El Diario del centro del país

Un edificio emblemático

Patrimonio

A mediados del siglo pasado el artista Fernando Bonfiglioli pintaba una vista de la ciudad donde el viejo molino Fénix cobra protagonismo. En la obra se puede contemplar el contraste de tamaños entre las edificaciones residenciales de aquellos años y la mole de ladrillo visto. Y es que en la época en que se construyó el molino no había otra edificación que lo superara en dimensiones

En el año 1916 Werner y Cía. compró el molino, que ya existía, y le cambió el nombre original por el de Molinos Fénix. Simultáneamente, se construyeron nuevos galpones y se realizaron mejoras a las instalaciones ya existentes. Un recorrido por la historia de uno de los edificios emblemáticos de Villa María

 

Escribe: Sebastián Borghi, Dirección de Patrimonio Histórico de Villa María. Especial para El Diario

 

En 1905, los hermanos Inocencio y Francisco Frosi edificaban en la ciudad de Villa María el molino denominado, en ese entonces, María Reyna

Sobre calle Leandro N. Alem, entre Salta y bulevard Vélez Sarsfield, se erigen las gigantes instalaciones de una de las construcciones más emblemáticas y antiguas de la ciudad, símbolo de la pujanza del interior, cuando Argentina era el granero del mundo.

 

Un poco de historia

En el año 1905 los hermanos Inocencio y Francisco Frosi edificaban en la ciudad de Villa María el molino denominado, en ese entonces, María Reyna, cuya capacidad de molienda era de 40 toneladas de trigo cada 24 horas.

Durante 11 años los hermanos Frosi atendieron con la producción de la empresa las necesidades de Villa María y su zona de influencia.

En el año 1916 dicho molino fue adquirido por los señores Werner y Cía., que tras hacerse cargo, le cambiaron la denominación, comenzando a llamarse Molinos Fénix.

Simultáneamente, hicieron un programa extenso de ampliación que consistió en la construcción de nuevos galpones y mejorar, de manera considerable, las instalaciones ya existentes.

Fue también edificada una nueva sección de cinco pisos destinada a la limpieza de los trigos.

Para incrementar la producción fue necesario, además, perfeccionar la maquinaria interna del molino. Esta acción permitió aumentar la capacidad productora de molienda a 80 mil kilos de trigo cada 24 horas.

Como parte de las reformas, en el año 1917 se levantaron los distintivos silos de mampostería armada para guarecer 5.000 toneladas de trigo. La edificación de los silos estuvo a cargo de don Francesco Soldavini.

 

El “costruttore”

En 2013 la escritora Puqui Charras destacaba la figura de Soldavini. Mencionaba que don Francesco había nacido en Lonate Pozzolo (Varesse), al norte de Italia, en la región de Lombardía. Llegó a la Argentina, como muchos inmigrantes, en el año 1881. Traía consigo un certificado que lo acreditaba como “costruttore”, pero al principio debió trabajar en la siembra y cosecha de cereales.

Formó su propia familia y se instaló en Vila, provincia de Santa Fe; luego se trasladó a la provincia de Córdoba. Vivió en la localidad de San Francisco y tiempo después llegó a Villa María.

Aquí se incorporó de inmediato como socio colaborador de la Sociedad Italiana de Socorros Mutuos Italia Unita.

En la ciudad pudo desempeñar su profesión proyectando y erigiendo varias edificaciones, entre ellas algunos edificios declarados Patrimonio Histórico. Son ejemplos de ello el antiguo Correo y Telégrafos, hoy Museo de Ramos Generales (José Ingenieros 150); la Casa de Ramos Generales Cipriano Rigo e Hijos (Corrientes esquina 9 de Julio), la casa de la familia Rigo (Corrientes 1270) y el edificio de la Sociedad Italiana (Hipólito Yrigoyen 325).

La Ordenanza 2.144 establece que los edificios históricos “no podrán ser demolidos o sufrir modificaciones en su fachada o estructura de frente que no sean las de conservación o remodelación, sin perder su aspecto general”

También puede leerse su sello en imponentes panteones del cementerio La Piedad, incluido el de su familia, que contiene sus restos desde el año 1934.

 

Sociedad Anónima Molinos Fénix

En 1885 el técnico molinero Emilio Werner llegó a la Argentina desde Estados Unidos, enviado por la firma Allis Chalmer Mfg CO, que le encomendó modernizar un establecimiento molinero en el puerto de Rosario.

Finalizado su trabajo, se estableció en la Argentina, ya que el país le ofrecía enormes posibilidades económicas.

Su capacidad de gestión, sumada a su temperamento tenaz y enérgico le permitieron (en un breve lapso) adquirir a mediados de 1889 un molino que ya venía explotando como arrendatario en la localidad de Casilda (Santa Fe). Siete años más tarde, ese molino contaba con uno de los primeros silos en el país.

En 1918 se constituyó la Sociedad Anónima Molinos Fénix. Para ese momento la empresa contaba con establecimientos en San Urbano (Santa Fe), Río Cuarto (Córdoba), Venado Tuerto (Santa Fe) y Villa María. Poco tiempo después se anexaban las plantas de General Pico (La Pampa), General Villegas (Buenos Aires), Cañada Verde (Córdoba), Villa Mercedes (San Luis), Laborde (Córdoba) y América (Buenos Aires).

Para la década del 60, SA Molinos Fénix se erigía como la tercera empresa del sector en cuanto a volumen de producción. Sus marcas de harina Victoria y Victoria Regia, que se comercializaban a nivel mayorista y minorista, eran distinguidas con varios premios nacionales e internacionales por la calidad de su elaboración.

 

La empresa hoy

Actualmente la empresa cuenta con dos modernas plantas operativas: la de Villa María y la de Laborde.

Según la página web de la compañía, “…con más de 700 toneladas por día de molienda y modernos equipos de procesamiento de cereales, SA Molinos Fénix sigue manteniendo su lugar como una de las empresas líderes en la molinería argentina”.

De la molienda de trigo obtiene sémolas y harinas de diferentes calidades, que le permiten abastecer a distintos perfiles de clientes. Otro producto que elabora es el afrechillo de trigo; el cual es sometido a un proceso de peleteado para proveer a la industria de raciones para animales.

Siendo SA Molinos Fénix una de las empresas más antiguas de la ciudad, fue una de las primeras que apostó al Parque Industrial y Tecnológico de Villa María. En 2017 compró cuatro hectáreas que se sumaron a las que ya poseía en el predio.

 

Declaración de Patrimonio Histórico

En 1985 se dictó la Ordenanza 2.144 que textualmente declara de “Interés Público la conservación de los edificios que por sus características posean valor histórico y/o cultural”, a la vez que establece que “no podrán ser demolidos o sufrir modificaciones en su fachada o estructura de frente, que no sean las de conservación o remodelación sin perder su aspecto general”.

Luego en 1998, mediante el Decreto Nº 1029, la Comisión de Patrimonio Histórico (conformada en 1993) eleva al Departamento Ejecutivo un listado de inmuebles entre los que se considera el edificio de Molinos Fénix.

 

El arquitecto Carlos Pajón precisó que el estilo de esta edificación es “modernista industrial”

En 1918 se constituyó la Sociedad Anónima Molinos Fénix. Para ese momento la empresa contaba con establecimientos en San Urbano (Santa Fe). Río Cuarto (Córdoba), Venado Tuerto (Santa Fe) y Villa María.

El arquitecto Carlos Pajón, miembro de la comisión, en un trabajo realizado en el año 2000 advirtió la influencia europea en la arquitectura de Villa María. Precisó el estilo de esta edificación como “modernista industrial” e incluyó dentro de esta categoría a otras dos construcciones: la antigua Usina Angloargentina de Electricidad y la cervecería Río Segundo.

Al respecto agregó: “…muestran sus elevados volúmenes de ladrillo sin revocar, coronados por techos de chapas de zinc, pero no dejan de aportar fachadas interesantes con ventanas de arco y algunas fajas revocadas con detalles de gusto modernista”.

 

Una nota de color

A mediados del siglo pasado, el artista Fernando Bonfiglioli pintaba una vista de la ciudad donde el viejo molino Fénix cobra protagonismo. En la obra se puede contemplar el contraste de tamaños entre las edificaciones residenciales de aquellos años y la mole de ladrillo visto. Y es que en la época en que se construyó el molino no había otra edificación que lo superara en dimensiones.

Las obras de este artista tienen una importancia documental. Gracias a ellas podemos apreciar “en colores” el ayer de nuestra querida ciudad y el trabajo de muchos hombres que la hicieron grande.

 

Fuentes consultadas:

1) Archivo Histórico Municipal (bulevar Cárcano esquina avenida Dante Alighieri).

2) Charras, Puqui. Año 2013, El Diario del centro del país.

3) 1º Congreso de Historia. Junta Municipal de Historia de Villa María. Año 2000. Argentina.

4) https://diadelsur.com/que-inmensa-tristeza.

5) www.molinosfenix.com.ar.

 

 

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