“Se ha formado como una familia”

Durante el primer año del proyecto pasaron más de cien personas. Actualmente son 45 integrantes

Es una de las pocas experiencias circenses del país sostenida desde el Estado

Durante el primer año del proyecto pasaron más de cien personas. Actualmente son 45 integrantes

El lunes pasado se llevó a cabo el cierre del primer año de “La Villa Circo”, uno de los proyectos más interdisciplinarios del programa municipal “Ser Arte y Parte”, que impulsa la Subsecretaría de Cultura.

Tras la performance, desarrollada en el hall del Centro Favio adaptado y adornado especialmente para la ocasión, los profesores principales de la propuesta dialogaron con EL DIARIO sobre una de las pocas experiencias -o acaso la única- en el país de formación circense sostenidas desde el Estado.

“Uno de los objetivos que nos planteamos al inicio fue generar un espacio de convivencia con un eje de inclusión y eso se logró. Se ha formado como una suerte de familia. Aquí viene gente que tranquilamente podría pagar una cuota, si fuera un proyecto privado, hasta chicos de los barrios que vienen caminando al lado de las vías para participar”, graficó Manuel Campodónico (danza).

Durante el año transcurrieron más de cien personas, de las cuales 45 son miembros actuales del elenco. Por su parte, Valentina Bernadó (acrobacia en piso junto a Matías Stefani) recordó que la propuesta surgió luego de la experiencia colectiva desarrollada el 9 de Julio de 2016 en el marco de la destacada recreación del “Circo Criollo”, en el Salón Bomarraca. “Allí la ciudad descubrió que tenía un montón de artistas y talentos un tanto ocultos”, acotó.

 

Los inicios

“La Villa Circo” comenzó a funcionar en el mes de abril, tras la convocatoria abierta lanzada en marzo. Entre las modalidades de trabajo se consignó que, más allá de que cada uno haya elegido una de las disciplinas disponibles, todos los participantes transitaran por las diferentes prácticas artísticas, para tener una noción global del proyecto. “Por esta rotación, algunos se quedaron en la disciplina elegida y otros se dieron cuenta que tenían habilidades para otra”, agregó Valentina.

Romina Miranda (acrobacia aérea) añadió que, dentro de su grupo, ningún integrante tenía experiencia previa. “Fue un lindo desafío empezar desde cero y luego ver su evolución”, señaló.

En tanto, Manuel “Koko” Cabrera (malabares e introducción al payaso), destacó que “en nuestra práctica se invita a la perseverancia, dado que constantemente estás frente a la frustración diaria de que se te caen los malabares y lo intentás nuevamente hasta que finalmente te sale. Eso también forma el carácter de las personas”.

Las edades oscilan entre los 10 hasta llegar a la tercera edad. “Yo tengo a Julio, un músico de más de 70 años”, puntualizó Sergio Alonso, coordinador de la banda junto a Mauro Sánchez. Además agregó que, a pesar de haber ideado la banda como una escuela, su labor se derivó hacia directamente hacia la musicalización en vivo de las performances de “La Villa Circo”. En rigor, el proyecto se presentó en el marco del ciclo “La Circoteca” en invierno, en el “Villa María Vive y Siente” y en sendos cierres de los talleres del “Ser Arte y Parte”. “La intención es profundizar los cruces entre disciplinas y participantes y que la propuesta tenga la mayor continuidad posible”, concluyó Campodónico.

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