“Queremos llegar a 2019 con una alternativa seria y fuerte”

Nació en Buenos Aires el 24 de mayo de 1970. Es abogada. Soltera. Comenzó la militancia en los claustros universitarios dentro de las filas del radicalismo. Fue congresista provincial y concejal en el año 2003. En 2005 escindió el bloque y fortaleció su relación con Darío Capitani. Armaron un proyecto en común “Juntos por Villa María”. Desde ese espacio, siguió trabajando en la política local. En diciembre de 2015 asumió una banca en el Concejo y es la presidenta del bloque. Es asambleísta provincial y nacional del PRO y coordinadora de la mesa de mujeres PRO del Departamento, además de integrante de dicho espacio a nivel provincial

Escribe Nancy Musa
De nuestra Redacción

Hábil con la palabra a la hora del debate, detallista y firme en la discusión legislativa. Guarda en la memoria recuerdos de hechos trascendentes del país que vivió siendo una niña. La política la atrapó desde la juventud y hace doce años eligió estar trabajando codo a codo con el legislador provincial Darío Capitani. Hoy, es su principal escudera y una activa organizadora dentro de las filas del partido que tiene su máxima representación en la figura del presidente Mauricio Macri.

De objetivos claros, respetuosa de las formas, comprometida con la vida pública, responsable, Karina Bruno sueña con profundos cambios culturales en el país.

¿Es complicado ser parte del oficialismo a nivel nacional y de la oposición a nivel local. Se producen contradicciones por momentos?
-Es complicado en la medida que vos no podés trasladar lo nacional a tu ciudad, porque la forma que tiene el Gobierno de ejercer las políticas que lleva adelante, a través de los programas, siempre ha requerido por parte del Gobierno nacional la institucionalización.

¿Qué quiere decir?, que por más referentes locales que existan en cada municipio de la fuerza política del Gobierno nacional, a la hora de las acciones se ejecutan a través de los intendentes, a través de los gobernadores.

Y hoy, en la ciudad ocupamos un lugar de oposición y no hemos logrado ensamblar, a pesar de que lo hemos puesto sobre la mesa a disposición, que el Gobierno municipal tome todos aquellos programas que la Nación tiene.

Indudablemente eso significaría darle un protagonismo a actores políticos que a lo mejor el Gobierno local hoy no quiere poner en la consideración pública.

Y eso dificulta. Porque vos podés tener un hermoso programa pero necesitamos que el intendente los gestione.

Hoy, el Gobierno local se ha recostado sobre el provincial.

¿De acuerdo a su criterio cuáles son los motivos para que no logren la articulación necesaria?
-No te los puedo dar yo. Porque nosotros ofrecimos lo que se puede articular, pero creo que se ha optado por jugar políticamente con la Provincia. Que en definitiva es jugar con la Nación, cuando uno analiza la posición de Schiaretti.

Pero bueno, llegará el tiempo en que podamos articular, creo que tiene que ver con una maduración de todos, la sociedad nos ha puesto una prueba, nos dijo ustedes van a ser gobernados por estas personas en la Municipalidad, por estas personas en la Provincia y por estas personas en la Nación. Háganse cargo de una maduración política y traten de ensamblar, eso es lo que dijo la sociedad.

Nosotros estamos trabajando para esto en toda la Provincia. Creo que esa maduración va a llegar, es un desafío importante para esta generación, somos una generación política nueva, todos de la misma edad, una generación que creció en democracia.

¿La relación con el bloque, teniendo en cuenta que lo conforman tres partidos, es compleja o está bien articulada?
-No es difícil desde el punto de vista que uno debe plantearse que somos todos seres individuales y pensamos de manera distinta. Ni siquiera son tres partes, somos cinco personas con una pertenencia política que a la vez tiene un condimento adicional. Somos cinco personalidades muy distintas, aun perteneciendo a un mismo partido.

Partiendo de esa base, puedo entender que el otro no comparta mi punto de vista y viceversa, pero que eso no lleve en la profunda a una rotura. Porque tenemos un objetivo a largo plazo que es más superador que un tema coyuntural.

Entonces si uno parte de esa base, como en todos los órdenes de la vida, uno puede hacer, aunque te enojés más, menos, pero a la larga siempre ponés el objetivo por sobre las diferencias.

Y es lo que hemos hecho, el año pasado tuvimos diferencias y las hicimos valer. Y seguimos trabajando, no es fácil, requiere un esfuerzo de ver las cosas, además de como las ves vos, como la ve el otro.

Han formado la mesa de Cambiemos, días atrás, ¿cuáles son los planes a corto plazo?
-La mesa consolida un trabajo que ya veníamos haciendo con la gente de la UCR, el Frente Cívico y el ARI. Los primeros desafíos, son poder trabajar públicamente en posiciones políticas comunes y obviamente el primer desafío será trabajar por las legislativas 2017.

Pero nosotros hemos planteado desde el Departamento, apuntar el trabajo para 2019. Ese es el gran desafío nuestro. Trabajaremos para ser opción de gobierno en los lugares donde no lo somos y consolidar los lugares en los que sí somos.

En realidad, las legislativas son una primera prueba de trabajo pero el objetivo es 2019.

Seguramente, van a intentar que el Departamento tenga un espacio en las listas legislativas.
-Siempre uno intenta que el Departamento recupere un protagonismo y vamos hacer los esfuerzos que sean necesarios para que haya alguna representatividad, pero esa no es la mira. La mira es un buen trabajo, nosotros hemos hecho un buen trabajo en las últimas presidenciales, en primera, en segunda vuelta, en las mismas PASO donde después de veintiséis elecciones el oficialismo perdió y las tres últimos las ganamos en nuestro espacio nacional.

La mira es el proyecto político, nuestro horizonte es mucho más profundo, llegar a 2019 con una alternativa seria y fuerte.

¿Le preocupa algunas marchas y contramarchas del gobierno nacional?
-A ver. No me preocupa la contramarcha porque me preocuparía más la persistencia en el error. Siempre es bueno corregir. Si hay algo que me preocupa, es esperar una mayor profundización política a la hora de comunicar las gestiones de gobierno. Creo que ahí tenemos una materia pendiente del arco político de Cambiemos que debe profundizar, es hora de los actores políticos, de los mensajes políticos claros y eso va hacer que comuniqués mucho mejor tu acción de gobierno.

Por lo demás, confío plenamente en lo que se está haciendo, creo que hay una gran honestidad en lo que se hace, en el sentido que se está demostrando dónde se quiere ir y te parás y lo decís. No es fácil pararse como se paró el presidente en Holanda y decir en mi país tengo el 30% de pobres. Es reconocer que en tu casa las cosas no están bien, me parece que el mayor valor del Gobierno es poner las cosas sobre la mesa. Y a muchos no les gusta poner las cosas sobre la mesa, de propios y ajenos hablo.

Porque es más fácil tirar las responsabilidades, nosotros venimos de una situación muy difícil pero ya no puede ser excusa después de más de un año de gobierno. Pero mientras vos le digas a la gente adónde vas, qué querés y que vale la pena hacer cosas a largo plazo para que no se vuelva a repetir la historia.

Me parece que por ahí pasa la cosa. Y no estamos acostumbrados porque siempre hemos tenido gobiernos muy personalistas, muy paternalistas.

¿Por qué piensa que una parte de la sociedad está convencida de que Macri gobierna para los ricos?
-Porque se parte de un preconcepto. Porque él es rico. Todos sabemos quién es Macri, de dónde viene, de qué familia viene, pero nadie tiene culpa de ser rico o pobre. Quienes critican eso optan por lo más fácil. ¿Qué cambia que sea rico? Hemos tenido tantos que llegaron pobres y se fueron ricos, me sobran los dedos de la mano para decir quien entró a la función pública de una manera y se fue igual.

A mí no me preocupa el patrimonio del presidente, me preocupa qué hace con el patrimonio de los argentinos.

Me parece un prejuicio.

De cualquier forma, el aumento de precios, el incremento de los costos de los servicios, entre otros, ha influido notablemente sobre la economía de un sector mayoritario de la población que incluye a la clase media.
-Básicamente, la clase media es mayoritaria, existen pocos países que tengan clase media, es una cuestión a analizar. No tenemos las grandes divisiones sociales que tienen otros países, incluso vecinos.

Nosotros tenemos una gran población bajo la línea de pobreza, pero el gran volumen de la sociedad está en la clase media. Es la clase activa, la del trabajo formal, la que sufre la gran presión tributaria por todos los aspectos que le quieras ver.

Pero, cuando uno recorre la calle la gente te banca lo que estás haciendo. Acá hay un sector que nunca va a compartir lo que haga este Gobierno, eso no se puede cambiar, y a mí no me preocupa que alguien piense distinto, lo que me preocupe es que no toleren lo que vos pensás. Ese es el problema.

Y nosotros estamos gobernando para todos, estamos intentando tener un país en el que haya normalidad, paz, justicia, que se pueda proyectar comprar su casa, que puedas educar a tus hijos, todo lo que no se hizo hasta ahora.

Siempre hemos tenido parches y nosotros tratamos de profundizar un cambio cultural.

¿Desde su experiencia política, su trayectoria, piensa que hay intentos golpistas como expresan algunos integrantes del Gobierno?
-Puesto en esos términos me parece muy fuerte, porque yo le tengo mucho respeto al valor de ciertas palabras en la historia argentina como para usarlas para graficar determinadas situaciones.

Son palabras que tienen un gran contenido en la sociedad que deben ser usadas con cuidado.

Sí, creo que hay un sector de la política argentina que está dispuesto a desestabilizar a Macri para que no le vaya bien. Eso lo creo, porque es su forma de hacer política. No creo que sea la gran mayoría, creo que es una gran minoría y creo que es un error.

Porque hace rato que los argentinos resolvemos los problemas con más democracia, nunca con menos democracia. Y eso es una gran maduración.

Pienso que no debemos hacer un esfuerzo por ponerlo en evidencia a estos intentos, ni para subestimarlo.

La gente ve, escucha, sabe lo que quiere y para eso están los mecanismos democráticos.

Hablando de la democracia, comenzaste tu militancia en plena recuperación del sistema democrático.
-Sí, la vuelta de la democracia fue un hecho que me marcó, yo estaba en séptimo grado. Siempre digo que tengo 46 años y me han tocado vivir hechos trascendentes en el país y en el mundo: la guerra de Malvinas, la vuelta de la democracia, situaciones en el mundo como las torres gemelas, el Papa argentino, situaciones que realmente me marcaron.

Malvinas fue un cimbronazo fuerte para esa época, recuerdo haber ido con mi papá de la mano hasta el viejo Canal 2 a llevar nuestro oro para aportar, haber escrito una carta para los soldados en el colegio y que saliera en el diario Noticias de acá, tenía 12 años en ese momento.

Y la vuelta de la democracia era una algarabía en los pasillos del colegio cuando se llamó a elecciones, nunca había visto una alegría tan grande, eso no me lo puedo olvidar.

Y después escuchar los discursos de Alfonsín, de Herminio Iglesias, no me lo voy a olvidar y creo que eso fue lo que marcó mi participación en la vida política, no permanecer indiferente. Los argentinos somos muy del café, de armar y desarmar un país, o la selección desde una mesa de café.

Creo que yo pasé de eso a la acción. Con mis defectos, con mis virtudes, pero intentar hacer algo y comprometerse.

Crecer en esa época, irme a estudiar a la Universidad en 1988, todo se vivía a flor de piel.

También me tocó lo nefasto, cuando le tocó a Angeloz dejar su gobierno, yo trabajaba con una pasantía en Rentas y no poder salir porque nos tiraban pastillas de gamexane, no poder llegar a mi departamento porque estaban quemando todo a lo largo de la avenida Vélez Sarsfield.

Pero siempre te sirve todo.

-En el golpe, era una niña, ¿tiene recuerdos?
-Sí, tengo recuerdos patentes. Yo me vine a vivir a Villa María y a los meses cumplí nueve años. Mi papá en ese entonces en Buenos Aires, tenía una heladería en avenida La Plata y Directorio, pleno Caballito y en la misma cuadra nuestra había un night club en la planta alta, y se subía a dos casas de la heladería de mi papá.

Y me acuerdo un día haber estado jugando en la vereda con mis primas, con Luis uno de los empleados y en un momento aparecer autos, bajarse militares armados que entraron a buscar a alguien a ese night club famoso. Me acuerdo que Luis me agarró y me metió adentro.

En esa época yo vivía en Olivos, una de las vecinas, la hija de un médico muy famoso de ahí, resultó ser una de las que puso la bomba a Lambruchini, son cosas que vos de grande las vas viendo.

Recuerdo que esa situación fue tan potente, fue muy impactante. Me tocó vivir el Mundial 78 en Buenos Aires, mi tía perdió la casa por la 1050 de Martínez de Hoz, son cosas que no te las olvidás.

Creo que mi papá por eso se vino a vivir a Villa María, creo que en el fondo buscaba tranquilidad.

Buenos Aires no era fácil en esa época.

¿Su padre era villamariense?
-Sí. Mi papá se fue a vivir a Buenos Aires, conoce a mi mamá, se casa, vivió 30 años allá y en 1979 se vuelve a vivir acá.

Y además de esos recuerdos, ¿cómo fue su infancia?
-Bien, bárbara, con una banda de primos, viví la época donde Buenos Aires se podía disfrutar de otra manera. Recuerdo que una de mis tías en Caseros y otra en Haedo, para ir un de barrio a otro cruzás la famosa villa Carlos Gardel. Nosotros con mi primo Sergio, mi hermana, nos íbamos en bicicleta de un barrio a otro sin ningún problema.

Cuando vivíamos acá y nos íbamos a Buenos Aires a pasear, mi tía nos armaba los taper con sandwichitos (sonríe), tomábamos el tren a Retiro, nos íbamos a caminar por Florida y nos íbamos a comer a la plaza. Cosas que hoy son impensadas y nos movíamos así con esa tranquilidad.

La vivimos plenamente, nos divertimos mucho y de Villa María tengo los mejores recuerdos, vivir como vivíamos no tiene precio.

¿Fue duro el cambio de venirse de Buenos Aires a Villa María?
-Yo no lo sentí tanto, mi hermana lo sintió más porque era adolescente. Yo enseguida hice amigos, algunos de los cuales los conservo, me adapté, tuve la suerte de ir al Rivadavia con todo lo que eso significa, íbamos al Prado todo el verano, vivíamos en una tranquilidad.

Después el progreso trajo otra cosa, como todo.

¿Y su personalidad era atrevida, audaz, soñadora?
-Siempre fui callada, medio tímida, pero siempre tuve mi costado revolucionario (risas). Tal vez muy exagerada la palabra, pero siempre tuve eso de ser antisistema, viaje de estudios, esto de decir por qué son así las cosas o querer participar de todos.

Pero bien, nunca traje problemas (se ríe).

¿Y siempre soñó con ser abogada o fue una consecuencia?
-No, al contrario, yo quería ser arquitecta. Y tenía buenas notas pero un día llegué a mi casa y les dije no puedo terminar la carrera porque voy a ser una arquitecta frustrada. No me imagino vivir como arquitecta (risas).

Yo siempre sostengo que cualquier persona si pone empeño puede hacer cualquier carrera, el tema es que estás eligiendo tu vida.

Y bueno ahí me decidí por la Abogacía y plenamente feliz con lo que elegí y con el camino que elegí en la política.

¿Cuándo se le enciende la chispa de la política?
-Creo que siempre estuvo ahí, siempre, después se da la oportunidad de pasar públicamente. Yo en una época fui asesora del Tribunal de Cuentas, también estuve en la Procuración en el Gobierno de Veglia, y luego surgió en 2003 la posibilidad de ser concejal y de allí no paré más en la participación, más allá de que ocupara o no cargos públicos.

Los momentos de auge del radicalismo cordobés que duraron 16 años ¿qué recuerdos imborrables le dejaron?
-La avenida Vélez Sarsfield, los actos de cierre de campañas, eran avasallantes esos actos. Se llenaba la avenida, nosotros íbamos por esa calle que era donde nos juntábamos, estudiábamos Abogacía y eran actos tremendos. Con mucho fervor, los discursos de Angeloz eran supremos, los de Alfonsín ni hablar. La oratoria del radicalismo hasta el día de la fecha no ha sido superada por nadie y no creo que la superen porque tienen grandes discípulos. Uno lo puede ver en Mario Negri, en Rodrigo de Loredo, hay una gran cultura de la oratoria del radicalismo que es sumamente rescatable, poder transmitir con pasión lo que se quiere.

¿Qué piensa que le pasó al radicalismo después de haber tenido tanto protagonismo en Córdoba?
-Y hay momentos en que las fuerzas se divorcian de la gente, o mejor dicho la gente te divorcia. Y esto es aplicable a todos. El radicalismo entró en la variable de las reelecciones, de la repetición de mandatos, de tomar distancia de la realidad.

Y la gente, es lo que yo te decía, empezó a educarse en democracia, y no la podés subestimar, y un día no le gustó más y buscó otras variables.

Le pasó al kirchnerismo.

Por eso hay que estar atentos, mirando la realidad, escuchando, porque si no la gente se divorcia de vos, los funcionarios somos coyuntura, esto es así y va a venir otro y después vendrán otros.

Y hay que tener claro que no hay nada mejor que la alternancia y hablo por los personalismos de los que quisieron repetir y repetir y la gente no te lo perdona en algún momento, le pasó al radicalismo, le pasó al kirchnerismo y espero que no nos pase a nosotros y que el día que cambien de Gobierno sea porque creen en algo mejor y no porque se divorció de vos.

Hablando de divorcios, usted en 2005 se divorció del radicalismo.
-Sí. No fueron tiempos fáciles. No quiero meterme con el análisis de otros partidos porque cada uno sabe de eso. Creo que en su momento no hubo una comprensión de lo que se quería, creo que muchos actores usaron al radicalismo, el tiempo nos dio la razón de lo que decíamos, el tiempo solo, todo es una cuestión de tiempo.

Los motivos por los que yo me fui son porque no compartía la dinámica, la forma, ni lo que se quería llevar adelante y el tiempo puso las cosas en su lugar.

Y lo que yo decía fue así, hasta tal punto que muchos de esos actores terminaron militando en el kirchnerismo.

Pero, como todo es un buen aprendizaje. También es cierto que teníamos otra madurez, si me agarrara hoy tengo otra impronta para plantarse, para defenderse. Era mucho más joven con menos bagaje. Hoy me siento más armada. Y no me arrepiento, creo que eso me llevó al lugar en donde estoy y no hablo de mi cargo, hablo de mi pertenencia política, porque uno no debe creérsela.

Sin duda, ese hecho le permitió estrechar lazos con Darío Capitani.
-Sí, Darío hoy es el referente local, departamental y provincial del PRO, es alguien en quien creo y confío. Lo considero un hermano y además creo en su forma de hacer política, construyendo en el territorio con la gente y de a poco. No creérsela, creemos en lo que hacemos, para mí es un gusto estar trabajando con él es un gusto muy grande, es una persona con una gran visión política y está haciendo un gran trabajo para que si Dios quiere en 2019 podamos ser gobierno en la ciudad.

¿Cuando se alineó en las filas del PRO estaba totalmente convencida o tuvo dudas?
-Yo estaba muy convencida de que Darío estaba haciendo las cosas bien. Cuando me sumo al PRO es porque confiaba en Darío. Hoy tengo una mayor pertenencia partidaria, pero sigo confiando en lo que él hace. Y en ese sentido yo voy acompañar todas sus decisiones.

Ustedes con el timbreo salen a hablar con los vecinos ¿qué preocupaciones prioritarias les plantean?
-Seguridad, la drogadicción es una problemática muy profunda, vivienda. Esas tres están al tope.

En 2003 y 2007 ocupó una banca, hoy de nuevo está en el Concejo ¿qué diferencias nota entre esos años y la actualidad?
-(Risas y pausa). Que algunas cosas no las hemos aprendido. Esto de no reconocer el espacio institucional es un gran déficit. Somos un poder independiente y obviamente que se van a tratar de llevar adelante las medidas de tu gobierno pero como poder tenés vuelo propio, independientemente de los ejecutivos.

No hay una valoración correcta de la institucionalidad del Concejo, y eso sí se da en el Congreso nacional con las búsquedas de consenso.

Pero son respuestas que deben dar ellos, hoy tienen una mirada mezquina de la función. Me parece que el Deliberante debería tener un vuelo profundo, hay poco debate y eso marca la evidencia de que debe haber una reforma, una carta orgánica para que terminen expresándose todas las fuerzas políticas.

La reforma de la Carta Orgánica está en la agenda del Consejo de Partidos Políticos.
-Sí, tengo entendido que se estaba trabajando pero no sé cuánto se avanzó. Pero nosotros como legisladores podemos poner en marcha los mecanismos para una reforma, eso es una decisión política.

¿Qué puntos cree que son necesarios reformar?
-En la parte general hay que incluir los nuevos derechos que la sociedad puso en relevancia como políticas públicas, niños, violencia contra la mujer, hay que modernizar eso pero después tenemos sistema electoral, órganos de control, representatividad en el Concejo, nuevas formas de participación, la refuncionalización de algunos institutos todo eso hace falta reformar.

Hay que sentarse a discutir, hay que buscar otros mecanismos más democráticos, tenemos que tratar de dotar al Concejo de mayor dinamismo.

Usted dice que el Poder Legislativo poco aprendió en los últimos años y el Poder Judicial ¿aprendió?
-Creo que gran parte de los problemas que tiene Argentina están relacionados con la administración de justicia. Y no hablo de normas, el tema es que se administre correctamente. Esa frase de Justicia lenta es real.

Me parece que hay una deuda pendiente y distintas realidades en lo provincial y en lo federal. En lo federal la incumbencia de la política es tremenda y eso te cuesta no sólo calidad institucional, te cuesta democracia.

Y a nivel provincial hay que dotar de mayor estructura, personal, equipamiento, capacitación, pero siempre Córdoba ha sido pionera en muchos fueros a nivel derecho.

¿Le gustaría ser candidata a diputada nacional?
-Obvio, pero no lo digo por 2017, si vos me lo hubieras preguntado hace diez años te hubiera contestado lo mismo. Uno aspira y la aspiración te permite crecer, pero uno no está en política por los cargos y no es mi objetivo en 2017, tengo otras cosas más importantes.

¿Y pensó en algún momento en ser intendente?
-A mí me gustaría que Darío sea intendente, porque creo que está formado para ser un gran ejecutivo. El ejecutivo no me desvela, a mí me gustan más los cargos legislativos.

Nosotros en 2019, trataremos de que nos represente quien esté en mejores condiciones, nunca condicionaríamos una elección por un capricho personal y lo hemos demostrado.

Ahora un anhelo en lo personal me gustaría que Darío sea el intendente.

Estos enfrentamientos que se dan por la política, ¿le hizo perder amigos?
-No, yo nunca mezclo la política con las relaciones de amistad o personales. Tengo grandes amigos y compañeros de trabajo que tienen otra visión política. Para mí las relaciones personales son muy importantes y no se construyen de un día a otro como para voltearla por la política o por otras cuestiones.

¿Los momentos más alegres y más tristes de su trayectoria?
-El más alegre, el 22 de noviembre (triunfo de Macri), no sólo por lo nacional sino por lo que habíamos hecho en el Departamento.

El más triste fue la polarización en 2007 entre Eduardo Accastello y Raúl Costa que impidió que pudiéramos ingresar un concejal. Pero ni siquiera lo miro con tristeza, fue una frustración.

Sí, viví con tristeza 2001, se me cayeron las lágrimas escuchar lo que estaba pasando, fue tremendo.


Opiniones

Mauricio Macri
Creo que es un presidente honesto, es capaz, tiene un enorme desafío en esto que está llevando adelante. Creo que va a ser el cambio necesario, entramos en una etapa del país de poder establecer políticas a largo plazo. Creo que va por ese camino con todos los costos que eso significa. Creo que se percibe un cambio cultural con esta gestión de gobierno.

Juan Schiaretti
Es un buen administrador, lo ha demostrado. Ha construido una sociedad política con De la Sota que ha gobernado las últimas décadas la Provincia. Que debe hacerse responsable que muchas políticas que no hayan dado resultados. Debo reconocer que es uno de los gobernadores que aporta a la gobernabilidad, con las diferencias que tengo de su forma de hacer política.

Martín Gill
En lo personal lo respeto y conozco desde hace muchos años. Creo que es alguien con futuro y pertenece a esta generación política crecida en democracia y con el desafío de cambiar las cosas tradicionales. Creo que todavía no logra despojarse de la sombra de su antecesor, creo que le haría bien a él, a su gobierno y a la ciudad que estas decisiones de distanciamiento sean profundas.


Me gusta
Ver películas, series, escuchar música, leer.

Me encanta
Lo que más me gusta es estar con mi sobrino Agustín.

Me divierte
El humor, el humor cordobés.

Me entristece
Las pérdidas familiares. No poder solucionar algunas cosas que veo.

Me enoja
El cinismo, la soberbia, me enoja que alguien no reconozca los errores.

 

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