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Una vuelta para la historia

Llegó el final y se desató la euforia ticinense ante el lamento gallego. La Reserva de Atlético logró un título histórico para el club

LIGA VILLAMARIENSE – Reserva – Clausura – Segunda final

Atlético Ticino empató 1 a 1 con Española y, por el 2 a 1 en la ida, se consagró por primera vez campeón en la segunda división del fútbol local

Escribe: Juan Pablo Morre

¡Dale campeón, dale campeón!… Ese soñado, anhelado y que solo algunos privilegiados pueden entonar, ayer fue escuchado por todos los rincones de Casa Blanca. Fue de los jóvenes de Ticino, que protagonizaron un trabajado y costoso 1 a 1 con Española, que resultó ser un digno subcampeón y que ayer hizo lo suficiente para al menos forzar la definición en los penales.

Estos jóvenes ticinenses, en su mayoría con minutos en Primera, quedaron en la historia porque le dio el primer título a su club en segunda división (Reserva), culminado con la corona un proceso de años que no tiene freno, ni techo.

Y, más allá del cotejo de ayer, porque el Gallego fue un rival de fuste y mostró su estirpe pese a la juventud de sus jugadores, resultó un justo campeón, con una campaña notable (no sufrió derrotas en los cruces, lo que deja en claro de cierto oficio de algunos de sus integrantes), propio del importante equipo que conformó Germán Vicario con juveniles y jóvenes futbolistas, todos surgidos de las inferiores, y que son materia de recambio en el principal equipo.

Hasta el gol del empate, que llegó en una acción prácticamente casual aunque con una ejecución clave de Alan Ostera promediando el segundo tiempo, Atlético fue dominado por Española que, sustentado en el gol tempranero, controló a su merced el trámite y se mostró más claro y sólido en todas sus líneas.

A los tres minutos, en una acción de laboratorio, el Gallego estampó el 1 a 0 e igualó la serie. Tiro de esquina al primer palo de Nicolás Moyano, Agustín Salinas la peinó y en el corazón del área, con espectacular volea de zurda, marcó Lorenzo Ferreyra, precisamente quien anotó el descuento siete días atrás.

En un vertiginoso arranque pese a semejante calor, Española hizo la diferencia en el marcador y, posteriormente, también en el trámite ante un rival que se mostró confuso y que brindaba muchos espacios, pese a la virtud de sus tres atacantes fijos.

El mejor papel del Gallego quedaba claro en las áreas. Mientras Reboyras casi no tuvo participación en acciones de gol, en el otro arco Trecco debía estar en alerta por las apariciones de Moreno y Salinas (el dúo de ataque juvenil que utilizó Diego Valle ante las ausencias de sus goleadores Valentín Cativelli -de viaje de estudios- y Franco Fogliatto-recién llegado de Bariloche-).

Dicha superioridad de Española continuó en el primer cuarto de hora del complemento porque Lolo Ferreyra siguió siendo una muralla defensiva, por abajo y arriba, y Moyano era el eje ideal para conectar con sus compañeros. Igualmente, pese a tener oportunidades, no amplió la ventaja y siempre estuvo al límite de un grito de la gloria o la pesadilla ante un rival con capacidad de gol, pese a no estar en plenitud en la tarde de ayer.

Y, precisamente, Atlético dejó en claro que en este juego todo puede cambiar en un instante. A los 19’ llegó un tiro libre de riesgo, Ostera la mandó al área, Imanol Gay la desvió y la pelota, casi pidiendo permiso y con Reboyras ya vencido, ingresó pegado al palo izquierdo: 1 a 1.

Ese tanto quebró definitivamente el encuentro. Ticino, con la ventaja en el marcador, se aferró a la mínima diferencia a su favor y el rival utilizó todas las variantes y fue puro impulso por la desventaja global, pero sin gravitar.

Llegó así un cierre dramático, jugado a puro corazón y esfuerzo físico. Que tuvo polémicas, broncas y expulsados, todo en los seis minutos que adicionó el árbitro Juan Ferreyra, pero que no varió el 1 a 1. Así que, con el silbatazo final, se desató la fiesta roja y blanca en La Playosa, y una vuelta olímpica que quedará en la historia, con una Copa (hasta ayer inédita) que quedará en las vitrinas del club.

 

“Una alegría muy grande”

Rubén Calderón: “Una alegría muy grande; lo planteamos como un sueño a mitad de año, pasamos por momentos difíciles, duros, pero entrenamos siempre de la mejor forma, con objetivos grandes: el primero, clasificar, y luego ganar la final. Es la primera vez que el club logra un título en Reserva por lo que estamos muy contentos con los compañeros, por el cuerpo técnico, los directivos. Esto es para toda la alegría de la gente de Ticino”.

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