Tres años de cárcel para “El Gordo” Gilli por varios hechos de violencia

“El Gordo” Gilli en el banquillo de los acusados, junto a su defensor, el abogado villanovense Jorge Bustos

JUICIO ABREVIADO – Prisión de cumplimiento efectivo y declaración de reincidencia

Mediáticamente conocido por estar involucrado en una narcobanda que fue desbaratada en febrero de 2017 y por haber sido condenado en 2010 por narcomenudeo, ahora fue juzgado por una serie de episodios ocurridos en 2014 y principios de 2016. Deberá cumplir toda la sanción

Un villanovense con antecedentes penales por comercializar drogas recibió ayer una condena de tres años de prisión efectiva, con declaración de reincidencia, luego de ser declarado culpable de varios hechos de violencia cometidos durante 2014 y los primeros días de 2016.

Se trata de Carlos Miguel Gilli (30), alias “el Gordo”, quien fue hallado autor responsable de “resistencia a la autoridad”, “lesiones graves”, “abuso de arma”, “lesiones leves calificadas”, “amenazas calificadas”, “coacción” y “violación de domicilio”.

Gilli, también conocido por los apodos “Colorado”, “Gringo” y “Loco”, admitió haber cometido los delitos que se le atribuían, confesión que posibilitó que el juicio se realizara bajo la modalidad de trámite abreviado, es decir, omitiéndose la recepción de pruebas testimoniales.

La mayoría de los hechos por los que fue juzgado este irascible convicto reincidente se produjeron en esta ciudad y en Villa Nueva, casi todos enmarcados en conductas violentas que tuvieron como víctimas a otro hombre, a su expareja y a los padres de la mujer.

 

Gilli lleva 19 meses preso y además tiene pendiente una causa por drogas en la Justicia Federal

Un tipo agresivo

De acuerdo con la acusación, el primero de los incidentes se produjo el 8 de enero de 2014, cuando resistió con golpes de puño y puntapiés un arresto policial, luego de ser perseguido e interceptado por cruzar un semáforo con luz roja y circular a gran velocidad por un bulevar villamariense.

En septiembre de ese mismo año, mientras se conducía en una moto por la vía pública villanovense, Gilli persiguió a Ezequiel Marchetti, quien circulaba a bordo de una Zanella, y le disparó siete veces, presuntamente por una “deuda” derivada del narcomenudeo.

Pese a escapar raudamente de su agresor, Marchetti fue alcanzado por uno de los proyectiles en el glúteo derecho y sufrió una herida de gravedad por lo que terminó hospitalizado.

 

Violencia de género

Un par de meses después, Gilli amenazó y agredió físicamente a quien por entonces era su pareja, Carmela Agüero (29), a quien bajó violentamente del automóvil en que se conducían, la tomó de los cabellos y la arrastró por la vereda, al tiempo que le advertía que si lo denunciaba, la iba a matar a ella y a toda su familia.

En esas mismas circunstan­­­cias, el iracundo sujeto se dirigió a la casa de los padres de Agüero, a quienes les dijo que le iba a “agujerear el pecho” a la hija de ambos, e incluso amenazó de muerte a la madre de su expareja.

El último hecho delictivo por el que fue condenado se produjo en los primeros días de 2016, cuando ingresó sin autorización a una vivienda de barrio General Paz luego de eludir un control policial.

La audiencia fue presidida por el camarista Félix Martínez y contó con la participación del fiscal Francisco Márquez y del abogado defensor Jorge Bustos, quienes previo al debate habían acordado solicitar la pena finalmente impuesta si Gilli confesaba todos los hechos.

 

Casi 19 meses preso

“El Gordo” Gilli se encuentra detenido desde mediados de noviembre de 2016, luego de la denuncia presentada por su exsuegro, y en marzo del año siguiente la fiscal federal villamariense María Marta Schianni lo acusó de liderar -junto a su hermano Diego Ezequiel y otros dos presidiarios- una organización dedicada al transporte, tenencia con fines de comercialización y venta de cocaína y marihuana en esta ciudad, Villa Nueva, General Deheza, Dalmacio Vélez y Río Tercero.

Para tal fin, los implicados se comunicaban a través de teléfonos celulares y coordinaban la compra, distribución, traslado y venta de los estupefacientes, utilizando códigos y sobrenombres para no ser descubiertos.

En el marco de ese expediente y con la intervención de efectivos de la Delegación Villa María de la Policía Federal, el juez Roque Rebak ordenó nueve allanamientos que se realizaron el viernes 24 de febrero de 2017 y culminaron con el secuestro de unos 30 kilos de marihuana, más de 600 mil pesos en efectivo y las detenciones de nueve de los imputados, ya que Gilli y otro de los involucrados están alojados en el Establecimiento Penitenciario Nº 5, desde donde supuestamente dirigían la organización.

El 7 de marzo de ese mismo año, la fiscal Schianni acusó a 13 personas de integrar una narcobanda que distribuía y vendía cocaína y marihuana desde la ciudad de Córdoba en Villa María y localidades la región, y era manejada por dos delincuentes alojados en la cárcel local.

La funcionaria del Juzgado Federal impulsó la acción penal por el delito de “organización para el tráfico de estupefacientes”.

Schianni imputó entonces a los hermanos Carlos y Diego Gilli (19); al padre de ambos, Miguel Ramón Gilli (45), como así también a Pedro Daniel Pittavino (55) y Guido Facundo Pittavino (28), padre e hijo. Además, la acusación alcanzaba a Juan Antonio López (48), Melisa Anabel Sachetto (32), Eloy Darío Ruiz (35), Lorena del Valle Otín (33), Jorge Alberto Centioni (60), Miguel Angel Quiñónez (47), Franco Sebastián Borghi (38) y Santiago Oreste Olivero (40).

Esa megacausa está en trámite y se estima que podría llegar a juicio antes de fin de año.

 

Primera condena

Carlos Gilli ya cumplió una condena de cuatro años de prisión por narcomenudeo (venta de drogas en pequeñas cantidades), impuesta por el Tribunal Federal Oral Nº 2 de la ciudad de Córdoba en 2010.

Detenido a fines de 2009, “El Gordo” recuperó la libertad a mediados de 2012, luego de cumplir las dos terceras partes de aquella pena, es decir, dos años y ocho meses.

 

Sin “condicional”

Como la de ayer fue la segunda sanción de cumplimiento efectivo, fue declarado reincidente, lo que implica que ahora no tendrá acceso a la “libertad condicional” y deberá completar la sentencia, aunque con buena conducta podrá obtener la “libertad asistida”, instituto legal que permite salir seis meses antes del cumplimiento total de la pena.

Finalmente, cabe señalar que Carlos Gilli nació en Villa María el 25 de febrero de 1988 y al momento de ser detenido estaba domiciliado en Italia 746 de Villa Nueva.

En la vecina localidad explotaba un lavadero de camiones junto a su padre (que sigue preso) y se dedicaba a la compra-venta de automóviles usados.

 

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