preservar la vida humana, de los conductores y de los transeúntes. Los que promulgaron las leyes de la materia no las hicieron para molestar, sino para preservar la vida, como primera cuestión; luego sí aparecen otras.

Para entender, hay que saber; para saber, hay que recibir enseñanza, para recibir enseñanza tiene que haber educadores; no existe otra manera donde este camino se pueda “chicanear” o usar un atajo más corto para cumplir el entendimiento.

La “inmediatez” con la que se vive hoy en países como el nuestro atenta directamente contra la seguridad vial de las personas que deambulan en la vía pública nacional. Parecería que no es importante el tiempo para adquirir una licencia de conducir; no es un tiempo de inversión para la mayoría, es un tiempo perdido.

La primera responsabilidad sigue estando en mano de los gobiernos municipales, tal como lo establece la ley de esta materia. Luego aparece la responsabilidad de los conductores, que tienen que someterse a los diferentes procedimientos que establecen las municipalidades donde residen, ya que todos tienen procedimientos de otorgamiento distinto de las licencias de conducir (un error nacional que necesita corrección a los fines prácticos); en este aspecto estamos atrasados en relación al mundo varios lustros.

 

Qué significa prevención

En los años de escuchar, compartir, enseñar, etcétera, con diferentes grupos de conductores de ésta y otras provincias argentinas, he notado que si a las personas se les pregunta “¿que es ‘prevención’?, ¿cómo la definirías?”, la gran mayoría no encuentra una manera simple de explicar esta palabra de la seguridad vial y si eso pasa, esto denota un gran fracaso de aquellos responsables que tienen que enseñar seguridad vial a los conductores de nuestros pueblos y ciudades para que cuiden sus vidas y las de sus familias en la calle.

Ensayemos una definición simple y clara, prevención en la vía pública es “si lo hago, no voy a morir de eso; si no paso la doble línea amarilla, no voy a morir de eso; si no paso en rojo un semáforo, no voy a morir por pasar un semáforo en rojo; si me abrocho el cinturón antes de encender el motor del vehículo, nunca voy a fallecer por no tener cinturón en un accidente… y así la lista que podríamos confeccionar es más que extensa.

Como hoy en día estamos tan, tan, tan seguros de que no moriremos por “meter los dedos en el enchufe”, un día también, tendríamos que estarlo en relación a usar el casco, abrocharme el cinturón y por hablar con el celular mientras conduzco.

Amigos… ¡hasta la próxima!

 

(*) Abogado, profesor, formador de conductores profesionales (CNRT y AGNSV), asesor de Seguridad Vial-Transporte de Cargas

 

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