El Diario del centro del país

Tierra de naturaleza, aventura y aura mapuche

DESTINOS/Neuquén/Villa Pehuenia

Escribe Pepo Garay
Especial para El Diario

Miniguía
Ubicación
: extremo centro-occidental de Neuquén
Distancia: 1.350 kilómetros al suroeste de Villa María
Población: 2.000 habitantes

1) Naturaleza intensa: abrazada a la cordillera de los Andes, en el extremo centro-occidental de la provincia de Neuquén, Villa Pehuenia convida con una variedad de rincones que hacen a la felicidad de los amantes de la naturaleza.

Al respecto, destacan cantidad de atractivos, como el lindero lago Aluminé y el apenas más alejado lago Moquehue (ambos con sendas playitas y sencillos paseos entre frondosas arboledas y panorámicas de Los Andes), la Península de los Cohiues (que se besa con el pueblo), el volcán Batea Mahuida y su espejo de agua, el Paso del Arco (en la frontera con Chile, a unos 50 kilómetros, repleto de milenarias araucarias), el paraje La Angostura (donde se unen el Aluminé y el Moquehue) y el paso fronterizo de Icalma.

También se pueden visitar casi una decena de miradores naturales, entre los que sobresale el del ya citado volcán Batea Mahuida. A la cumbre se llega mediante una caminata corta pero intensa, que como premio trae una sensacional panorámica que incluye a los volcanes Lanín, Villarrica, Llaima, Lonquimay y Tol Guaca (estos últimos cuatro en territorio chileno).

2) También en invierno: una de las grandes virtudes de la aldea, es que puede ser visitada durante todo el año. En verano, otoño y primavera, permite disfrutar de los ya inventariados paseos por la naturaleza (con chapuzón incluido, si el clima acompaña), mientras que en invierno reparte postales de cerros nevados y, fundamentalmente, muchísima diversión en el Parque de Nieve Batea Mahuida.

Ubicada en las laderas del volcán homónimo (1.900 metros de altura, a solo 8 kilómetros del centro de Villa Pehuenia), el lugar ofrece múltiples pistas para esquiar (modalidades nórdica y alpina) y lanzarse en trineo, circuito de aerosillas, sitios para la práctica del snowboard, paseos en 4×4 y motos de nieve y hasta excursiones en trineo tirados por perros (que se adentran en los frondosos bosques de la zona).

Por ser uno de los más accesibles en términos de tarifas, y la gran cantidad de nieve que lo bendice cada año, es uno de los favoritos de las clases medias.

3) Múltiples actividades: además de la cantidad de embrujos citados en los párrafos anteriores, Villa Pehuenia suma una cantidad de actividades que los visitantes agradecen y aprovechan, potenciando la conexión con el pueblo y su entorno privilegiado.

En tal sentido, hay que nombrar propuestas como el rafting por el río Aluminé (célebre por los entendidos en la materia incluso a nivel internacional: el año pasado fue sede del campeonato mundial de la especialidad), paseos náuticos por los lagos Aluminé y Monquehue (en pequeños catamaranes, barquitos, botes a remo y kayak, por ejemplo), buceo, cabalgatas (varios prestatarios alquilan los corceles), mountain bike, senderismo (ya se habló de algunos de los circuitos posibles) y pesca (modalidad spinning, trolling y flycasting, se consiguen cantidad de truchas y percas).

4) Fiestas todo el año: en términos de fiestas y celebraciones varias, Villa Pehuenia también presenta medallas. Todo el año hay movimiento en torno a eventos emblemáticos, que convocan a paisanos y foráneos por igual, exponiendo las virtudes de la cultura local.

Algunos de los platos fuertes del calendario son la Semana Santa (con música al aire libre y una gran y tradicional paellada), el Festival Provincial del Cheff Patagónico (fines de abril, aquí hay que subrayar que a la localidad se la considera como la “Capital de la Gastronomía Neuquina”), la Expo Cordillera 4×4 (travesía solidaria por circuitos salvajes y alternativos, se realiza en octubre), carreras de aventura de renombre internacional (el Salomon K21 y el Pehuenia Extreme, por caso), la Fiesta del Lago (enero) y la Fiesta de Moquehue (peña, jinetada y actividades camperas, en el homónimo pueblo vecino).

5) Herencia nativa: esta última celebración, da pie para hablar nuevamente sobre los habitantes de la zona, sus costumbres y sus formas de vida. En ese devenir, imposible no hacer mención a la muy marcada impronta de las familias mapuches, cuyos miembros tienen un importante ascendente y, de hecho, son dueños por reconocimiento histórico de extensos territorios de la zona (entre ellos los terrenos del Parque de Nieve Batea Mahuida, el cual regentean).

Si bien la cultura de esta comunidad milenaria no está tan extendida como en la vecina región de Temuco (Chile), sí impregna el ambiente andino de la comarca, ya sea en los rasgos de muchos de sus habitantes, en las aulas de la mayoría de las escuelas (donde el Mapudungún o idioma mapuche se estudia como una materia más) en las denominaciones de lugares y pueblos (de hecho, Pehuenia es un nombre mapuche, y viene del árbol sagrado de la región: el pehuén) y, sobre todo, en los espíritus que habitan bosques y montañas de este precioso rincón de la Patagonia.

 

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