Un año sin hogar, sin justicia, sin respuestas

Arriba, la imagen de Noah de hace un año. Abajo, el galgo en la situación actual. Todavía espera una familia que lo adopte

Se cumple el aniversario del caso Noah, el galgo por el cual todo comenzó a cambiar en el Centro de Adopción Municipal. El perro todavía sigue esperando más ayuda

 

Escriben: Taty Frossasco y Norma Cusmano (PROTECCIONISTAS)

Este mes se cumple un año del rescate de Noah. Un rescate que tocó fondo, que fue más allá de todo maltrato animal, un antes y un después en la historia del Centro de Adopción Municipal (CAM) y en la labor de muchas proteccionistas.

Después del maltrato y mala praxis que sufrió este galgo dijimos “basta, hasta acá llegamos” y no vamos a permitir ni aceptar que hechos como este vuelvan a ocurrir en el CAM ni en ningún lugar.

 

Hacemos memoria…

Un 16 de julio de 2017 nos llegaba una publicación en Facebook de un galgo herido en estado de abandono en una sala del CAM. Quien sube la foto denunciaba públicamente que allí se encontraba desde hacía 10 días un perro galgo con fractura expuesta sin atención veterinaria y en estado insalubre (se arrastraba en sus heces y orina). Inmediatamente, varias proteccionistas nos acercamos al lugar con la intención de retirar al perro y llevarlo de urgencia a una veterinaria privada. Hubo una negativa por parte del veterinario municipal de ese momento, Federico Jaime Soria, de entregarlo. Estuvimos varios días tratando de sacarlo de allí, hasta que finalmente nos lo entregan. Pero esos días el veterinario saco “ventaja” y lo operó a Noah, poniéndole clavos. Al ver que la operación fracasó, debido a la terrible infección que tenía ya (por no haber sido atendido en tiempo y forma, sumado a que lo opera sin higienizarlo, dejando su cuerpo sucio de heces como estaba), decidió  al día siguiente amputarle la pata. Y es ahí cuando nos hace entrega del perro.

El 19 de julio, Noah es retirado del CAM y llevado a una veterinaria, en donde lo estabilizan. Queda 11 días internado para salvar su vida, tenía infección generalizada, deshidratación, tos, anemia, no caminaba, etcétera. Su cuadro era grave. Gracias al equipo de veterinarios que lo asiste, logra salvarse.

Con su alta fue a un hogar provisorio en donde comenzó la ardua tarea de rehabilitación: recuperar peso, fuerzas, medicación para aliviar los dolores, fisioterapia, mimos para sanar heridas del alma. Estuvo seis meses en un provisorio en donde un día, la mujer que lo cuidaba nos da la feliz noticia de que Noah se quedaba con ella, ¡que lo adoptaba! ¿Qué mejor regalo para él que haber conseguido una familia?

Pero su historia feliz no duró demasiado…

En enero de 2018 su adoptante lo publica en redes sociales en adopción “por no poder cuidarlo más”. Se nos heló el alma, ¿qué hacíamos ahora? Salimos a buscar guardería, no había otra opción, nadie abría las puertas de su casa para Noah.

A los dos días de estar en guardería, un nuevo problema surgió. La conducta de Noah era rara y al llevarlo al veterinario para control ¡se descubrió que estaba ciego! ¿Cómo pasó? Moquillo nervioso o un ACV. Algo que tuvo silencioso y dejó secuelas afectando su visión. Le hicieron análisis y dieron bien, así que el veterinario dijo “vida normal”.

Hoy, luego de seis meses en guardería y a un año de su rescate, podemos decir que Noah está bien. Su discapacidad motriz y visual no lo impide, él se maneja solo, camina, come y mucho, salta como canguro a veces… ¿Secuelas? Físicamente, hay días mejores y días no tan buenos en donde su equilibrio y coordinación varia; y del corazón, muchas heridas…

¿Qué esperamos hoy? Queremos que Noah mejore su calidad de vida y estamos tramitando una prótesis para su pata y mejorar su andar. Esperamos también que se haga justicia, ya que como corresponde hicimos la denuncia al Colegio de Veterinarios de Córdoba por la mala praxis del veterinario Soria, pero jamás recibimos respuestas. Estamos al tanto de que han citado a declarar a algunas personas involucradas, pero en un año es una falta de respeto y es vergonzoso que el Colegio de Veterinarios esté tapando este aberrante hecho. Si los veterinarios juran salvar vidas, es violar el Código de Etica esto que están haciendo al omitir este acto. Nunca recibimos un llamado, un mensaje, un e-mail por su parte de novedades del caso… Así que esperamos que si están leyendo esto pongan manos a la obra y se haga justicia.

Y lo que más deseamos es que aparezca una familia para Noah, no perdemos las esperanzas de que en algún momento pronto nos digan “queremos adoptarlo”, alguien dispuesto a amarlo y mimarlo tanto hasta que sus heridas del alma sanen.

Gracias a todos los que ayudaron a Noah todo este año, colaborando económicamente, difundiendo su caso, dando hogares provisorios de urgencia. También al cuidador de la guardería, que lo tiene como un rey… son tantas las personas que la lista es interminable.

Por último, si alguien quiere colaborar para sus gastos puede contactar por Facebook a Norma Cusmano o Juana Froco.

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