Una tecnología que se apoya en la sustentabilidad

La construcción en seco hace un uso racional y eficiente de los recursos, tanto energéticos como materiales, y minimiza el impacto ambiental
La construcción en seco hace un uso racional y eficiente de los recursos, tanto energéticos como materiales, y minimiza el impacto ambiental

En la medida en que evolucionamos, encontramos nuevos métodos y tecnologías que nos permiten adaptarnos a los desafíos que presenta el entorno. Al igual que hace 50 años elegimos el avión como medio de transporte para grandes distancias, pero hoy no lo hacemos en las aeronaves obsoletas de mediados del siglo pasado. En la construcción pasa lo mismo: en la actualidad, existen métodos y materiales más seguros, eficientes y confortables que el tradicional húmedo de ladrillo que se utiliza desde hace siglos.

La construcción en seco es un método constructivo industrializado que acompaña el concepto actual de arquitectura sostenible, porque hace un uso racional y eficiente de los recursos, tanto energéticos como materiales, y minimiza el impacto ambiental. Su calidad y resistencia ha sido probada a lo largo de los años y es, hoy, la opción preferida en el mundo para grandes obras de arquitectura y viviendas.

Destacados por su importante aporte ecológico, los sistemas de construcción en seco permiten lograr hábitats que generen un menor consumo de energía y reduzcan sus emisiones. Asimismo, alientan el uso de materiales reciclables y respetuosos con el medioambiente.

El papel usado en su fabricación debe ser 100% reciclado, o estar hecho íntegramente de madera, fibras o partículas de madera procedentes de bosques legalmente cosechados

Las placas de roca de yeso -componente fundamental de estos sistemas- no son ajenas a este concepto: el papel usado en su fabricación debe ser 100% reciclado, o estar hecho íntegramente de madera, fibras o partículas de madera procedentes de bosques legalmente cosechados. A su vez, la baja huella de carbono de las placas de yeso se explica, en parte, por el hecho de tener cero emisiones de dióxido de carbono (CO2), aparte del combustible quemado durante la producción de calcinación y el secado.

Como dato interesante, desde los años 40, la eficiencia energética en el proceso de fabricación de placas en el mundo aumentó un 70% para la calcinación y un 48% para el secado. Todo esto se hace posible gracias al diseño de máquinas, la optimización de procesos, la reducción del exceso de agua en las placas de yeso y los sistemas de recuperación de calor.

Por otro lado, el acero con el que se hacen las estructuras sobre las cuales se atornillan las placas contiene un alto porcentaje de material reciclado y es 100% reutilizable. Teniendo en cuenta los sistemas en seco como un conjunto de materiales medioambientalmente nobles (incluidos también los aislantes que van en el interior), es posible alcanzar una huella de carbono, en promedio, 47% menor a la de una construcción húmeda, tanto en la producción de sus materiales como durante el ciclo de vida de la obra terminada.

Construir en seco es la opción preferida en el mundo para grandes obras de arquitectura y viviendas

Si de energías se trata, una manera muy eficiente de disminuir el consumo es utilizar una adecuada aislación térmica en techos y muros. Utilizando estas tecnologías constructivas es factible ahorrar más de un 70% de energía en comparación a la construcción húmeda, tanto para calefaccionar como para refrigerar. Esto se verá reflejado en un ahorro que llegará de forma indirecta y puede sostenerse a través del tiempo.

Otro aporte importante de este tipo de construcción es la reducción de desperdicio, ya que, al momento de proyectar una obra seca, es posible calcular los materiales de manera exacta, evitando su desperdicio. Por otra parte, el proceso constructivo -dadas las características de los materiales empleados- permite que las construcciones en seco tengan una disminución sustancial de residuos y escombros.

Esta metodología tiene mucho para aportar en materia de impacto ambiental, tanto en obras nuevas como en el mejoramiento de construcciones existentes. Es fundamental, para ello, el permanente esfuerzo que realizan las empresas fabricantes de los materiales que componen esta tecnología, cumpliendo con altos estándares de seguridad y certificando sus procesos bajo normas ISO 14.001 e ISO 9.001.

Los sistemas de construcción en seco permiten lograr hábitats que generen un menor consumo de energía y reduzcan sus emisiones

Pero, sin dudas, el principal factor de crecimiento de estos sistemas vendrá acompañado del respeto por las exigencias gubernamentales y municipales de cumplir con ordenanzas, reglamentos y leyes existentes en las principales ciudades de la Argentina que apuntan a regular el aislamiento térmico y el confort acústico. Solo por mencionar algunas, podemos destacar la Ley 13.059 – Decreto Reglamentario 1.030 de la provincia de Buenos Aires, que regula las características térmicas de los edificios nuevos, la Ordenanza Municipal 8.757 de Rosario “Aspectos higrotérmicos y demanda energética de las construcciones” o la Ley 4.458 “Normas de acondicionamiento térmico en la construcción de edificios” de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

La confiabilidad de esta tecnología se demuestra en los millones de metros cuadrados de sistemas de construcción en seco instalados en nuestro país desde hace 40 años. Sin dudas, podrá crecer mucho más y así seguir aportando herramientas más que beneficiosas para una construcción sostenible y respetuosa con el medioambiente.

 

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