Un villamariense cuenta el huracán desde Miami

Germán Pellegrino lleva 12 años ejerciendo de policía en Estados Unidos

Se trata de Germán Pellegrino, quien se desempeña como policía en esa ciudad de Estados Unidos. Contó que murieron cuatro compañeros suyos, dos de los cuales chocaron entre sí cuando iban a atender una emergencia. “Teníamos que usar balizas para vernos entre nosotros, porque era mucha lluvia con viento”

Germán Pellegrino lleva 12 años ejerciendo de policía en Estados Unidos

Germán Pellegrino es un villamariense que trabaja como policía en Miami, Estados Unidos. Vive desde mayo de 1996 y desde 2005 se desempeña en esa tarea, por lo cual ya atravesó distintas situaciones similares.

Nos referimos al fenómeno que azotó el Caribe, Cuba, Miami y otras ciudades el pasado fin de semana, conocido como el huracán Irma.

Germán es hijo de Adelqui Pellegrino, otrora impulsor de la carrera de Diseño y Producción de Imagen de la Universidad Nacional de Villa María (UNVM).

“He pasado varios huracanes de distinta intensidad en los veintiún años que llevo viviendo acá, pero Irma a sido uno de los peores, especialmente en la zona de los Cayos, Cuba, y las islas caribeñas.”, señaló Pellegrino en diálogo con un periodista de EL DIARIO.

“El lugar más afectado es Brickell Avenue, se le metió el mar para adentro”, destacó.

También contó que murieron cuatro policías, dos de ellos de una manera insólita: “Se chocaron entre sí cuando iban a responder un llamado”.

Fue tal la saturación de las líneas de emergencia, que el escuadrón que integra el villamariense recibió la orden de dejar de atender llamados, ya que significaba poner en riesgo a los policías al salir a la calle.

“Siempre que pasan estas cosas hay saqueos. Honestamente, me parece asqueroso, pero esta vez no fue como otras.

“El lugar más afectado es Brickell Avenue, se le metió el mar para adentro”

Este huracán no fue tan devastador como veces anteriores, donde hubo barrios tapados de agua por meses”, analizó. Luego, Pellegrino se refirió a los daños que percibió en el barrio en donde vive, donde, asegura, “causó bastantes daños”.

“En nuestra casa tumbó casi todos los árboles y palmeras. El palto cayó a 20 centímetros del auto de mi esposa. Tomamos la precaución de proteger todas las ventanas con maderas y convencí a Isis y Natalie (su esposa y la hija de la mujer) de que fueran a pasar el huracán al departamento de una de las hermanas de mi esposa”, relató.

“Los edificios son muy seguros en las escaleras de incendios. La fuerza policial había sido movilizada en alfa-bravo. Se suspendieron todos los francos y tenemos que trabajar todos los días turnos de doce a dieciséis horas hasta que la ciudad vuelva a la normalidad. Los patrulleros salen con dos policías cada uno, cuando normalmente es un policía por auto”, agregó.

Al mismo tiempo, recordó que los daños del huracán Andrew (1992), “desde mi modesto punto de vista fue mucho más devastador para Miami” que el reciente Irma.

“Con Irma creo que tuvimos muchísima suerte, se desvió hacia el oeste y perdió fuerza después de devastar los Cayos”, resumió.

“Ahora hay que reconstruir y mirar hacia adelante, agradecidos de haber sobrevivido la furia de la naturaleza, que una vez más nos recuerda que somos gotas en el océano”, finalizó diciendo.

 

“He pasado varios huracanes de distinta intensidad en los veintiún años que llevo viviendo acá, pero Irma fue uno de los peores, especialmente en la zona de los Cayos, Cuba, y las islas caribeñas”.

 

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