Un año que duele: la violencia machista se llevó seis mujeres

Fue un año de movilizaciones constantes, donde el grito de Ni Una Menos no cesó

Se cierra un período oscuro en la historia de la ciudad que develó, por un lado, la falta de políticas públicas y, por otro, el alcance del machismo arraigado en la sociedad. Uno por uno, el repaso de los seis casos que sacudieron a Villa María y Villa Nueva. ¿Qué se hizo desde el Estado? Opinan referentes de organizaciones sociales que luchan por los derechos de la mujer

Fue un año de movilizaciones constantes, donde el grito de Ni Una Menos no cesó

“Los dolores que quedan son las libertades que faltan”, dijo en algún momento Deodoro Roca, uno de los impulsores de la reforma universitaria del 18.

Parafraseando al académico, se puede decir que de 2017 nos quedarán esos dolores que han calado profundo en nuestros cuerpos por todas las mujeres que nos faltan.

Fueron seis las víctimas que se cobro la violencia machista a lo largo del año que hoy concluye; seis femicidios que pusieron en jaque al sistema sociopolítico en el que estamos inmersos: el patriarcado.

María Luján Aguilera, Alicia Copa, Tamara Córdoba, Olga Inés Moyano, Ana Mercedes Barcellona y María Picco. Lejos de ser un racconto o un simple listado, ellas son -como tantas otras, como las que mueren cada 30 horas en el país por el mismo motivo- nuestra bandera para seguir gritando ¡Ni Una Menos!

Esta ciudad, la misma que tuvo las calles copadas de gente pidiendo un freno a la violencia contra la mujer, que registró los índices más altos de la provincia en el conglomerado con Villa Nueva, que vivió casos emblemáticos como el de Claudia Rodríguez; esta misma ciudad tardó cinco años en declarar la emergencia en violencia de género (desde 2012 se presentaron proyectos en el Concejo Deliberante).

Fue recién en abril de este año, luego de una sucesión de tres femicidios en cuatro meses, pero las organizaciones sociales coincidieron en que nada cambió desde entonces, según lo afirmaron a nuestro medio el 27 de agosto, a cuatro meses de la resolución.

En febrero, el municipio inauguró la Casa de la Mujer y en octubre abrieron dos refugios: el de la ONG Vínculos en Red y el Polo de la Mujer del Gobierno provincial.

Todos espacios de asistencia, uno de ellos apuntado a víctimas de trata.

Sin embargo, no hubo noticias sobre el centro de estudios que menciona la declaración ni tampoco sobre la inclusión en los colegios del programa “Escuelas libres de violencia de género”.

El Estado, en todos sus estratos, seguirá siendo responsable por acción u omisión. Mientras, en la sociedad debemos apoyarnos en los espacios y las personas que ayudan a desconstruir el machismo para ir sepultándolo todos los días un poco.

Emiliano Eandi

 

13 DE ENERO – María Luján Aguilera

Fue el primer episodio del año y se registró en la cárcel local. María Luján, de 34 años, visitaba a su pareja, Franco Benítez (35), quien estaba cumpliendo una pena de prisión perpetua por un doble femicidio que había cometido en 2003 cuando asesinó a su mujer y a su pequeña beba.

María Luján fue golpeada y estrangulada por Benítez en el establecimiento penitenciario de barrio Belgrano; acto seguido, el hombre se quitó la vida ingiriendo una sustancia tóxica.

Días antes de este suceso había ocurrido algo similar en un penal de la provincia de Salta.

 

13 DE MARZO – Alicia Copa

Fue un hecho que conmovió al barrio La Calera, en donde se registran muchos casos de violencia familiar y específicamente contra la mujer.

Alicia, de 48 años, fue asesinada por su pareja y padre de sus dos pequeños hijos, José Alberto Angeloni (45).

El hombre se quitó la vida con la misma arma con la que mató a la víctima.

El hecho ocurrió en el patio de la vivienda y frente a la hija mayor de la pareja, de apenas 10 años.

La familia de Alicia decidió donar la casa para crear un centro cultural donde se trabaje la violencia machista, pero hoy se encuentra cerrado.

 

22 DE ABRIL – Tamara Córdoba

Tamara tenía 20 años y fue a bailar a La Laguna junto a su prima y su “hermano de crianza”, Alan Barrios.

Este último es el único acusado y detenido por el femicidio de la joven, que fue hallada muerta en un descampado de Villa Nueva, cerca del cruce de las rutas 2 y 4.

Se presume que fue estrangulada en un intento de violación y su cuerpo se encontró parcialmente incinerado.

Aunque Barrios se abstuvo de declarar, se encontraron restos de sangre de Tamara en uno de sus pantalones.

Varias pistas lo señalan como el autor, pero el caso sigue impune.

 

15 DE JUNIO – Olga Inés Moyano

Entre la tarde de ese jueves 15 de junio y la madrugada del día siguiente, el femicida de Olga Inés Moyano (46) estranguló a la víctima y desmembró su cuerpo en bolsas de consorcio que dejó a metros del lugar del hecho. El acusado es Osvaldo Alfredo Varela (48), quien intentó huir a San Francisco luego del crimen. Se encuentra detenido, pero se negó a declarar en la primera entrevista. Se supo que Varela habría escrito con un cuchillo un mensaje despectivo hacia la víctima en su espalda, que ayudaría a entender que la mató por su condición de mujer.

 

14 DE JULIO – Ana Mercedes Barcellona y María Gracia Picco

Madre e hija fueron asesinadas por su esposo y padre, respectivamente, Juan Esteban Picco.

Ocurrió en Villa Nueva y luego de matar a las mujeres a escopetazos, Picco terminó con su propia vida.

María Gracia tenía 27 años y Mecha, como le decían a su mamá, 66.

Picco (78) fue definido como “un hombre de mal genio” por su cuñado, hermano de su esposa.

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