Remarcan que el obispo puede pensar como quiera, pero debe respetar

Barbero sostuvo que lo del obispo fue “un atropello superviolento”, no una opinión

Pronunciamiento desde el Colegio Profesional de Trabajo Social sobre las graves expresiones de Jofré

“Nadie va a obligar al obispo a que piense de otra manera pero sí a que en público y en el ejercicio de sus funciones sea más responsable al momento de generar este tipo de situaciones. Lo que sucedió no es una opinión sino un atropello superviolento”.

Las palabras son de Claudio Barbero, licenciado en Trabajo Social, quien fue parte ayer de una capacitación realizada en la delegación local del Colegio de Profesionales en Trabajo Social sobre infancia y adolescencia transgénero.

Abordado por EL DIARIO en ese marco, el especialista fue consultado sobre las palabras del obispo Samuel Jofré Giraudo que hirieron a la comunidad trans y a personas que tienen HIV y que se encontraban en el acto en que hizo graves declaraciones.

Barbero comentó que desde la comisión de género y diversidad sexual de este colegio estaban al tanto de lo que denominó como “una situación poco feliz, un atropello” e hizo hincapié en “la función que cumplen las autoridades de las distintas instituciones, personas cuya voz marcan un rumbo de pensamiento de la gente que los sigue, tienen responsabilidad social y deben hacerse cargo de que las cosas que dicen no son inocuas”.

El entrevistado contextualizó las palabras del purpurado en “una sociedad que viene batallando por garantizar acceso a derechos de personas transgénero, una batalla que se libra cada día y en cada comunidad porque no es un tema superado”.

“Si tenés una autoridad de un grupo religioso que se expresa como el obispo es muy violento, contrario a todo el marco normativo que regula el tratamiento de las identidades transgénero”, recalcó y sostuvo que las personas trans presentes en el acto del martes tuvieron un “inmerecido y gratuito atropello”.

Barbero dijo que a la par del acompañamiento a quienes resultaron agredidas, existe “el repudio de la comisión y del colegio a todo tipo de comportamientos que lejos están de ayudar a construir una sociedad en donde todos podamos existir sea cual sea la definición en materia de sexualidad”. E hizo un “llamado a que se procure a reconstituir los vínculos”.

El especialista puso énfasis en señalar que “no es que hay que pensar de determinada manera, uno puede tener su legítima opinión, el tema es qué tratamiento se le da a los vínculos sociales desde estas lecturas”.

“Nadie va a obligar al obispo a que piense de otra manera pero sí a que en público y en el ejercicio de sus funciones sea más responsable al momento de generar este tipo de situaciones. Lo que sucedió no es una opinión sino un atropello superviolento en vivo y en directo a una persona trans, algo que presenciaron funcionarios y autoridades que según tengo entendido no interrumpieron el atropello, por lo que hay múltiples responsabilidades que analizar en ese escenario”, advirtió.

 

La capacitación  

El curso de actualización llevado a cabo ayer buscó que trabajadores sociales desarrollen una mirada específica desde el campo de intervención de la profesión de trabajo social en torno a la niñez y adolescencia transgénero.

Barbero indicó que entre las y los profesionales hay “avidez de abordar la temática porque hay poca reflexión al respecto y mucha resistencia de las instituciones, donde aparecen estas realidades y cada vez más visibles”.

Ante preguntas de EL DIARIO, comentó que generalmente existen “un montón de estereotipos que hay en torno a esto que hace que no resulte tan fácil admitir que los seres humanos pueden existir de otras formas y que eso está bien y que podemos llevarnos todos bien”.

“Cuando interviene, el profesional tiene que correrse de sus creencias personales -que son legítimas- porque tiene que cumplir con un marco normativo que regula el funcionamiento de la sociedad. Hay un piso normativo debajo del cual el colega no puede estar. Debe manejar la ley nacional de identidad de género, la de educación sexual integral y  la de protección integral de derechos de niños, niñas y adolescentes”, subrayó.

Convocó a un “abordaje siempre de instancia sensibilizadora y empática” para respetar o restituir derechos.

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