Susana Giraudo fue distinguida con el Puma de Plata 2017 a la “Gestión Cultural”

La poeta y artista plástica villamariense recibió uno de los premios que entregó la institución en el Palacio San Miguel, en Buenos Aires, con motivo de su labor en la cultura desde 1988, a través de sus publicaciones, sus traducciones y su trabajo de difusión

Con el presidente de la Fundació́n, Alejandro Roemmers

Escribe: Franco Gerarduzzi

La escritora Susana Giraudo fue destacada por la Fundación Argentina para

la Poesía (FAP) con el premio Puma de Plata 2017 a la “Gestión Cultural”, galardón que también fue otorgado a los poetas Rubén Derlis y Angel Kandel.

La autora de 10 títulos, entre ellos el reciente “Matar a la bestia”, fue reconocida, en el Palacio San Miguel, en Buenos Aires, por su trabajo no solo como autora, artista plástica y traductora, sino también por su labor como difusora cultural en la Argentina y en el exterior.

 

Tras regresar de la premiación, dijo: “Creo que prevaleció mi trabajo en poesía. La prueba está en que recibí una llamada desde Buenos Aires en la que me comunicaron que voy a abrir, el próximo año de poesía junto a Leopoldo Castilla, Beatriz Shaefer Peña y Marcos Silber. Entonces, estimo que mi labor se considera digna de poder realizarla apertura del ciclo de poesía oficial. Y el hecho de que vaya desde el interior, es un aspecto para destacar”.

 

Un reconocimiento a su trayectoria

En 1988 formó parte, como socia, de la Sociedad Argentina de Escritores

filial Villa María (SADE). Recordó que, por aquellos años, Dolly Pagani, enfrentó la organización del Encuentro Nacional de Poetas y trajo a artistas “muy importantes”, que fueron alojados en el segundo y tercer piso del Palacio Municipal, que aún funcionaban como hotel. “Trabajé codo a codo con ella, a quien quiero y admiro tanto porque es la decana de la poesía

femenina junto con Edith Vera, y creo que esa actividad representó la prueba de fuego para ver qué capacidad tenía yo para gestionar”.

 

Otra de las acciones que está ligada a su recuerdo es la de haber tenido “la emoción enorme” de construir, junto con Primo Belletti, Ubaldo Bertino y Marta Ponzio de Rodríguez, la primera casa propia de la Biblioteca Municipal Mariano Moreno. “Pusimos hasta los hierros de los cimientos. Fue maravilloso saber que en ese momento nacía la primera casa propia de ese espacio, que es Nacional y Popular”, subrayó.

 

La artista recordó también la faja de honor que le otorgó la SADE en 1998.

Por otro lado, indicó que se valoró su labor en periodismo radial en la antigua radio Comunidad, que pertenecía al Obispado y que se transformó, después, en radio María. Con un atrevimiento que aún no se perdona, dijo: “Tuve un programa de difusión de cultura. Entrevisté a artistas de todas

las áreas y traté, en mis tres horas, que se lucieran. Estoy muy agradecida de haber tenido esas oportunidades”.

 

Debido a los viajes realizados a congresos, se destacó su trabajo de representación en distintos países del mundo. También se tuvo en cuenta su premio publicación en Italia del año 2000 que, dos años más tarde, apareció en nuestro país. Se consideraron, asimismo, las traducciones de poesía que realizó del portugués al español, además de las de su propia obra que fue publicada en varios idiomas. A la vez, es necesario rescatar que participó en la única antología de surrealismo latinoamericano en poesía, editada en Venezuela, junto con Rodolfo Alonso y Jorge Madrazo.

 

Por otra parte, Giraudo expresó: “Presidí la Primera Comisión Protectora de la Biblioteca Nacional y Popular de Villa María, junto a un grupo de seis personas que me secundaron durante dos períodos”. Y agregó: “Fue la primera vez que se constituyó una Comisión después del proceso militar, bajo la intendencia del contador Horacio Cabezas, una persona y referente político inolvidable e impecable desde todo punto de vista, para mí y para la opinión pública en general. Un hombre encomiablemente honesto y derecho. Un historiador minucioso”.

 

Posteriormente, integró la Cámara de Comercio e Industria, y dirigió la revista Centro Argentino. Practicó el reportaje a empresarios y se instruyó sobre todas las actividades y las producciones de las industrias que funcionan en la ciudad. “Lo agradezco muchísimo porque fue formativo”, señaló.

 

En otra dirección, también recalcó: “Me parece que aprender italiano y portugués como lo hice, fue también de gran ayuda. Por citar un ejemplo precario, me permitió leer las obras de distintos autores en el idioma original. Es una bendición. Todo hace a la formación de las personas. Y no lleva ni un día ni dos, ni un año ni diez años. Abarca, de mi vida, treinta y cinco años”.

 

La selección y la premiación

En abril, desde la institución que entrega las distinciones anuales desde 1968, se comunicaron con la poeta para solicitarle un currículum completo en el que se observara su tarea tanto en las artes plásticas como en la literatura. Al jurado que evaluó su trabajo, compuesto por siete miembros, debió enviarle, además, ejemplares de todas sus publicaciones.

 

Dos meses después se conoció el fallo y recién en agosto, momento en el que se reunió la Comisión, notificaron a la poeta y le leyeron los fundamentos por los cuales le entregaban su premio. En este sentido, Giraudo manifestó: “Cuando me hablaron, puntualizaron que era una distinción individual ”.

 

“El recibimiento y la cálida acogida fueron muy bellas. Me dieron un lugar especial y eso me emocionó mucho. Al llegar, me di cuenta de que -a diferencia de lo que pensaba- no era una absoluta desconocida. Salieron a mi encuentro poetas muy importantes que me han escuchado en distintos recitales”, rememoró Giraudo sobre el acto. Al mismo tiempo, recapituló: “Fue muy emocionante, por ejemplo, que se acercara el académico de la lengua, Rafael Felipe Oteriño, quien nos visitó el año pasado como invitado especial al Encuentro de poetas Ciudad en Llamas, y mucha alegría y un enorme interés me preguntó por mis compañeras del Grupo Paco Urondo Fabiana León y Susana Zazzetti”.

 

La autora resaltó que el presidente de la Fundación, Alejandro Roemmers, llegó desde España para presidir el acto. Además sostuvo que la Fundación lleva 50 años de “una labor impecable de selección, de ayuda y de difusión de la poesía”. Mencionó también que, durante la ceremonia, participaron un tenor y una soprano que vocalizaron, de manera “perfecta” en ese marco tan maravilloso de fiesta de la poesía.

 

La galardonada destacó: “Me siento orgullosa, a esta altura de mi vida, de haber hecho cosas. Pero por sobre todo, siento orgullo por aquella faja de honor de 1998 que nunca había estado en Villa María y que traje con mi obra. Este premio también se lo ofrezco a mi ciudad porque, en la entrega de distinciones, resonó muchísimo Villa María como un lugar importante de poesía”. Y finalizó: “En definitiva, si hice algo, estoy muy feliz, pero sin arrogancia, agradeciendo a Dios por haberme permitido lo que hice en y para esta ciudad, sin moverme de mi lugar ni trasladarme a vivir a otro lado”.

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