El Diario del centro del país

Solo 10 locales tienen menú apto para celíacos

Desde 2012, una norma impone la obligación de ofrecer menús para personas con enfermedad celíaca

No respetan la ley

A pesar de la ordenanza sancionada hace 6 años, no es fácil conseguir un plato libre de gluten en Villa María. Aducen que se debe a los costos y a los riesgos de la contaminación cruzada

 

Escribe: Martina Soria (Estudiante – UNVM)

Según lo expresado por 18 personas celíacas a El Diario, actualmente hay una decena de restaurantes en la zona céntrica que ofrecen un menú libre de gluten de un total de aproximadamente 100 comedores y bares que hay en toda la ciudad. Sobre aquellos establecimientos que cuentan con alimentos para celíacos, la mayoría ofrece productos envasados y con un alto costo a diferencia del mismo producto que contenga gluten.

La ordenanza sancionada en 2012 por el Concejo Deliberante establece que todos los restaurantes, bares y comercios que vendan comestibles, deben tener opciones sin trigo, avena, cebada y centeno (TACC), pero en la mayoría no se cumple.

Este punto también está establecido por la Ley Nacional 27.196, la cual además agrega que las obras sociales y servicios de salud deben cubrir el 70% de la diferencia entre los alimentos que no contienen gluten comparados con aquellos que sí tienen.

 

La enfermedad

La celiaquía una enfermedad autoinmune y de predisposición genética, afectando directamente al intestino delgado y es causada por el rechazo al gluten, una proteína que se encuentra principalmente en los cereales mencionados.

Es prevalente en Europa Occidental, sobre todo en Italia. Por tener descendientes de italianos, más el factor ambiental, ya que en la región se siembra trigo, la Argentina es el país con más celíacos en su población dentro de Latinoamérica. El Laboratorio Camperchioli el mes pasado presentó un trabajo en el que se establece que 1,36% de los villamarienses adultos son celíacos.

La médica Rebeca Nicoletti explicó que se trata de personas que tienen que mantener un estilo de vida diferente al que uno está acostumbrado a observar o que parece el normal. “La normalidad está asociada con lo común o con lo que hace la mayoría. Nadie dijo que comer pan es para todos, algunos no lo iban a poder comer”.

Cuando un celíaco consume gluten, las vellosidades del intestino que son las encargadas de captar los nutrientes de aquellos alimentos que se consumen, se desgastan, teniendo como consecuencia la dificultad del sistema digestivo para funcionar, impidiendo la absorción de vitaminas, proteínas, calcio y hierro.

 

Rebeca Nicoletti

Síntomas

Por esta razón, los indicios que se presentan no son sólo digestivos, sino que más bien se trata de síntomas extradigestivos. Nicoletti explicó que el diagnóstico “es difícil de lograr porque no se presentan sintomatologías ni signos que caractericen a la enfermedad, sino que tiene una gama de formas de presentación que la pueden confundir con otras patologías. Por ello algunos médicos la piensen más y otros no”.

En niños son frecuentes los dolores abdominales, diarreas crónicas o estreñimiento, irritabilidad, pérdida de peso, retraso en el crecimiento, dolores de cabeza, aftas en la boca y defectos en el esmalte dental.

En cambio, en los adultos, se habla de hormigueos en manos y pies, dolores en huesos y articulaciones, fatiga, anemia, entre otras; y las mujeres pueden llegar a presentar infertilidad o casos de abortos espontáneos.

Si esta enfermedad no es tratada, los síntomas pueden empeorar, derivando en diabetes de tipo I, esclerosis múltiple, osteoporosis a edades tempranas e incluso epilepsia.

La profesional aclaró que “es una enfermedad deteriorante, que puede detonar y tener consecuencias graves produciendo otras patologías, pero no hace daño de un día para el otro, por lo que la gente cuando es diagnosticada a mayor edad y sus síntomas no son tan graves, no cumple la dieta porque le cuesta más aceptarlo”. Remarcó que muchas veces los pacientes no la asumen para ser aceptados socialmente y no ser rechazados, además porque representa un problema que no es fácil de llevar, y por otro lado por el costo que supone tener un estilo de vida distinto.

Cabe destacar que no en todos los casos la persona nace siendo celíaca, sino más bien se tiene esta predisposición genética a serlo, pudiéndose desarrollar la enfermedad a lo largo de la vida ante situaciones de mucho estrés o emociones muy fuertes.

“Si uno parte de que en la sociedad hay tantas cosas que no se entienden, como respetar señales de tránsito o una rampa para discapacitados, ¿cómo algo que no se ve y no se entiende, alguien lo puede aceptar?”, sentenció Nicoletti al ser consultada por la desinformación que existe en la población sobre la celiaquía.

Además, añadió: “Si a eso le sumamos que la comunidad es completamente individualista y entiende solo lo que es mayoría, porque la mayoría come pizza, sándwiches o pan y solo es una minoría la que no lo hace, entonces es muy difícil que lo entiendan y en los comedores agreguen opciones libres de gluten”.

 

Estadísticas

Se estima que el 30% de la población mundial nace con predisposición genética a ser celíaco, pero solo el 1% del total lo es.

En Argentina, 1 de cada 100 personas padece esta enfermedad, sin embargo, por cada persona diagnosticada hay 8 que aún no lo saben. Según el Ministerio Nacional de Salud, en el país 400.000 argentinos son celíacos, pero solo 25.000 fueron diagnosticados oficialmente, y casi el 70% de las personas afectadas son mujeres.

El 80% de los alimentos producidos en Argentina tiene TACC, y en cuanto a los alimentos libres de gluten, cuestan entre 50% y 700% más que aquellos elaborados con harina de trigo.

 

Alimentación

Una persona con celiaquía no puede comer panificaciones y pastelería en general, infusiones y bebidas preparados con TACC como cerveza, whisky o malta. Tampoco productos manufacturados, preparados y ya envasados que no especifiquen en su envase no contener gluten.

Los alimentos libres de gluten son: leche y derivados lácteos como queso, yogurt, manteca y crema, cualquier tipo de carne y pescado. Además, verduras, hortalizas y legumbres, frutas, huevos, arroz y maíz. Café, té naturales y condimentos.

A pesar de que existen alimentos libres de gluten, puede haber contaminación cruzada. Para evitarla se recomienda mantener mesadas y utensilios limpios, intentar cocinar primero para el celíaco y mantener sus productos etiquetados en una alacena aparte o en el freezer, ya que la mayoría son congelados.

La médica consultada cree que no se respeta la ordenanza “porque no se ve nada, quizás si se tuviera algún estigma para diferenciar que uno es celíaco se tendría un poco más en cuenta. Y para los locales, cocinar sin gluten es más difícil porque ¿cuántos celíacos pueden pasar por un bar para que justifique una inversión para tener una cocina aparte de la que tienen? Hay que pensar cuál es el mercado”.

 

Tratamiento

El único tratamiento que existe hoy es la dieta libre de gluten. Es una enfermedad que no tiene cura, pero que sí se puede controlar. De esta manera las vellosidades del intestino tienden a recuperarse en el lapso de 1 año, evitando todas las complicaciones que pueda acarrear la enfermedad y logrando que el paciente lleve un estilo de vida normal.

Print Friendly, PDF & Email

En la misma categoría

Realizan en el Pasteur una cirugía contra la sudoración excesiva

Noemí Bramardo

Gornitz incorporó nuevo equipo para diabetes

Daniel Rocha

El sábado, Atilra inaugura el Centro Oncológico Sunchales

Daniel Rocha