Gracias, personal de la salud

domingo, 27 de septiembre de 2020 · 13:00

Por ciudadano-paciente

 

En cuatro oportunidades me tocó llegar con urgencia al Hospital Regional Pasteur. En dos de esas ocasiones, el centro asistencial estaba en la esquina de Mendoza y ruta pesada. En las dos restantes, en su nueva sede de avenida Larrabure.

La primera vez fui a llevar a uno de mis hijos. La segunda fui a llevar a un amigo, la tercera me llevaron a mí desde el trabajo y la cuarta nuevamente trasladando a un amigo.

En esas situaciones, cualquiera sea, la angustia brota por los poros y te empapa la sien, la nuca... Empezás a hacer agua   porque es parte del cuadro. Cada segundo se marca con un pensamiento, con ganas de ver qué pasa del otro lado de la pared, qué es lo que hace que esos segundos sean minutos y que los minutos sean horas.

Pero cuando se abren las puertas (aquellas viejas y altas, de madera; en el pasillo que quedaba a la izquierda, según entrabas por la calle Mendoza, o las nuevas tipo vaivén de la edificación de barrio Carrillo), las cosas van tomando otra dimensión. Porque esa gente de la Guardia empieza a darte tranquilidad a través de sus actos. Vos entrás con tu ser querido (o te entran a vos) y vas espiando todo... Entonces empezás a comprender que están haciendo todo lo que está a su alcance. Y eso te tranquiliza, tanto como la caricia en la mano mientras te buscan la vena...

De ahí hasta el final, desde esos momentos tan tensos hasta que te devuelven a tu gente, con los tuyos, a la vida misma, comprendés que el Pasteur es todo un monumento a la condición humana. Y no lo digo por su conducción, que es cambiante como los tiempos de la política, sino por médicos, enfermeros y todos y cada uno de los trabajadores que juegan en equipo.

Hoy, en medio de una pandemia y con la irresponsabilidad de algunos ciudadanos paseando peligrosamente por nuestras calles, circulando de manera casi tan temeraria como el propio virus, quise aprovechar esta oportunidad que nos brinda El Diario por el cumpleaños de la ciudad para decir, en nombre de mi familia (y tal vez de otras que se sientan identificadas) ¡gracias, personal de la salud!

Hago/hacemos extensivo el agradecimiento también al persona de establecimientos privados que “se la juega” cada jornada en favor de la vida.

Gracias por la dedicación para atendernos y disculpas por actitudes que no ayudan a que las cosas vayan mejor en la lucha contra esta peste que golpea al mundo.

Ustedes son parte importante de Villa María, porque la ciudad es reconocida, entre otras cosas, como polo sanitario de altísima calidad. Y en este cumpleaños número 153 de la fundación de nuestra querida Villa, no quería/queríamos dejar pasar la oportunidad de alzar la copa con ustedes, por ustedes.

¡Salud!

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