Prisión preventiva para todos

Declara Susana Correa, mamá de Lautaro. En el banquillo de los acusados (de izquierda a derecha) la escuchan Darío Destéfanis, Walter Pajón, Nelson Destéfanis y Juan Carlos Heredia. Después fueron detenidos los cuatro

Nelson y Darío Destéfanis, Walter Pajón y Juan Carlos Heredia quedaron detenidos apenas concluyó la primera audiencia del juicio que se les sigue por el homicidio de Lautaro Piva, ocurrido hace seis años en Arroyo Algodón. El debate se reanudará a las 8.30

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Declara Susana Correa, mamá de Lautaro. En el banquillo de los acusados (de izquierda a derecha) la escuchan Darío Destéfanis, Walter Pajón, Nelson Destéfanis y Juan Carlos Heredia. Después fueron detenidos los cuatro

Los cuatro jóvenes villamarienses que están acusados de haber golpeado brutalmente a Lautaro Andrés Piva (19), la madrugada del 18 de diciembre de 2011 frente al boliche bailable “Bugarú” de Arroyo Algodón, quedaron detenidos apenas concluyó la primera audiencia del juicio que comenzó ayer en la Cámara del Crimen de Villa María.

A pedido del fiscal Francisco Márquez, el tribunal dispuso la prisión preventiva de Nelson Armando Destéfanis (23), su hermano Darío Diego Destéfanis (22), Walter Ezequiel Pajón (26) y Juan Carlos Heredia (24), quienes llegaron al debate oral y público en libertad en virtud de la calificación legal del hecho.

El requerimiento del acusador público, al que se opuso -aunque sin éxito- la defensora oficial Silvina Muñoz (asiste a los cuatro imputados), obedeció al peligro de fuga de alguno o de todos los imputados luego de que dos jovencitas, testigos presenciales de la trágica pelea, los comprometieran seriamente con sus declaraciones.

En efecto, Daiana Alemano y Dayana Almada sindicaron a los cuatro acusados como las personas que le propinaron una feroz golpiza a Piva en medio de una violenta pelea entre dos grupos, e incluso que el mayor de los hermanos Destéfanis, Nelson, fue quien le arrojó un ladrillo block en la cabeza cuando el joven algodonense yacía en el suelo tras haber recibido una andanada de golpes de puño y puntapiés que lo dejaron inconsciente y al borde de la muerte.

Imagen panorámica de la sala de audiencias. A la izquierda, fiscal, querellante, defensora y los acusados. Al centro, los jueces técnicos. A la derecha, los miembros del jurado popular

 

Fue el ladrillazo, precisamente, lo que le ocasionó una “hemorragia cerebral por traumatismo de cráneo cerrado”, causa eficiente de su deceso.

Pese a algunas contradicciones iniciales y cierta falta de memoria por el tiempo transcurrido (pasaron  casi seis años, no se descarta que el “factor miedo” también haya contribuido para que cometieran esas vacilaciones), las dos testigos, cada una a su turno, terminaron por admitir que los hechos habían sucedido tal como lo relataron ante la Justicia en horas de la tarde del mismo 18 de diciembre de 2011.

 

Dayana Almada ratificó lo que había dicho en Instrucción y complicó a los cuatro jóvenes

Intenso debate

La audiencia había comenzado exactamente a las 10.15 y por espacio de tres horas ininterrumpidas declararon cinco testigos. Luego se dispuso un cuarto intermedio para que jueces y jurados pudieran almorzar, el debate se reanudó pasadas las 14, oportunidad en la que compareció Almada.

Cuando concluyó su declaración, poco después de las 15, el fiscal de Cámara solicitó a los miembros del tribunal, René Gandarillas (presidente), Félix Martínez y Eve Flores, que dictaran la prisión preventiva de los cuatro jóvenes. Y luego de un breve receso, los jueces hicieron lugar al pedido.

Tras cartón, dispusieron un cuarto intermedio hasta hoy a las 8.30, ocasión en la que se receptarán otros ocho testimonios. Incluso, no se descarta que esta segunda audiencia se realice en doble turno (mañana y tarde) para que puedan declarar todas las personas que fueron convocadas.

 

Declara Daiana Alemano. La escuchan la defensora oficial y los tres vocales de Cámara

Presentación del caso

A poco de comenzado el debate y tras la lectura de la pieza acusatoria, tarea que estuvo a cargo de la secretaria Gabriela Sanz, las partes presentaron el caso, tal como lo dispone la Ley de Jurados Populares Nº 9.182.

En efecto, el artículo 33 de la referida legislación provincial establece que “una vez abierto el debate y leída la acusación, las partes y los defensores podrán presentar el caso brevemente al jurado, explicando lo que pretenden probar”.

En esa instancia, el fiscal Márquez fue lapidario al asegurar que el hecho no debía encuadrarse en la figura del “homicidio en riña” y cambió la calificación legal por entender que se trató de un “homicidio doblemente calificado”, por alevosía y con el acuerdo premeditado de dos o más personas (artículo 80, incisos 2º y 6º, del Código Penal de la Nación), delito que tiene como única sanción la prisión perpetua.

En definitiva, si alguno de los imputados o los cuatro son declarados culpables bajo esa figura penal, recibirán la pena máxima que prevé la legislación argentina, que en términos numéricos representa 35 años de prisión efectiva.

Por lo pronto, el más comprometido parecer ser Nelson Destéfanis, sindicado como quien le dio a Piva el “golpe de gracia” al asestarle el ladrillazo en la cabeza cuando estaba totalmente indefenso, aunque a criterio del fiscal los otros tres fueron partícipes del violento suceso (“los cuatro son responsables por la muerte de este chico”, enfatizó) y les corresponde la misma pena.

 

“No se ­­­merecía eso”

El primer testimonio que receptó el tribunal fue el de la mamá de Lautaro, Susana Raquel Correa, quien fue interrogada principalmente sobre qué clase de persona era su hijo, ya que ella no estaba presente cuando se produjo la feroz golpiza.

“Era un señor, una gran persona y no se merecía eso”, señaló Susana con la voz entrecortada y lágrimas en los ojos. “Era un gran padre (dos pequeños hijos, que hoy tienen 7 y 8 años) y con su trabajo había comprado su casa y su auto”, añadió la mujer.

Dijo también que “era muy querido por todo el pueblo” y agregó un dato llamativo: según expresó, unos amigos de Arroyo Algodón le contaron que en una ocasión pararon en el semáforo que está ubicado frente a la ESIL, en la entrada a Villa María (bulevar Argentino y Rawson), y le preguntaron a Nelson Destéfanis si había sido él el autor del crimen, a lo que el joven les respondió afirmativamente, que “lo volvería a hacer” y que “no estaba arrepentido”.

Por entonces, Destéfanis se ganaba la vida limpiando vidrios de los autos que se detienen en ese lugar, ya que en la víspera, al declarar sobre condiciones personales, dijo que actualmente no trabaja y que lo mantiene su hermano.

Posteriormente declararon los policías Juan Manuel Bértola, Matías Damián Contro e Iván Marcelo Reinero, quienes aquella noche de diciembre de 2011 hicieron tareas de servicio adicional en el boliche algodonense.

 

Los tres policías

Los tres coincidieron en señalar que aquella noche hubo varios incidentes dentro y fuera del boliche y que, pasadas las 5, los dos primeros habían retirado del local bailable a Joel Elías Tissera, otro de los jóvenes involucrados en el trágico episodio, al igual que Rubén Darío Heredia, quienes durante la primera etapa de la instrucción de la causa fueron declarados inimputables porque al momento del hecho tenían 15 años.

Luego de que Tissera fue sacado del boliche, Nelson Destéfanis increpó con insultos a los dos efectivos por esa circunstancia, por lo que también fue retirado.

Por su parte, Rainero sostuvo que al momento de producirse la violenta pelea, él ya se encontraba en la puerta de “Bugarú”. Dijo que inicialmente intervino para evitar que golpearan a Piva (a quien conocía de vista, más que nada por su padre), pero que en medio de los enfrentamientos entre dos grupos (los villamarienses por un lado y un grupo de jóvenes del pueblo por el otro), los que ahora están sentados en el banquillo de los acusados le asestaron a Lautaro varios golpes de puño que lo hicieron caer al sueño. Y una vez allí, lo patearon hasta dejarlo inconsciente.

Cabe señalar que los tres policías también dijeron no recordar muchos detalles del trágico episodio, sobre todo por el tiempo transcurrido, pero en todos los casos -a pedido del fiscal- se incorporaron por lectura las declaraciones que prestaron pocas horas después de la brutal golpiza, con lo cual ayer ratificaron aquellos testimonios.

 

Testimonios “clave”

El último testimonio de la primera parte de la audiencia fue el de la joven Alemano, quien dijo conocer a los cuatro imputados, pero que no es amiga.

Al principio refirió no recordar mucho, pero cuando el fiscal leyó su declaración, confirmó que los hechos habían sucedido de esa manera: vio que los policías sacaron a Joel y que Nelson Destéfanis los comenzó a agredir por esa razón.

Daiana dijo que esa noche había ido al boliche junto a su amiga Dayana Almada (que por entonces era novia de Tissera) y otra joven villamariense. También declaró que vio a Nelson en medio de la calle, insultando a los policías, y que después le gritó a Piva “vení, hacete el malo ahora, hijo de puta”.

Luego refirió que no sabía cuál de los hermanos Destéfanis golpeó con el ladrillo block al joven algodonense, aunque dijo que poco después Nelson “se hizo el agrandado y contó que él le había pegado un ladrillazo”.

El fiscal Márquez también solicitó que se incorporara por lectura un acta realizada tras una rueda de personas, durante la cual Alemano reconoció a Nelson Destéfanis como la persona que había arrojado el ladrillo sobre la cabeza de Piva y que su hermano Darío participó en la brutal agresión.

Finalmente, ya en horas de la tarde, compareció Dayana Almada, quien declaró en términos similares a los de su amiga, aunque en su caso fue mucho más contundente, ya que dijo que los cuatro jóvenes habían participado de la alevosa agresión y que el mayor de los Destéfanis había arrojado el ladrillo.

 

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