El Diario del centro del país

Trabajo de jóvenes villamarienses elegido entre 587 del mundo

Las villamarienses Nadia Borri y Consuelo Oyola, junto a la tercera autora del proyecto, la porteña radicada en Córdoba María Sol Calcarami

Segundo premio en el Tamayouz International Graduation Projects Award 2018

Con un proyecto de profundo contenido social (referido a cárceles para jóvenes con la reinserción como objetivo), las egresadas de la Universidad Nacional de Córdoba quedaron a un escalón del logro máximo, por debajo de un graduado en Inglaterra. Y la casa de altos estudios, al obtener otros egresados una mención, se llevó el título de Mejor Escuela de Arquitectura del Mundo 2017

Escribe Sergio Vaudagnotto
DE NUESTRA REDACCION

Imágenes virtuales de las diferentres áreas imaginadas por Borri, Oyola y Calcarami

El Tamayouz International Graduation Projects Award, nacido hace tres años, tiene por objetivo premiar a las mejores tesis con la que se graduaron arquitectos el año anterior en universidades de todo el mundo. Y en la entrega de premios correspondiente a la edición 2018, a realizarse el 8 de diciembre próximo en Jordania, estarán las villamarienses Nadia Borri y Consuelo Oyola, junto a la tercera autora de la tesis/proyecto, con el que se recibieron el año pasado, la porteña radicada en Córdoba María Sol Calcarami.

Borri y Oyola confiaron a este suplemento que fueron impulsadas a participar por quien fue su tutor en la tesis, Javier Giorgis. “Lo estuvimos pensando hasta dos días antes de la fecha de cierre para las inscripciones. Finalmente, lo hicimos y lo enviamos. Ahí quedó la cosa. Después nos enviaron la información de que estábamos entre los 50 finalistas, entre 587 graduados de 164 universidades y 74 países”, comentaron.

Los diferentes espacios ideados para cumplir con las premisas: educación, cultura, deportes y trabajo, como herramientas necesarias para superar la delincuencia

Según se lee en la página oficial de la organización, esta tercera edición del premio tuvo récord de participantes. Lo cierto es que en un segundo aviso se les hizo saber que habían pasado otro “corte” y quedaban entre los 20 finalistas. Más tarde hubo una tercera comunicación: el de ellas estaba entre los 10 proyectos elegidos por el jurado. Y finalmente…

 

… La alegría luego fue completa. No solamente que habían ganado el segundo premio (su trabajo quedó solamente detrás de la tesis de Federico Favli, egresado de la Universidad de Londres), sino que sus compañeros de promoción Tomás Quaglia, Carolina Isaía y Emilia Darricades obtuvieron una mención, con lo que la Universidad Nacional de Córdoba pasó a ser elegida como Mejor Escuela de Arquitectura del Mundo 2017.

“En realidad, el premio consiste en enviar los pasajes para que viajemos a Jordania a recibirlo y participar de un Word Shop de Arquitectura”, explicaron.

 

Memoria descriptiva

Borri, Oyola y Calcarami concibieron su proyecto luego de visitar el Complejo Esperanza. Las escenas y cada rincón de las desvencijadas instalaciones se les “tatuaron” en la piel, como para imaginar un “Centro de Reinserción Social // Ensayo tipológico sobre un nuevo concepto para las cárceles juveniles”, según el título que le dieron al proyecto.

“La delincuencia, la pobreza, la falta de seguridad, la falta de educación y el uso indebido de drogas son algunas de las luchas más difíciles que los gobiernos de todo el mundo no logran erradicar de la sociedad, especialmente en nuestro caso en América Latina. Consideramos la delincuencia juvenil como una de las consecuencias de estos problemas, ya que consideramos que es el eslabón más débil de la cadena de la sociedad. Creemos que la problemática ha sido tratada de manera errónea desde el punto de vista cultural, social y arquitectónico, ya que la tasa de reincidencia de los adolescentes no deja de crecer. En Córdoba, nuestro estudio de caso, la única institución presente para `resolver´ esta problemática, no solo se ubica en el medio de la nada, sino que también alberga a niños de hasta 11 años, aunque es ilegal. Su ubicación remota y la falta de sensibilidad con la que se trata el problema hace que sea incluso imposible para los menores reinsertarse correctamente en la sociedad que los estigmatiza y teme”, escribieron en el comienzo de la memoria.

Y, a partir de allí expusieron: “diseñamos un edificio híbrido, que mezcla los usos del público en general y el centro de menores. Nuestro proyecto se basó en cuatro estrategias principales: educación, cultura, deportes y trabajo, como las herramientas necesarias para superar la delincuencia y garantizar una reinserción correcta en la sociedad… Por lo tanto, creemos que debemos proporcionarles un mejor ambiente y condiciones… La sociedad debe ser más tolerante y sensible a la problemática, y creemos que la mejor manera es traer a estas instituciones dentro de las áreas urbanas… Elegimos estratégicamente un sitio dentro de un vecindario marginado muy cerca de la ciudad, ubicado hacia una calle principal, y con una ruptura topográfica que nos permitió diferenciar los usos en diferentes niveles”.

 

Contacto visual entre el interior y el exterior

En otro párrafo expresaron: “llegamos a la conclusión de que la mejor manera de terminar con los prejuicios y la estigmatización era mantener un contacto visual distante entre el interior y el exterior del edificio. Lo logramos con diferencias de nivel y un perímetro de circulación cerrado que permite cierta comunicación sin contacto”.

“También necesitábamos preservar la calidad de habitación de los jóvenes, diseñando el área de residencia en pabellones abiertos y autosuficientes que albergan unidades de habitación más pequeñas y áreas de uso compartido”, agregaron.

 

Materiales

En el pasaje final de la memoria indicaron que tomaron en consideración “el uso de materiales locales (ladrillo y concreto) y las condiciones climáticas para garantizar estándares de vida de alta calidad”.

 

Consideraciones del jurado

Para otorgarles el premio, el jurado del Tamayouz International Graduation Projects Award 2018 tuvo en cuenta que “este es un nuevo modelo totalmente arquitectónico declarado dentro de una tipología evolucionada y reinventada”.

“Es un estudio ambicioso sobre la resolución de un conjunto dado de problemas, hermosos dibujos y un sitio e integración bien elegidos. Un nuevo experimento cultural con posibilidades de mayor aplicación “, concluyó.

Casi nada… Las jóvenes arquitectas, movidas por el cimbronazo que les produjo la visita al Complejo Esperanza, consiguieron un premio para la idea de que las cosas, en materia de niñez, adolescencia y encierro, se pueden hacer de otra forma.

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