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Recuerdos de techos volados y agua adentro de viviendas

“Fue horrible y tuvimos mucho miedo”, recordó Ana. Desde entonces viven bajo chapas viejas. Ahora buscará tener un techo; a la derecha, Maximiliano dijo que tuvieron entre 20 y 30 centímetros de agua en el interior del hogar de barrio La Calera

El testimonio de familias afectadas

Ana y siete de sus ocho hijos vieron cómo el techo del hogar del barrio Botta se iba por el aire, quedando a la intemperie. Maximiliano, en La Calera, padeció la bravura del agua

 

A la familia de Andrea Beatriz Fernández le quedó grabado el momento en que vieron que los techos de su humilde vivienda se volaban, por un temporal que azotó la ciudad en septiembre pasado.

“Fue horrible y tuvimos mucho miedo”, contó la mujer ayer a El Diario.

Mamá de ocho hijos, ella reside en una casa de barrio Felipe Botta junto a siete de ellos y su pareja.

En la vivienda de calles Sucre e Intendente Reino estaban todos juntos cuando observaron que se quedaban sin las chapas que cubrían el espacio.

“Fue un desastre y perdimos el techo. Ahora vengo a buscar el cheque que me darán para poder reconstruir. Se voló todo y también perdí muebles”, expresó ante la consulta de este matutino a poco de ingresar a la Sala Jorge Bonino del Centro Leonardo Favio (ver página 8).

La vecina señaló que tras el episodio decidió no dejar el hogar, por temor a que sea usurpado. “Si nos íbamos seguro se metían otros”, indicó.

Entonces, definieron colocar una serie de chapas viejas que de todas maneras no evita mucho cuando llueve. “Cada vez que hay tormenta se moja toda la ropa, los colchones”, aseguró.

Andrea contó que lo vivido en septiembre no fue la primera vez que padecieron algo semejante. “Ya nos había agarrado un viento fuerte, que también fue un susto”, declaró y dijo que esta vez tuvieron “mucho miedo”.

“Nos metimos debajo de una piecita que tenía loza, todos adentro amontonados, a esperar que pasara el viento”, recordó sobre la última ocasión.

 

Agua y bichos

Otro de los vecinos que se concentró en el Favio en la víspera fue Maximiliano Iriarte, quien reside con su familia en barrio La Calera, sector muy golpeado por las últimas inundaciones, a raíz del agua que llegó a la zona proveniente de campos de la región.

“Se abrió el techo entre dos casas y empezó a filtrarse para el lado de los cables, explotó todo, tuvimos que cortar la luz…”, describió sobre cómo los afectó la tormenta en lo que fue el noviembre más lluvioso desde que se tienen registros en Villa María.

“Venimos a buscar el cheque para poder arreglar el techo y una pieza en la que nos entraba agua”, explicó y añadió que la lluvia dañó camas y un aparador.

“Tuvimos entre 20 y 30 centímetros de agua adentro”, aseveró.

Se mostró preocupado por la cantidad de alacranes “a mansalva” que aparecieron, incluso en la actualidad, y recordó que por esos días “un vecino mató una yarará bastante grande”, dando cuenta del efecto de la tormenta.

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