Que 102 años no es nada

Antonia, junto a sus bisnietos, celebrando su cumpleaños en Alumni
Antonia, junto a sus bisnietos, celebrando su cumpleaños en Alumni

“Que veinte años no es nada

Que febril la mirada, errante en las sombras…” Volver, de Gardel, Maldonado y Le Pera.

Si bien su mirada no es tan febril, Antonia María Conrero de Panero, pasó el siglo y monedas compartiéndolo con los suyos. Coincidiendo con la Pascua del pasado domingo, su familia recordó que hace 102 años veía la luz en la zona rural de los pagos de Silvio Pellico, una niña que años después contrajo enlace con Hipólito Panero para afincarse en nuestra ciudad en la década del 50.

Madre de cuatro hijos: Graciela, Marta, Stella Maris y Héctor – quien ya no está- supo encaminarlos con valores propios y de familia. “Si bien no estoy físicamente bien, de la memoria y el estómago estoy muy bien”, sentenciaba semanas atrás a una de sus hijas, mientras le pedía una fiesta y que el menú fuese lechón asado, y que invitaran a todos sus compañeros del hogar geriátrico.

La cita fue en el salón del Club Alumni, donde estuvo acompañada por sus hijos, nietos, bisnietos, vecinos y familiares. Sopló la velita con un poco de esfuerzo, hubo cotillón, pitos, matracas y la “Zamba de mi esperanza”, entonada por la primera voz de “Cuerda y Cuero”, acompañada a capella por su nieto Sebastián, (bajista del mismo grupo), y Antonia demostró que tiene cuerda para rato porque le da el cuero.  

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