El Diario del centro del país

“Un 70% de las empresas vio caer su nivel de actividad”

“Alguna vez tenemos que salir de la coyuntura y planificar a largo plazo”

Una charla con el presidente de la UIC – Lo que dejó 2018 y lo que se puede esperar de 2019

Marcelo Uribarren es el segundo villamariense en alcanzar la Presidencia de la gremial de los industriales cordobeses, después de Rodolfo Banchio. Para él, la falta de calidad institucional ha llevado al país y su economía al punto en el que se encuentra. Considera fundamental un cambio de 180 grados en la materia para planificar a veinte o treinta años. En lo coyuntural, esperar que la cosecha sea buena y que a Brasil le vaya bien…

Marcelo Uribarren llegó a la Presidencia de la Unión Industrial de Córdoba (UIC) luego de encabezar a la Asociación de Empresarios de la Región Centro Argentino (AERCA), en cuya sede recibió a El Diario

Escribe Sergio Vaudagnotto
De nuestra Redacción

¿Cómo cerró 2018 la industria cordobesa?

-Lo que sorprende de lo que vimos a fines del año recientemente finalizado es que el problema era de la industria; no era de pequeñas, medianas o grandes… Es decir, que el problema no entendía de tamaño. En algunas crisis las empresas grandes estaban menos complicadas, pero 2018 representó un problema para toda la industria. Algunos sectores estuvieron un poco más activos por las exportaciones y puede haber algún otro nicho que quedó a salvo, pero muy pequeño.

¿Ya tienen números, porcentajes o la sensación es producto del intercambio entre los mismos industriales?

-No, lo tenemos medido. En nuestros indicadores medimos que un 70% de las empresas cordobesas vio caer su nivel de actividad. Y de ese 70%, la mitad cayó entre el 10% y el 40%, que es muchísimo. Lo que estamos haciendo ahora es empezar a especificar el origen de la fuente, es decir, por sector y por región. Ver en detalle qué pasó y qué pasa en el Departamento General San Martín, en el Departamento Marcos Juárez… porque queremos empezar a darle a cada una de las cámaras, su dato.

Mayor aproximación…

-Dar un paso más. Lo primero que hicimos cuando asumimos fue acercarnos a las cámaras y a los socios particulares, para que entendieran que la Unión Industrial de Córdoba los representa, algo que por ahí nos costaba, ya que generalmente pensaban que la UIC es una asociación para grandes empresas. Ese acercamiento nos permitió entender la problemática de cada sector y que ellos nos conozcan a nosotros, para después congeniar y fijar objetivos de manera conjunta.

Acercarse y desde allí darle una mayor precisión a la mirada…

-Sí, pero además porque de alguna manera, como entidad, tenemos que dejar de trabajar por la coyuntura. Alguna vez tenemos que salir de la coyuntura. Lo que pasa es que el día a día en este país te pasa por arriba. No te permite formular propuestas que tengan que ver con el desarrollo de cada sector. Está todo focalizado en la tasa de interés, inflación, dólar y punto. Y como el problema a resolver es un tema que ya es estructural, deberíamos ir a medidas que tengan un desarrollo más profundo. Entonces nos hemos empezado a acercar a nuestros asociados para empezar a pergeñar políticas que sean superiores, superadoras de ese cortoplacismo.

¿Y cuando llegan a una conclusión y la transmiten, son escuchados en el Estado?

-Lo que pasa es que tenemos un problema de calidad institucional muy grave. Ya está probado que los mejores países del mundo son los que mejor calidad institucional tienen; y los peores, los que carecen de calidad institucional. Finlandia es el número uno en calidad institucional y por eso es que no vemos que la sociedad intente salirse allí del orden establecido, más allá de los cambios de gobierno. No quieren brusquedades aun en los tiempos actuales, cuando se puede decir que el mundo está en crisis. La calidad institucional sería la representación casi perfecta de una buena democracia. Entonces, el sector que más producto bruto interno genera en un país, que en el nuestro es la industria, debería ver representada la defensa de sus intereses, a través de una buena calidad institucional. Y ahí hay dos problemas: por un lado, qué hace el Estado para atender a este y los demás sectores desde la calidad institucional y, por el otro, qué hacen las instituciones, nosotros mismos, para poder ser buenas y no tratar de defender cuestiones personalistas, sino hacer propuestas que realmente mejoren a todo el sector al que representan. O sea, instituciones que salgan de (la causa de) “los cuadernos”, de todas esas cuestiones peligrosas… Y a partir de ese razonamiento, decimos que el rol de la institución debe ser el de generar planes de desarrollo para la industria, que puedan ser incorporados en políticas de Estado. Entonces, ¿qué tenemos que hacer nosotros con el Estado?, exigirle a quien está y a quien pueda venir que no nos hable de dólar, la tasa de interés… Ese es un tema que tienen que solucionar con urgencia, pero ante esta nueva elección que se viene, preguntar qué compromiso van a tener con la industria, en nuestro caso, y qué van a hacer para que la industria se desarrolle. Pero a eso hay que pedirlo antes que asuman y hay que comprometerlos antes. Porque después se quedan en el día a día. La idea de que un gobierno dure cuatro años y que institucionalmente no haya la exigencia de un plan que trascienda la gestión de ese gobierno, hace que las ideas sean siempre cortoplacistas.

Es un mal enraizado, histórico, hasta cultural…

-Bueno, nuestro rol es ese, empezar a instalar la necesidad de que haya planes de largo plazo. Pero un plan de largo plazo es imposible que tenga valor si no es consensuado con todas las fuerzas políticas, porque automáticamente terminan mis cuatro años, viene la oposición y desarma todo lo que hice, porque considera que lo que hice no formaba parte de su idea. ¿Pero cómo, puede haber diferentes maneras acerca de cómo desarrollar un país o hay una sola, que se basa sobre sus características regionales, humanas, en educación…? ¿Cuánto podemos diferir en torno a esas características que están, que son unas, como para que no podamos consensuar un plan para los próximos veinte o treinta años? Y yo puedo contestar que es justamente la poca calidad institucional la que permite que los intereses particulares se impongan sobre los generales. ¿Cómo puede ser que estemos preocupados por lo que pasa con nuestras escuelas técnicas, que inclusive en algunos casos manejan equipamiento y tecnología anticuada, cuando en el sudeste Asiático ya están formando a jóvenes 4.0?

¿Qué perspectivas hay para 2019?

-Y… para hablar de 2019, vamos a hablar de la coyuntura. Esperemos que en marzo realmente la cosecha influya en la economía y que Brasil crezca como se estima en el orden del 2,5%, después de cinco años sin crecimiento. Suponiendo que eso fuera así, más allá de si el Gobierno de Brasil le da mayor o menor importancia al Mercosur, la relación comercial que hay entre Argentina y Brasil es muy fuerte y el hecho de que Brasil crezca, nos ayudaría, sería un potencial comprador…

¿Con eso alcanza?

-No, después están nuestros problemas internos, porque por más que Brasil crezca y quiera comprar, Argentina tiene que tener precios para abastecerlo. Y ahí tenemos nuestros problemas internos, que tienen que ver con el aumento del precio de los insumos, con el aumento de la presión impositiva, la cartelización… Hay que desandar todo un entramado y esperemos que eso mitigue un poco la crisis que estamos viviendo hoy.

 

“Uno llega creyendo que son todos lobistas”

Marcelo Uribarren se apoya mucho en quienes lo acompañan en la conducción de la Unión Industrial de Córdoba (UIC). “Yo tengo una empresa Pyme, en la cual no puedo delegar mis funciones. Tengo que estar ahí… Lo cierto es que somos varios y hay gente, mucha gente comprometida… Cuando no llego a una determinada actividad, siempre hay un directivo dispuesto a dar una mano”, explicó a El Diario, cuando se lo consultó acerca de la forma en que desempeña su mandato provincial desde esta ciudad.

Y enseguida recuerda: “Empecé hace unos años en la UIC, siempre representando a AERCA. Estuve dos años ocupando una de las viceprensidencias (puesto que también desempeñaron otros villamarienses, como Sergio Montagner), y uno llega pensando que los que están ahí son tipos… lobistas (*) , digamos. Y nada que ver, después te das cuenta de que no es así, que se han comprometido, que dedican buena parte de su tiempo a trabajar en función de las necesidades del sector”.

 

(*) Lobby​ (del inglés ‘vestíbulo’, ‘salón de espera’). Castellanizado, lobista o lobbista, aludo al integrante de un grupo de presión,​ un colectivo con intereses comunes que realiza acciones dirigidas a influir ante la Administración Pública para promover decisiones favorables a los intereses de ese sector concreto de la sociedad.

 

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