Un año ya sin “la Negrita” Amaya

Una imagen del acto de ayer. De fondo, el mural por el que trabajó y consiguió la recordada luchadora

Homenaje a la luchadora por “la Verdad Real y la Justicia para Todos”. Referentes de organizaciones sociales, exalumnos de la escuela rural que fundó y dirigió, compañeros de tantas luchas… acompañaron a sus familiares en un emotivo acto

 

Me estremeció la mujer

que empinaba sus hijos

hacia la estrella de aquella

otra madre mayor

y cómo los recogía

del polvo teñidos

para enterrarlos debajo

de su corazón.

Me estremecieron mujeres

que la historia anotó

entre laureles

y otras desconocidas gigantes

que no hay libro

que las aguante…

 

Silvio Rodríguez (Mujeres)

 

Un buen reto se hubiera ligado la mayoría de los que se dieron cita al caer la tarde de ayer en la plazoleta de Vélez Sarsfield esquina Rucci, si Mary los hubiese visto lagrimear tanto. Básicamente, porque “la Negrita” se especializó a lo largo de su vida en transformar el dolor en fortaleza.

Para criar a sus hijos ahí a la vuelta, en la Sabattini; para inventar la escuela rural de Campo Maurino, de la que había sido nombrada directora, pero que no tenía edificio; para emprender la lucha interminable por la verdad y la justicia cuando le mataron un hijo, y por todos y cada uno de los 27 crímenes impunes de la historia reciente de la ciudad; para reclamar por la aparición con vida de Mariela Bessonart y el castigo a los culpables; para acompañar a la familia Roganti cuando los sicarios Eve irrumpieron a balazos en su vivienda de barrio Rivadavia y casi se cobran la vida del gremialista; para encender con “Quito” Mariani y Vilma Perracchione una hoguera que se veía desde Tribunales “para ilumninar los caminos de la Justicia”; para juntarse con sus compañeras del Foro de Mujeres y luchar (hasta conseguir) la sanción de la emergencia sobre violencia de género…

Todas las causas justas, eran su causa. Llegó a desfilar por los amplios pasillos de los Tribunales de la capital provincial junto a un centenar de militantes villamarienses, todos con una máscara mortuoria cubriéndoles el rostro, para que allá se entendiera que la búsqueda, todas las búsquedas, iban en serio y eran por “Verdad Real y Justicia para Todos”.

Mary generaba eso. El diálogo constructivo y movilizante, muchas veces entre personas provenientes de diferentes espacios. Por eso es que ayer estaban, entre muchos otros, sus compañeras Mónica Fornero y Norma Avaro, de Verdad Real; la concejala Nora Landart, integrante del Foro de Mujeres como Graciela Pérez de Céliz, referente de la campaña Un trato por el Buen Trato; Rosana Calneggia, del Círculo Sindical de la Prensa; Leticia Forconi y Omar Toscano, militantes del gremio docente y de los Derechos Humanos; Miguel Olaviaga, del cooperativismo… y representantes de los medios locales que conocieron lo que esa mujer dio por tanta gente. Todos rodeando a sus familiares y a sus afectos. Fornero, su amiga, discípula y sucesora en la ONG, hizo de anfitriona y abrió la lista de oradores para leer dos poemas que le dedicó a “la Negrita”, en uno de los cuales expresa con justeza: “Se oye tu voz arengando”.

Su amiga del alma, “Trini” Galera también leyó versos del corazón, en los que imagino a Mary yéndose “por el camino del incienso de la poesía”.

“Todavía no te extraño porque sigo llena de ti… Fueron 50 años de vivir juntas; no de estar juntas”, comentó esta otra maestra rural a los presentes, antes de dejar el micrófono a Lalo, su hijo.

“Fue madre y padre cuando vivíamos en la Sabattini. Yo recuerdo el olor de la mezcla de la Siambretta cuando la hacía arrancar cada día para recorrer los 30 kilómetros hasta la escuela… Y era feliz cuando no le arrancaba. Ella lloraba esos días porque no podía ir a ver a sus alumnos, pero a nosotros nos gustaba porque la teníamos en casa”, confesó el hijo.

Y en ese momento pidió la palabra el exalumno de Mary y excombatiende de Malvinas Mario Ponce, para explicar que esos pocos días en que la directora y única maestra faltaba, ellos “extrañaban el perfume de sus abrazos”.

Avaro, ahogada en lágrimas como los demás, la recordó en las marchas, codo a codo, cuando desapareció Mariela Bessonart, y de ahí en adelante…

Landart la tenía presente finiquitando los detalles del Primer Foro Contra la Trata de Personas, luchando desde el Foro de Mujeres por la declaración de la emergencia en materia de violencia de género.

“Cuando ella me abría la puerta de su casa…”, fue la cita recurrente en los discursos de quienes la frecuentaron en su camino esperanzado hacia la verdad real y la justicia para todos (ella sostenía que la verdad “tiene que ser real” y que la justicia debe ser “para todos”).

Cuando “la Negrita” abría la puerta de su casa ya había abierto la de su corazón docente, abrazador, que se tomaba todo en serio, incluido el amor a los suyos y a sus semejantes.

La directora de la Escuela Rural “Ricardo Gutiérrez”, de Campo Maurino, estremecía de entereza, y hacía el amanecer a su alrededor, para que la luz ayudara a encontrar el camino.

Y por eso ayer se reunieron a decirle “gracias”.

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