Un material modular y de bajo costo

Los bloques cuentan con una buena capacidad mecánica, incombustibilidad y aislación acústica

Cómo aprovecharlos de la mejor manera – Bloques de cemento:

Al interior de los bloques se le puede incorporar aislantes

El bloque de cemento es un material prefabricado que se utiliza principalmente para construir muros. Al igual que los ladrillos comunes, los bloques funcionan en conjunto al apilarse y al unirse con mortero, formado generalmente por cemento, arena y agua. Para llevar a cabo esta unión, los bloques presentan un interior hueco que permite el paso de las barras de acero y el relleno de mortero.

Existe una gran variedad de dimensiones y texturas, desde las superficies lisas más tradicionales a terminaciones estriadas o rugosas, además de unidades especiales para esquinas o para vigas con armaduras longitudinales. Sus dimensiones se mueven entre el clásico 8x8x16 pulgadas (aproximadamente 19x19x39 centímetros), para uso estructural, y otras versionas más esbeltas para tabiquería, con dimensiones cercanas a las 8×3.5×39 pulgadas (aproximadamente 19x9x39 centímetros).

En muchas obras, estos bloques aparecen como los protagonistas de los espacios, totalmente a la vista y con su color original, entregando una textura y apariencia distinta al ladrillo

¿Cómo incorporarlos creativamente en nuestros diseños? Aunque los primeros bloques (masificados a comienzos de 1900) eran fabricados a mano, actualmente es un material que se produce de forma automatizada, elaborando miles de bloques por hora. Sin embargo, al no necesitar de cocción, cada unidad puede ser fabricada en obra por albañiles no especializados, entregando una ventaja que puede ser efectiva en ciertos casos.

En cuanto a su comportamiento térmico, un muro de bloques puede funcionar correctamente si se toman las medidas adecuadas. Por ejemplo, es fundamental asegurarse de la correcta colocación de las mezcla en todas las juntas para evitar puentes térmicos. Además, se pueden incorporar aislantes (como lana de vidrio y polietileno como barrera de vapor) al interior de los bloques y sumar una capa de aislante como revoque exterior.

A grandes rasgos, su fabricación consta de cuatro procesos:

Mezcla: luego de pesarse, se incorporan las cantidades adecuadas de arena, grava y cemento en seco, para mezclarse automáticamente y agregar agua al final del proceso.

Los bloques de concreto son constantemente asociados a la autoconstrucción y a la vivienda de bajo costo

Moldeado: en una máquina especializada, la mezcla es compactada sobre moldes que definen la forma y tamaño de sus cavidades interiores y su textura exterior. Este proceso es ayudado generalmente por vibraciones mecánicas.

Curado: los bloques son ingresados en hornos a vapor (de baja o alta presión) para endurecerse.

Cubicado: los bloques secos son apilados en cubos para ser almacenados.

 

Más características

El concreto que se usa comúnmente para hacer este tipo de bloques es una mezcla de cemento portland con polvo, agua, arena y grava. Esto produce un bloque gris claro con una textura de superficie fina y una alta resistencia a la compresión. Así, los bloques cuentan con una buena capacidad mecánica, incombusibilidad y aislación acústica.

El bloque básico ha ido variando para entregar soluciones más completas, como por ejemplo la impermeabilidad. Algunos productos actuales incluyen aditivos adicionados a la mezcla que los compone, aumentando la tensión superficial del bloque y obstaculizando el paso del agua. También existen bloques con bordes diferenciados, para arrojar el agua lejos de su superficie.

 

Construcción básica

Si se utiliza una zapata corrida en lugar de radier, esta debe tener el doble del ancho del bloque. Se ubican líneas de referencia con hilo o tiza y se realiza una prueba de calce sin mortero.

Luego se mezcla el mortero y se esparce sobre la zapata (mojada previamente) en el ancho de un bloque. La capa inicial debe tener 1 pulgada (2,5 centímetros) de espesor.

Después se ubican los bloques partiendo por las esquinas, aplicando mortero en sus juntas verticales.

Al finalizar cada hilera, se debe verificar que estén alineados, vertical y horizontalmente, y golpearlos para ajustarlos si es necesario. Este proceso se debe repetir para todos los muros diseñados.

La unión de los huecos de cada unidad comienza a generar una cavidad continua en vertical, donde se pueden insertar las armaduras metálicas de refuerzo.

Al verificar que el mortero esté lo suficientemente duro como para marcar una huella, se debe realizar el llagueado (acabar e igualar las juntas) y limpiar los excesos.

 

Diseño arquitectónico

A pesar de ser un material ampliamente utilizado en el mundo, sus posibilidades de diseño han sido poco explotadas. Los bloques de concreto son constantemente asociados a la autoconstrucción y a la vivienda de bajo costo, situaciones que entregan pocos espacios para explorar más allá del diseño funcional.

En muchas obras, estos bloques aparecen como los protagonistas de los espacios, totalmente a la vista y con su color original, entregando una textura y apariencia distinta al ladrillo; algo más brutal pero muy adaptable a otros materiales y elementos como la vegetación y el agua. Al utilizar este material, algunos arquitectos han logrado reducir los costos de sus proyectos pero sin alejarse de una alta calidad espacial y arquitectónica.

¿Qué otras opciones de diseño parecen surgir? Sus dimensiones estándar y su carácter modular nos permiten diseñar fácilmente y a modo de “lego”, generando topografías que pueden conformar mobiliarios o desniveles, y al girar su posición original, sus perforaciones pueden crear muros permeables a modo de celosías. Ideas simples que pueden entregar buenas soluciones sin generar un gasto mayor.

 

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