Requisitos curiosos para estudiar

Los estudiantes de la escuela agrotécnica de Bell Ville tenían que ser “aptos para el trabajo”

BELL VILLE – Escuela de Lechería (hoy IPEA) – A la escuela asistieron hace 100 años los hijos de productores ricos. Fue evolucionando hasta convertirse en la prestigiosa ENA o lo que es hoy el IPEA Agrónomo Orestes Chiesa Molinari

 

El 5 de febrero de 1918, abrían las inscripciones para los interesados en ingresar a estudiar a la Escuela de Lechería ubicada en Bell Ville.

A 100 años de aquel acontecimiento, desde la Municipalidad recordaron las publicaciones de la época en la que se difundía que para ser alumno debían pasar “un examen de ingreso, ser argentino o naturalizado, tener 16 años cumplidos y desarrollo físico que lo habiliten para el trabajo”.

Decían también que “el régimen de la escuela es de internado, proporcionándose a los alumnos alojamiento, comida, lavado y planchado gratuitos, debiendo los interesados costearse el vestuario y demás prendas y enseres de uso personal”.

El subsistema de enseñanza agrícola se interesó desde sus inicios (fines del siglo XIX – inicios del XX) por incluir a la lechería e industrias derivadas en la formación que se brindaba en las escuelas del Ministerio de Agricultura de la Nación. Esta actividad productiva estaba contemplada en los fundamentos enunciados en la creación de tres de las escuelas agrícolas de la región pampeana por parte del Ministerio en las primeras décadas del siglo XX. Eran la de Praticultura y Lechería de Bell Ville en Córdoba, de 1904; la de Lechería de Olavarría, creada a fines de 1911; y finalmente la Escuela Granja Ramón Santamarina de Tandil.

Tal como sucedía en esos establecimientos, la capacitación era casi exclusivamente “a pie de obra”, es decir, práctica, salvo por las breves explicaciones brindadas en el aula o acompañando las tareas, y concéntrica (se repetían temas semejantes, pero profundizando la preparación en cada reiteración). Lo productivo más que lo didáctico era la marca de este tipo de emprendimientos, que preparaba la mano de obra adecuada a las producciones agrarias en el nivel de capataz o pequeño productor, en este caso muy ligada a la lechería, una impronta que caracterizaba a la zona.

La intención oficial era capacitar a los hijos de los agricultores, aunque tenía escasa aplicabilidad, dado que con su régimen de internado resultaban onerosas para la economía familiar. Además, a estas escuelas “solo concurrían los hijos de agricultores ricos y de empresarios de las ciudades” porque, además de costosas, “los requisitos de admisión eran difíciles de ser cubiertos por hijos de chacareros u obreros”, dicen los historiadores.

El Centro Municipal de Estudios Históricos, en un estudio elaborado hace unos años sostuvo que los orígenes de la escuela se remontan, en realidad, al 27 de agosto de 1904, llegando a la actualidad como Instituto Provincial de Enseñanza Agrotécnica (IPEA) Nº 293 Orestes Chiesa Molinari.

Se inició como Escuela de Lechería y Praticultura, resultando el Hotel de los Inmigrantes como albergue para los estudiantes. La Escuela Nacional de Agricultura (ENA) fue llamada así en 1936, cuando dependía del Ministerio de Agricultura y Ganadería de la Nación.

En 1968 recibió una nueva denominación, Escuela Agrotécnica, dependiente del Ministerio de Educación de la Nación y hacia 1990 cambió su nombre: un destacado agrónomo cordobés, Orestes Chiesa Molinari, fue recordado aquí por una Resolución Ministerial.

Tres años más tarde (1993), los servicios educativos nacionales pasan a la órbita provincial, dependiente del Ministerio de Educación de la Provincia de Córdoba.

A partir del año 2011 y por el Decreto 1322 recibe el nombre que actualmente ostenta: IPEA Nº 293 Agrónomo Orestes Chiesa Molinari.

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