El Diario del centro del país

Una maravilla mundial en el sudeste asiático

Viajeros Villamarienses/Vietnam/Halong Bay

Visitamos Vietnam con mi marido y amigos como parte de un recorrido que hicimos por el sudeste asiático, donde también recorrimos Camboya y Tailandia. Nos pareció un país fascinante en todo sentido, sobre todo en términos culturales. En lo que se refiere a lugares y paisajes, una de las cosas que más nos gustó de todo el viaje fue Halong Bay”.

-¿Por qué?

-“Porque es un lugar increíble. Vas navegando por las distintas islas que son características de la zona, viendo esas tremendas montañas que parecieran emerger de abajo del agua, en roca y verdes tropicales. Uno tiene la opción de realizar distintos tours, pasando una, dos o tres noches en la bahía, siempre a bordo de estos barcos de madera tan pintorescos, antiguos y tradicionales, emblemas de lo que durante mucho tiempo se conoció como ‘Indochina’. Es como estar en un hotel, muy básico, pero con un encanto muy distinto al de los cruceros (mucho más auténtico, digamos), viendo permanentemente esas postales fabulosas”.

-Las fotos hablan por sí solas. ¿Que sensaciones te provocó ver ese espectacular paisaje de cerca?

-“Alegría, fascinación… no sé, es realmente un sueño. Son cerros que impactan, al estilo de los fiordos nórdicos, pero con características propias del sudeste asiático. Incluso a la noche los paisajes son extraordinarios”.

-¿A la noche? ¿Será por los cielos estrellados?

-“Sí, en parte por eso, pero también porque las siluetas de esas especies de ‘morros’ se destacan sensiblemente. A eso hay que sumarle las luces del resto de los barcos, ya que hay montones, todos repletos de turistas. La mayoría son tranquilos, aunque hay algunos que hacen fiestas, donde van los más jóvenes. Igual en la mayoría de los casos la gente va muy calmada, y a la noche sale a las terrazas a mirar el espectáculo, charlar tranquilamente con otros viajeros, tomar o comer algo: muchos pescados y mariscos con arroz y frutas de la región. Todo en un ambiente mágico, totalmente vietnamita. Es un país fantástico, y Halong Bay un ícono de la forma en la que los locales se toman la vida.

-¿Qué actividades se pueden hacer en el lugar?

-Aparte de mirar todo repetidamente, que uno no se cansa nunca, y de comer y descansar, los barcos visitan algunas de las islas, donde se puede pasear por cavernas inmensas, con múltiples colores, espacios únicos. Algunas de ellas con sus Buda, otra marca del sudeste, que es muy espiritual a pesar del caos de las grandes ciudades. También se pueden hacer excursiones en kayak y paseos con barquitos a remo. Yo recuerdo con inmensa nostalgia, por ejemplo, levantarme al amanecer y ver el cielo de todos colores, y los barcos de madera en plena bahía rodeados de montañas.

-Aquí, y para quien no lo sabe, hay que aclarar que Halong Bay es oficialmente una de las siete maravillas naturales del mundo…

-Y no es para menos. Es uno de los parajes naturales que más nos han impresionado de entre todos los lugares que hemos tenido la suerte de conocer. Lo recomiendo completamente. Incluso la gente, que es tan amable. Tienen otra cabeza completamente distinta. Viven en un desorden ordenado, valga la paradoja. Y sin embargo tan tranquilos, con tanta paz interior y siempre dispuestos a sonreír y ayudar al extranjero. No se ve inseguridad ni paranoia al respecto. Envidiable.

-Si querés podés agregar algo de Hanoi, la capital vietnamita que queda muy cerca de Halong Bay.

-De hecho Hanoi queda a apenas dos horas en minibús de Halong Bay, lo que en Vietnam es muy poco tiempo teniendo en cuenta lo extremadamente cargadas que están las rutas, con autos, ómnibus y miles y miles de motos. Es una ciudad caótica pero súper pintoresca y agradable, por la forma en que está dispuesta. Ahí visitamos el mausoleo de Ho Chí Minh, que es el gran prócer nacional por su papel de líder ante la invasión francesa y estadounidense durante buena parte del siglo XX. También está el Templo de la Literatura, la Catedral de San José, el edificio del Teatro, entre muchas otras, algunas de ellas de marcado estilo francés. También nos gustaron mucho los distintos templos y el lago de Hoan Kiem, que es el corazón de la ciudad, con pleno movimiento, lo mismo que todas las plazas. Los espacios públicos están repletos de gente en las mañanas, tardes y noches, en un ambiente distendido y de alegría. Las personas viven con muy poco en términos materiales, y se las ve realmente felices.

 

Pasaporte

Nombre: Cristina De Carlini

Edad: 69 años

Profesión: jubilada docente

Lo que más me gustó: los paisajes en general, el ambiente.

Lo que menos me gustó: el calor durante el día, pero es soportable.

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