El Diario del centro del país

Proyecto de cooperativa local

Destrozos en la defensa agrícola, 1928

Ante la crisis económica internacional

Escribe Luciano Pereyra ESPECIAL PARA EL DIARIO

 

Extracto documento de la Cooperativa

Hacia mediados de la década de 1920 ocupó la Intendencia de Villa Nueva, José Pérez Benítez, quien fue elegido democráticamente en 1925, reelegido en 1928 y 1932, sobrevive políticamente al primer golpe de Estado en 1930, su gestión estuvo marcada por diferentes acontecimientos que nos llevan a profundizar la investigación de dicho período histórico. En este caso conoceremos la primera experiencia relacionada con el cooperativismo que se conozca en nuestra ciudad. La Cooperativa Regional Obrera Nacional Argentina surge como respuesta al contexto económico y social que vivía Villa Nueva, la provincia, el país y el mundo como consecuencia de la crisis económica global, luego de la caída de Wall Street en Nueva York.

Taller de Canale Hermanos destruido por el ciclón

En 1929 se derrumbó la economía estadounidense y causó la depresión de la década siguiente, la cual determinó a su vez una caída del 70% de los precios de nuestros productos básicos de exportación y por esta vía afectó a nuestra economía fuertemente.

El modelo económico social agroexportador, sobre el que se construye la hegemonía de la gran burguesía agropecuaria asociada a los intereses británicos, implicó profundos cambios en la estructura económica y social argentina. Las transformaciones económicas requieren la entrada masiva de cientos de miles de inmigrantes procedentes de todo el mundo (aunque con amplio predominio de italianos y españoles), que llegaban en busca de un trabajo, en los mejores casos poblaban las colonias que se formaban en tierras fiscales, pero la mayoría de los que iban al campo se convertían en arrendatarios. Como el sistema de tenencia de la tierra no favorecía la inserción en la actividad agropecuaria, muchos de estos inmigrantes nunca llegaron al campo. Se quedaron en las ciudades portuarias ocupando puestos de trabajo en las empresas o servicios que se desarrollan al calor de la nueva economía, o convirtiéndose en artesanos o pequeños comerciantes. Las ciudades litoraleñas daban grandes pasos en su crecimiento demográfico y Buenos Aires deja de ser la “gran aldea” para comenzar a transformarse en la “París sudamericana”.

Joaquín Puente

El sistema económico implementado en nuestro país a partir de 1860 se basa en la inserción en el mercado mundial aceptando la división internacional del trabajo impuesta por las potencias económicas europeas (fundamentalmente Gran Bretaña): exportador de productos agropecuarios e importador de productos industrializados. Este modelo económico creó profundas diferencias sociales, generadoras de tensiones y conflictos.

En Villa Nueva en enero de 1933, los Hermanos Canale presentan una solicitud al municipio donde expresan la difícil situación de la economía, tanto en “…el orden nacional como mundial…”, las grandes pérdidas experimentadas a pocos meses de instalada la fábrica por el ciclón de 1928 y donde tuvieron que ocupar la totalidad del personal en la reconstrucción de las instalaciones y maquinarias. En 1929 una fuerte sequía azotó la zona, lo que provocó prácticamente la pérdida de la totalidad de la cosecha. En 1930 y 1931 la cosecha mejoró, pero la caída de los precios provocó la quiebra de muchas casas de ramos generales, lo que se tradujo en deudas incobrables. Entre 1932 y 1933 mejoró la cosecha y las ventas, pero a fines del 33 cayeron definitivamente las ventas por la pobreza y escasez de los colonos lo que llevó a los propietarios de la firma a solicitar la ayuda del municipio, en prorrogar el pago de las deudas para no dejar cesante a ningún obrero y mantener la mano de obra local, también realizaron la solicitud a través del Concejo Deliberante, el órgano legislativo pasó el petitorio a la Comisión de Hacienda, pero finalmente no se accedió desde el legislativo a la solicitud.

Con la llegada, asentamiento y posterior asimilación de los inmigrantes se completó el tercer núcleo constitutivo de nuestra población actual. Ellos aportaron no solo técnicas y procedimientos de trabajo, sino también -y esta es una idea clave para comprender el surgimiento del cooperativismo en nuestro país- tradiciones y formas de organización que introducían ideas de solidaridad y cooperación, a través de elementos de interacción grupal, regional, de oficios o actividades. Estas tradiciones fueron el sustento de las formas mutuales de asociación, formas que -en el desarrollo del movimiento social- fueron antecedentes de la creación de los gremios modernos y las cooperativas.

El afán de mejoramiento económico de los inmigrantes y su aspiración a una vida de mayor confort y consumo que el que tenían en su país de origen chocaba con la realidad que encontraban a su llegada. En un país donde los alimentos eran abundantes. ¿Cómo acostumbrarse a pasar hambre? En ciudades donde todo estaba por edificarse ¿por qué vivir hacinados en conventillos? Afortunadamente, entre los inmigrantes venían algunos con conocimientos avanzados sobre organización social. Entre éstos se destacaron -como difusores de los valores u organizadores de emprendimientos cooperativos- el francés Alejo Peyret, el alemán Germán L’Allemant, que llegaron a nuestra tierra buscando mejores posibilidades de desarrollo o huyendo de la represión desatada en sus países en contra de los intentos de transformación social. En este contexto, los inmigrantes van desarrollando una serie de organizaciones comunitarias que servían para agruparlos, mantener viva su cultura de origen, representarlos ante el Estado y otros sectores sociales.

Cooperativismo de Crédito y las primeras experiencias en nuestro país.

El rol más importante de estas asociaciones de inmigrantes fue el de proporcionar liderazgo a las asociaciones privadas, movimientos de protesta, sindicatos, entidades mutuales y partidos políticos de la clase obrera.

  • En 1875. Inmigrantes franceses impulsan la creación de una cooperativa de producción y consumo (Capital Federal).
  • En 1878. Colonos suizo-alemanes crean una cooperativa de consumo en Esperanza (Santa Fe).
  • En 1884. David Atwell crea una “Sociedad Cooperativa de Almacenes”. Funciona hasta 1890.
  • En 1885. Se crea una cooperativa de consumo, fomentada por el Club Socialista de Residentes Franceses “Les Egaux” (Capital Federal).
  • En 1895. Banco Popular Argentino. Organizado bajo formas cooperativas, se transforma en SA en 1927.
  • En 1900. La Agrícola Israelita (Basavilbaso, Entre Ríos). Se encarga de la colocación de la cosecha, provisión de insumos y caja de ahorro y préstamos en la colonia judía de Lucienville. En 1927 adopta su nombre actual: Sociedad Agrícola Lucienville Coop. Ltda.
  • En 1904. Fábrica cooperativa de calzados “La Internacional” (La Plata, Buenos Aires).
  • En 1905. “El hogar Obrero”. Cooperativa de consumo y vivienda. Comienza con 19 asociados otorgando préstamos para la construcción de viviendas y en 1913, con 1.819 socios, inicia las actividades de consumo. Ya habían construido 130 viviendas e iniciado la construcción de su primer edificio colectivo.
  • En 1905. Cooperativa agrícola algodonera Ltda. Colonia Margarita Belén (Chaco).
  • En 1909. Cooperativa de cremería Ltda. Unión La Nueva (Humboldt, Santa Fe).
  • En 1913. Cooperativa de crédito de La Capilla (Entre Ríos).
  • En 1916. Cooperativa de propietarios de automóviles de alquiler y afines (Capital Federal). Es una cooperativa de provisión para el trabajo.
  • En 1926. Se sanciona la Ley 11.388, que rigió la actividad cooperativa hasta 1973.

En 1930 culmina y fracasa un proyecto definido de país. Sobre la crisis capitalista (mundial) de 1929, cuyas repercusiones en el país se manifestarían hasta mediados de la década del 30, la Argentina agroexportadora reniega de la democracia y del liberalismo declamado durante 50 años e inaugura un recurso, el golpe de Estado, al que se remitirá toda vez que sus intereses se vean afectados. La caída de los precios internacionales de las materias primas, el cierre limitado -pero cierre al fin- de los mercados habituales de los granos y las carnes argentinos, cuyas exportaciones se ven reducidas a la mitad, produjeron un serio impacto en la estructura económica argentina.

En Villa Nueva, con fecha del 13 de marzo de 1933 ingresó al Concejo Deliberante de Villa Nueva una nota de la comisión provisoria encargada de formar la Cooperativa Regional Obrera Nacional Argentina.

Textualmente exponen:

“…los hombres de trabajo de esta localidad y su región de influencia compenetrados en el momento económico excepcionalmente difícil que atraviesa el mundo en general y nuestro pueblo en particular, han comprendido que la única salvación de los que luchan y trabajan laborando la grandeza de la Patria con la fuerza de sus brazos y el dolor de sus fatigas, está en su unión para la defensa de sus intereses, en el cooperativismo para obtener a precios razonables los artículos de primera necesidad que por lo mismo que el momento social que sufre la República es muy grave requiere el consenso amplio, desinteresado y patriótico de autoridades y pueblo en el común anhelo de solventar las necesidades y estrecheces del momento, marchando siempre hacia el horizonte de mejores destinos que el porvenir de nuestra Patria tiene demarcado. Que la grandeza de los pueblos solo se consigue cuando en ellos impera la disciplina y el orden tanto de los que mandan como los que deben obedecer. La disciplina del capitalista debe ser controlada por el Estado, para no amasar fortunas fabulosas a costa de la sangre proletaria y la disciplina del obrero para no dejarse sorprender por falsas ideas demagógicas…”.

 

 

El objetivo principal de la cooperativa fue:

“…aunar las fuerzas proletarias para defenderse de los capitalistas que no tienen conciencia de la hora social que vive el mundo…”.

La primera acción fue establecer dos puestos de venta de carne al precio de costo, sin la intención de atacar a ningún comercio local, sino al mejoramiento de la clase obrera, solicitando la autorización de la instalación de los puntos de ventas, la exención de impuestos y la solicitud por única vez de un subsidio de $500 para iniciar el proyecto.

Entre los principales impulsores de esta iniciativa se encontraba el fotógrafo de origen español Joaquín Puente, quien, además, nos dejó un legado documental superlativo sobre la vida cotidiana de la Villa Nueva de los años 20.

 

Joaquín Puente

Puente nació en Villa Libre de Somoza, León, España, en el año 1884. Llegó al país con sus padres y hermanos hacia 1891. Su familia se instaló en la colonia Brinkmann, trabajando en el campo, demostró una profunda avidez por el conocimiento en general, especialmente la química. En su adolescencia en el campo leía libros sobre química y llegó a preparar dinamita. Se trasladó a Arroyo Algodón, donde instaló un almacén y pulpería. En 1912 a los 28 años se casó con María Teresa Cabrera, oriunda de Chascomús y a fines de ese año nació su primera hija, Ana. Hacia 1913 se mudó con su familia a Villa Nueva, donde realizó labores varias para subsistir. En 1916 compró el viejo edificio del Molino Harinero de José Piattini, convirtiéndolo en su domicilio.

Empezó a interesarse por la fotografía, compró equipamiento específico y hacia 1920 se dedicó al oficio, haciéndose muy popular como único fotógrafo profesional del pueblo, a pesar de contar con medios muy rudimentarios, también se dedicó a la reparación de pequeños aparatos como los motores a cuerda de los gramófonos. Interesado en las ciencias médicas también, empezó a dedicarse como enfermero en primeros auxilios, atendiendo a personas con lesiones leves. Llegó a interesarse por la extracción de petróleo. En 1928 logró una cierta prosperidad y estabilidad económica y compró el primer aparato de radio de Villa Nueva.

La grave crisis de inicios de los 30 lo obliga a buscar otras formas de recibir ingresos, de pensamiento progresista, en 1932 presenta un proyecto para la creación de una cooperativa de trabajo, para paliar la grave situación económica y la desocupación. Se ve obligado a delegar el oficio de fotógrafo a su hija Ana y se va a trabajar en la construcción de caminos.

A inicios de la II Guerra Mundial, con la venta de viejas piezas de hierro del Molino Piattini y con la ayuda de sus hijos, compra el viejo edificio del Club El Porvenir, sito en la esquina de Deán Funes y San Martín. A los 60 años se retiró y empezó a vivir de rentas. Empezó a interesarse por la pintura y la música. Apoyó las políticas sociales y de desarrollo del peronismo, a punto tal de componer un vals dedicado a Eva Duarte y al General Perón. Falleció en Villa Nueva, en 1956, en pleno auge del antiperonismo, a los 72 años en junio de 1956 a consecuencia de un accidente cerebro vascular, consecuencia de una serie de litigios en relación a sus propiedades, los cuales pudimos corroborar en los legajos del Juzgado de Paz. Con respecto a su legado fotográfico, dejó una gran cantidad de negativos de vidrio y positivos en papel, solo un pequeño porcentaje sobrevive gracias a la tarea realizada por su nieto Eduardo Puente.

 

 

Bibliografía.

PLOTINSKY, Daniel. “El Cooperativismo de crédito en la Argentina”. Archivo histórico del cooperativismo de crédito, año 2002.

PANETTIERI José, “Crisis económica; perturbaciones en el mundo del trabajo y movimientos de población, 1937-1943”. Universidad Nacional de La Plata, 1997.

CONESA, Eduardo, “La crisis financiera internacional actual y su impacto en la Argentina”. Universidad de Buenos Aires, 2008.

Libro de Actas del Concejo Deliberante 1926-1934. AHM VN.

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