El Diario del centro del país

Templos patrimoniales LA CATEDRAL

Catedral de Villa María con el frente a medio terminar (1921-1922). (Monteoliva, Aurora. 2008: 823)

Primera parte

La Iglesia Inmaculada Concepción (Catedral), la Capilla San Antonio y la Parroquia Santísima Trinidad están declaradas de “Interés Histórico y Arquitectónico Municipal” mediante los decretos Nº 760 (21 de julio de 1993), 418 (21 de abril de 1995) y 1.029 (5 de noviembre de 1998), respectivamente. Así se constituyeron en “templos patrimoniales” de la ciudad de Villa María. En esta entrega nos ocuparemos del primero de ellos

 

Escribe: Augusto López, de la Dirección de Patrimonio Histórico

 

La “escuela-templo”

El primer templo villamariense fue una modesta capilla que se habilitó en 1873, en el inmueble que ocupaba la escuela fiscal, creada en 1871. Se ubicaba en Mendoza 852, frente a la plaza Independencia; en un solar donado por Alejandro Voglino (donde se construyó la casona que fue “sede municipal” entre 1895 y 1980).

“…en el año 1870, apenas tres años después de la fundación de la ciudad, se forma la Comisión de Instrucción y Obras Públicas […] que (el 28 de noviembre) se dirige al señor obispo de Córdoba, don José Vicente Arellano, solicitando permiso para construir una iglesia en esta Villa, la que contribuirá a aumentar los sentimientos religiosos de los vecinos. Además, la población necesita un templo para satisfacer sus necesidades espirituales, afectada por las crecientes del río que los separa de Villa Nueva, sede de la iglesia más próxima…” (Monteoliva, Aurora. 2008: 824).

Su primer “capellán” fue fray Anselmo Chianea, quien se desenvolvió como sacerdote en Villa María entre 1873 y 1889.

Cuando los vecinos de Villa María solicitaron un sacerdote contemplaron ubicar el templo “…en una pieza de las dos que sirven de escuela…”; comprometiéndose a trasladar el centro escolar: “…pero no dieron pieza al capellán; no mudaron la escuela y viven en el mismo edificio los preceptores (se refiere a Abraham Juárez y Mercedes Peralta) con cinco hijos y, en la sacristía, el capellán con su sobrino sin más sala, comedor y dormitorio…” (Pedernera, 1970: 141).

En un inventario que rubricaron Chianea y Salguero, cuando el segundo sustituyó al primero, los sacerdotes describieron el primer templo villamariense:

“…mide diecisiete varas de largo y seis de ancho con piso embaldosado y cielorraso; lleva dos puertas y dos ventanas a la plaza y una puerta interior, con altar mayor de madera pintada […].

Tiene la iglesia dos confesionarios nuevos, púlpito y baptisperio, tiene sacristía decente bien embaldosada pero sin cielorraso.

En ella hay un gran guardarropa en dónde se revisten los sacerdotes y se guardan los ornamentos…” (Monteoliva, Aurora. 2008: 825).

Brevemente, el 10 de noviembre de 1874, esa “capilla” adquirió el estatus de “parroquia”, desprendiéndose de Villa Nueva.

 

El “Templo Nuevo”

Pero el templo ubicado frente a la plaza Independencia, debido a su escasa capacidad, no llegaba a satisfacer adecuadamente las necesidades espirituales de la creciente feligresía villamariense.

Consecuentemente, en 1884 se formó una comisión para construir un nuevo templo católico; integrada por Pedro Viñas (presidente), Anselmo Chianea (vicepresidente), Marcelino Arregui (tesorero), Angel Ceballos (secretario), Bernardo Bernárdez y Julián Casasnovas.

El monumental proyecto trascendió las tensiones entre “liberales” y “católicos” creadas por el avance de tendencias seculares; partidarias de un Estado “laico”, independiente en materia de culto.

Así, Pedro Viñas, Silvestre Peña y Florencio Arines presidieron la Comisión Pro-Templo en calidad de intendentes municipales; mientras que Joaquín Pereira y Domínguez y Marcelino Arregui (concejales y miembros de un sector vinculado a la masonería, que se reivindicaba “liberal”), cedieron el solar ubicado en la manzana Nº 116 (sobre la calle Estados Unidos), donde se construyó el templo.

 

Este año se cumplirán 125 años de su bendición -inauguración

El inmueble (bendecido el 24 de diciembre de 1894) se ejecutó a partir de 1890 (año de la colocación de la “piedra fundamental”); siguiendo un proyecto que presentó Angel Martorell (cuya concreción se encomendó a Federico Blanco).

Posteriormente, en las remodelaciones realizadas entre 1925 y 1927, actuó el arquitecto Dante Ortolani.

El templo fue realizado con donativos y una ayuda que acordó el Gobierno nacional.

Su estructura tiene muros de ladrillos comunes con revoques cementicios; piso de baldosas graníticas y techos de bóvedas cubiertos con hormigón y tejas.

El interior presenta altares (el “mayor” inaugurado en 1909) vitrales, bajorrelieves, mosaicos, esculturas y pinturas.

Su carpintería es de madera.

La “nave derecha”, costeada por la Sociedad Italiana, se concretó en 1918.

Entre 1921 y 1922, con la remoción de una verja, fue construido el frente “neo-manierista”; que incluyó además el emplazamiento de una estatua del Cristo Redentor (emplazada justamente en 1922). Mucho después llegarían las de San Pedro y San Pablo, San José Obrero y San Pío X; San Francisco de Asís, Santa Teresa de Avila y Santa Rosa de Lima y San Juan Bosco, que son todas las que muestra en la actualidad en la parte superior.

 

Asociación Española y Sociedad Italiana…

Entre 1925 y 1926 se completaron la bóveda central (que construyó Virginio Rosa), el coro (arcos y columnas) y la nave izquierda; estructurada por el ingeniero Rodríguez y el arquitecto Ortolani, con recursos que cedió la Asociación Española.

En tanto, “…la nave derecha, que databa de 1918, se reconstruye en 1927, ya que la anterior había sido obra de la improvisación”.

Y “la Sociedad Italiana se hace cargo del arreglo del techo, se cambia totalmente la bóveda, construyendo un cielo raso con metal desplegable que descansará sobre pilastras y se abrirán cuatro ventanas en un todo, iguales a las existentes en la nave izquierda…” (Monteoliva, Aurora. 2008: 835).

 

Pinturas

En 1927 se emprendió una reforma arquitectónica de la nave central que incluyó esculturas de Agustín Riganelli y pinturas de Guillermo Butler (ocho paneles pintados en París que fueron colocados sobre los frisos de la nave central).

 

Posteriormente, entre 1948 y 1958, Fernando Bonfiglioli pintó quince murales al temple; como, por ejemplo: “Bautismo en el Jordán”, “Presentación de Jesús en el templo”, “Adoración de los Magos”, “María Auxiliadora” y “Sagrado Corazón”.

Finalmente, en 1979 comenzó una reforma estructural del “Santuario-Catedral” (el templo es “Santuario” a partir de 1954, cuando se conmemoró el Año Mariano Universal y “Catedral” a partir de 1957, cuando se creó la Diócesis de Villa María), conducida por Carlos Pajón: “…la cúpula se reviste, en parte, con mosaicos venecianos y se colocan cuatro bajorrelieves de ángeles que simbolizan la verdad, el amor, la libertad y la justicia, los cuatro fundamentos de la paz […] se efectúan importantes demoliciones en los costados sud y oeste con el objeto de dejar espacios abiertos y destacar el volumen del monumento. Se abren nuevos vanos hacia el sur y se reemplazan los techos de sinc de las naves laterales y futura capilla (del Santísimo Sacramento) por estructuras de hormigón.

Se completó el ala sud del cuerpo de fachada, se ejecutó una nueva escalera de acceso al entrepiso y terraza, se construyó una nueva espadaña para ubicar las campanas y se cerró el nuevo espacio verde con la reja que perteneciera al Banco Nación…” (Monteoliva, Aurora. 2008: 857)

 

Arquitecturas neo-manierista, colonial y románico-bizantina

Según la Comisión de Patrimonio Histórico (creada por Ordenanza Nº 3.122, integrada por decreto Nº 607/93), el inmueble armoniza tres estilos: Neo-manierista en el frente, Colonial en las naves y Románico-bizantino en el interior.

El “noe-manierismo”, como sugiere su nombre, es una tendencia que recupera la “arquitectura manierista”; nacida en Venecia (Italia) cuando terminaba el siglo XVI, en la transición entre el Renacimiento y el Barroco.

Se plantea como una “reacción anticlásica”, crítica de la armonía y simetría renacentistas.

Según la arquitecta Alejandra Vaquero: “…en la arquitectura del Renacimiento hay una relación entre el interior de los edificios y sus fachadas que en el Manierismo se abandona al igual que el equilibrio entre peso y soportes…” (Vaquero, 2012: 4)

 

La Casa Parroquial

El conjunto arquitectónico se completa con la “Casa Parroquial”; ubicada al lado del templo mayor de la ciudad, en la calle Estados Unidos 67.

Es un chalet mediterráneo que proyectó el arquitecto Dante Ortolani y construyó Virginio Rosa, entre 1929 y 1930.

También fue declarado Patrimonio Histórico mediante el Decreto Nº 760 (21 de julio de 1993).

 

Referencias

  • Calvo, Bernardino (1989). Historia popular de Villa María y de sus barrios. Tomo II. Cámara de Senadores de la Provincia de Córdoba. Córdoba
  • Monteoliva, Aurora (2008). Parroquia Catedral – Santuario Inmaculada Concepción de Villa María (1870-1930). Civitatis Mariae. Galeón. Córdoba
  • Pedernera, José (1970). Historia de la Ciudad de Villa María. Centro de Investigaciones Históricas Ramón J. Cárcano de la Escuela Normal Víctor Mercante. Villa María
  • Vaquero, Alejandra (2012). El Manierismo. Universidad de San Pedro Sula. San Pedro Paula
  • Archivo Histórico Municipal de Villa María (AHMVM). Caja Nº 236 (F3). Foto Nº 195
  • AHMVM. Caja Nº 305 (F8). Foto Nº 969
  • Municipalidad de Villa María (MVM). Departamento Ejecutivo Municipal (DEM). Decreto Nº 760. Villa María, 21 de julio de 1993
  • MVM. DEM. Decreto Nº 418. Villa María, 21 de abril de 1995
  • MVM. DEM. Decreto Nº 1.029. Villa María, 5 de noviembre de 1998
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