El Diario del centro del país

Un invento: leche de cabra larga vida, en tetra brik, a las góndolas

El técnico lácteo, su teléfono, la agenda con sus iniciales y el tetra brik con leche de cabra. Y la alegría por una investigación que después de más de diez años llegó a buen puerto. ¿La fórmula? Bueno ese es un secreto del cual algo saben el INTI y el Conicet

Con apoyo del INTI en el desarrollo y ya aprobada su calidad por el Conicet, el producto de la investigación de Willy Hintermeister recorre ahora el camino de los registros, antes de comenzar a comercializarse

Cuando el 21 de diciembre último este hombre fue noticia en nuestro medio por graduarse a los 74 años como comunicador en la Universidad Nacional de Villa María, atesoraba un secreto: una investigación ligada a su primer título académico, el de Técnico Lácteo, se convierte en nueva solución para quienes son intolerantes a la leche de vaca

 

Escribe: Sergio Vaudagnotto (de nuestra redacción)

Hace algo más de diez años, Willy Hintermeister comenzó a transitar por una línea de investigación que esperaba le permitiera conseguir que la leche de cabra -“la más parecida a la leche materna”- pudiera ser llevada a un envase no ya en polvo, sino líquida y con la característica de larga vida.

Ese estudio, ese “desarrollo”, como le gusta llamarlo a este técnico lácteo por la Universidad del Trabajo de Colonia Suiza, Uruguay, acaba de llegar a buen puerto.

“Yo soy director técnico de un establecimiento más bien pequeño, denominado Empresa Alimentaria Caprina (EAC), con instalaciones ubicadas en Santo Domingo, el último pueblo del norte cordobés que tiene electricidad, antes de ingresar a las salinas. Como respetamos el ciclo natural de las pariciones, empezamos a recolectar la leche en primavera y terminamos en otoño. Son pequeños productores, pero son unos tres mil, que antes solamente se dedicaban a la carne, a la cría del cabrito. Desde hace unos años, con EAC tienen una vía más, que pasa por el ordeñe a mano, las pasturas… nada químico; solo la naturaleza. Arrancamos poniendo una enfriadora y ahora hay una por cada día de la semana… Ya hacíamos una leche de cabra en polvo, en caja de cartón, que está en las góndolas con la marca La Primera. Cuando recolectamos más, al proceso lo hacemos bajo la forma de ‘fasón’, inclusive aquí cerca, en James Craik, conmigo presente para supervisar las condiciones. Pero a mí se me puso que tenía que encontrar la manera de llevarla líquida y con larga vida al tetra brik”, narró inicialmente Hintermeister.

-¿Cuáles fueron los primeros pasos?

-Bueno, la intolerancia a leche de vaca se debe a la falta de microorganismos para digerirla. Forma coágulos más duros que la leche de cabra y las bacterias no alcanzan a “tratarlos”, por lo que empieza la indigestión. La leche de cabra es la más parecida a la leche materna y, por la misma razón, tiene proteínas diferentes, que la hacen más inestable, por lo cual fue necesario idear toda una nueva tecnología.

-¿Y entonces?

-Empezamos a realizar pruebas destinadas a estabilizarla… Le fuimos informando lo que estábamos haciendo a la agencia que el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) tiene en el norte de la provincia de Córdoba, entonces se puede decir que el Estado siempre estuvo y está al tanto de todo.

-Y lo consiguió…

-Así es, finalmente llegamos a través de la neutralización iónica…

-Pero no nos va a develar la fórmula, ¿verdad?

Se ríe.

El hombre habla en plural, más allá de ser el artífice. “Empezamos…”, “llegamos…”, dice. Recordemos que luego de recibirse como Técnico Lácteo en su ciudad natal, viajó a Suiza, donde amigos de su padre lo recibieron y cuidaron hasta que obtuvo su segundo título, el de Obermaier. Más tarde, con una beca fue Alemania, y regresó a Suiza primero y a Uruguay después, con el tercer diploma, el que lo acreditaba como Magíster en la Industria Lechera. A pesar de desempeñarse en altos cargos en empresas como La Vascongada, Compañía Lechera Cordobesa, Plisa y La Serenísima, no dejó de estudiar y así alcanzó un posgrado como Auditor en Calidad Total en la Industria de la Alimentación en la UTN de Córdoba. A propósito, una de aquellas empresas fue la que lo trajo a esta ciudad, más precisamente a una usina láctea ubicada en la vecina Villa Nueva.

-¿Qué resta para que veamos su invento en las góndolas?

-Poco y nada. Acá lo tengo (muestra un tetra de 250 centímetros cúbicos, con sus cuatro caras en blanco, es decir, sin estampado alguno). Te lo dejo; probalo, te va a gustar. Estamos en trámites que son pequeños al lado de todo lo que se ha hecho… Packaging y asuntos legales para largarlo al mercado.

-¿Nada puede fallar?

-Nada. Imaginate que tenemos este informe (lo muestra) en el cual el Instituto de Bioprospección y Fisiología Vegetal que el Conicet tiene en Tucumán para todo el norte del país, nos ha certificado la calidad y las propiedades del producto… Eso luego de tener que fabricar una partida de 3.000 litros para pasar la prueba.

-Se lo nota más que satisfecho, Willy.

-Imaginate, yo estoy en esta empresa de una manera, digamos, casi que ad honorem… Es una satisfacción muy grande, porque se abre un mercado enorme, que puede ayudar al país a exportar mucho, pero mucho. Esto es de vanguardista y hay que pensar que el año próximo, 2020, el mundo va a tener 7.500 millones de personas a las que hay que alimentar. Pero, hay muchas otras cosas. Pienso, por ejemplo, en la mamá de un niño intolerante a la leche vacuna… Pongamos que la mamá tiene que salir a trabajar o a hacer cualquier cosa… Bueno, la persona que tiene al niño a su cuidado no tiene ya mayores problemas de cálculo ni nada. Va y sirve la leche como si se tratara de lo más normal. Además, yo con este desarrollo tenía básicamente dos objetivos, y los dos se están cumpliendo.

-¿Cuáles?

-El primer propósito es el de salvar vidas de niños que han estado días sin alimentarse por el rechazo a la leche de vaca. Es horrible eso. La leche le forma anhídrido carbónico que les hincha la panza… Y el segundo propósito era el de ayudar al desarrollo de las personas que viven en una zona muy desfavorable, una gente muy humilde, que ama su tierra. Y que si deja ese lugar, tendría que ir a vivir al Gran Córdoba o a las orillas de otras grandes ciudades, sin conocer lo que es la vida en una ciudad, lo cual es como una condena asegurada.

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