Rusia está lista

Varios hinchas argentinos se hacen sentir en Rusia

EL Diario en el Mundial

Escribe: Gabriel Márquez

ESPECIAL PARA EL DIARIO DESDE RUSIA

La larga expectativa generada por esta Copa del Mundo entra a su punto cúlmine, cuando este jueves en el mediodía argentino la pelota empiece a rodar en el Estadio Luzhniki de Moscú, con capacidad para 80 mil espectadores. Antes, como es habitual, se desarrollará la ceremonia inaugural.

A diferencia de ediciones anteriores, en esta oportunidad el espectáculo comenzará una hora antes del juego y tendrá al cantante inglés Robbie Williams como figura estelar.

Williams será acompañado por la soprano rusa Aida Garifullina, una verdadera celebridad, y por Ronaldo, el formidable astro brasileño que brillara en el Mundial de 2002. “El fenómeno”, como se lo conoce en la jerga futbolística, será el conductor de la ceremonia.

 

La casa de la selección

Moscú recibe a sus visitantes con un operativo de seguridad ágil, prácticamente sin demoras. Miles de hinchas, en su gran mayoría tras recorrer largas distancias, hacen pie en estas tierras y se preparan para vivir una experiencia única y seguramente inolvidable.

Serán ellos protagonistas especiales de esta fiesta, ocupando un espacio destacado en la cobertura que nuestro medio ha preparado para este evento. Hasta aquí ha llegado EL DIARIO para relatar las vivencias de esta competencia apasionante. El primer destino, ya en tierras rusas, es Bronnitsy, la casa de la selección.

Para llegar el hotel facilita, a un costo sensato, un servicio de taxi que permite sin dificultades el arribo a la ciudad.

Bronnitsy, ubicada a 60 kilómetros de Moscú y a unos 35 de nuestro aeropuerto de arribo, Domenodovo, tiene una población de aproximadamente 20 mil habitantes.

El acceso es a través de una vía de comunicación menor, con un primer tramo de 20 kilómetros en muy mal estado, y con un tráfico intenso.

En perfecto inglés, y con trato cordial, el taxista me explica que he llegado en un día de fiesta, sin actividad laboral, que mucha gente opta por participar de las actividades que se organizan en la capital y por eso el tráfico esta cargado solamente en sentido contrario.

Es cierto, Rusia celebra su día, conmemorando  la declaración de la soberanía nacional de la Federación de Rusia, aprobada el 12 de junio de 1990 por el primer Congreso de los Diputados Populares de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia, tras el comienzo del proceso de ruptura de la URSS. En 1992 la fecha fue proclamada fiesta nacional y en 2002 comenzó a llamarse oficialmente el Día de Rusia.

Tras unos 20 minutos de viaje, algunos kilómetros antes de la ciudad elegida por AFA para albergar a nuestra selección, comienzan a divisarse banderas y carteles con mensajes relativos a la Copa del Mundo.

Finalmente arribamos a Bronnitsy. El cartel de “Bienvenida Argentina” golpea el corazón y nos pone en clima para las emociones que se vienen. A primera vista parece una ciudad sin la extrema pulcritud de las grandes urbes rusas, algo detenida en el tiempo, de costumbres localistas y gente muy predispuesta a salvar cualquier inconveniente.

Algunos edificios históricos con las características de las construcciones más célebres, una carretera que la cruza de lado a lado y se convierte en su avenida principal y un río y un lago que la rodean, dando un bello marco natural al paseo por la ciudad. En la calle, decenas de medios de comunicación de todo el planeta. Se torna habitual ver los focos gigantes iluminando a los periodistas acreditados para seguir a la selección.

Una lluvia persistente impide desenvolverse con tranquilidad y obliga a buscar un temprano refugio y descansar. A lo lejos, casi fuera del casco urbano, se percibe el Bronnitsy Training Centre, con una gigantografía de Messi y sus “pares humanos”, vestidos con la camiseta argentina.

Hacia allá vamos.

 

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