El Diario del centro del país

Procrastinar: esa costumbre de retrasar actividades

¡Quiero emprender! – Puede ser un “enemigo íntimo”

Cómo hacer para evitar este comportamiento que puede perjudicarnos

Escribe Lic. Karina Costabello (*)
Especial para EL DIARIO

La procrastinación es la costumbre de retrasar actividades, cambiándolas por otras más agradables e irrelevantes. El término procrastinar se refiere a la acción de postergar o posponer situaciones o actividades que son ineludibles, atendiendo en su lugar otras de menos relevancia e incluso que son agradables. Esa sensación de incomodidad en todo el cuerpo que te hace esperar hasta el último minuto para ponerte a hacer las cosas que sabés que tenés que hacer ¡ya!

Por tanto, si sos de las personas que suelen aplazar el cumplimiento de tareas u obligaciones, es muy posible que ese acto de procrastinar se haya convertido ya en un trastorno de comportamiento. Y es algo que debemos evitar si queremos ser productivos. Sin embargo, muchas personas somos incapaces de apegarnos a un horario o rutina para hacer las cosas en tiempo y forma.

Hay algunas cosas que no son obvias y que solo podemos advertir hasta que ya se han convertido en un problema para nosotros. Cuando hay plazos reales y nuestros clientes se dan cuenta de que somos desorganizados, hasta el punto en que se pregunten: ¿por qué estoy haciendo negocios con esta persona, por qué le encargué el trabajo? Obviamente esto no es algo que queremos que la gente recuerde sobre nuestros servicios. Sin embargo, si lo hacemos más como una regla que como una excepción, podés estar seguro de que te estás cavando tu propia fosa, construyéndote una mala reputación. Siendo descuidado no tenés ninguna ventaja sobre la competencia a la hora de elegir tus servicios.

No es sólo una cuestión de cumplir con los plazos, está también el hecho de que la gente se preguntará qué tan confiable sos. Si sos organizado y eficiente, así te verán tus clientes y tendrás mayores ventajas sobre tus competidores. Tener una mente disciplinada y clara es importante y esto lo lograrás siendo organizado con tu tiempo. Tal vez, una buena excusa sería si tu producto o servicio es muy bueno. Quizá algunas personas estarían dispuestas a “soportar” cierto nivel de ineficiencia tuya a cambio de tu buen servicio. Sin embargo, nunca se sabe cuándo un cliente puede sentir que le faltás el respeto por esperarte, por no cumplir como debías, como para prescindir de tus servicios.

Todos en algún momento de nuestras vidas hemos pospuesto tareas cruciales para alcanzar una meta, sustituyéndola por una actividad que nos hiciera sentir bien, olvidando por un momento lo que realmente debemos hacer. No todos desarrollamos un trastorno crónico, sin embargo, el número de personas que tienden cada vez más a procrastinar continúa aumentando en estos tiempos. Se han hecho estudios que confirman que la mayoría de los procrastinadores son jóvenes hasta los 30 años, quienes tienden a administrar su tiempo pésimamente o que sobreestiman la cantidad de tiempo con el que cuentan para realizar determinada tarea. Esto realmente se trata de un autoengaño que les hace sentir un falso control de la situación, pero que en realidad sólo es parte de un intento de evadir esa o esas tareas cruciales.

Es como una especie de impulso que te dice que es un buen momento para un episodio más de tu serie favorita o simplemente que te pondrás a trabajar luego de que hayas llamado a tu amigo, pareja, mamá, etcétera, por teléfono entre otras muchas excusas. Estar en procrastinación no es tan solo elegir algo placentero sobre algo que no tenés ganas de hacer, es elegir cualquier otra cosa en lugar de lo que sabés que deberías estar haciendo.

¡Pero ojo! Esto no es una tarea fácil, dejar de procrastinar es una cuestión de hábitos, en este caso un mal hábito. Es como una adicción, no te lo podés quitar de golpe, sino progresivamente. Lo peor de la procrastinación ni siquiera es la acumulación hasta el último minuto, sino que realmente no nos sentimos bien cuando lo hacemos, aunque nuestro sistema límbico así lo crea.

 

Cómo dejar de hacerlo

  • Planificá tu día la noche anterior: la planificación con una lista de tareas es la clave si querés ser un emprendedor de éxito. Si lográs convertir esto en un hábito, verás que avanzás.
  • Tareas de 50 minutos: elegí una tarea de la lista y ponete con ella 50 minutos seguidos. Cuando pasen esos 50 minutos descansá y continuá o seguí con otra cosa. La principal barrera es empezar.
  • Dividí y vencerás: de las tareas más difíciles y preguntate ¿qué es lo primero que tengo que hacer para empezar con esto?, ¿y después?, ¿y después? Haciéndote este tipo de preguntas conseguirás una lista de tareas sencillas que podrás ir haciendo de a poco.
  • Trabajá en el ambiente adecuado: para mejorar tu productividad y lograr cosas importantes es vital que trabajes en un ambiente productivo y sin distracciones que ejerza una influencia positiva en vos.
  • Querer es poder: si decidiste emprender es porque deseás hacerlo, nadie te ha obligado, así que algo que siempre debés tener en cuenta es que las obligaciones que eso conlleva no son un deber, sino algo que vos decidiste hacer.
  • Enfocate en la meta final: en lugar de pensar en la larga lista de cosas que debés hacer en el día o en la semana, enfocate en la recompensa final que obtendrás cuando completes todo.

Existen diversas formas de sacudirse esas ganas de posponer las cosas importantes y desprenderse de la procrastinación. Ya vas a ver que es posible lograrlo si seguís estos consejos y avanzar en el logro de tus metas sin más retrasos.

 

(*) Comunicadora social – publicitaria del Estudio Moon Comunicación, Marketing y Diseño

 

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