“Uno es militante porque siente la dolencia ajena como propia”

Nació en Villa María el 9 de septiembre de 1988. Abogado y escribano. Comenzó la militancia precozmente en el seno de una familia radical, su abuelo  Felipe “Nito” Botta fue diputado nacional y muy amigo de Raúl Alfonsín. Su padre también eligió el camino político. A los 13 años ya andaba pegando carteles detrás de los jóvenes de la época. Fue secretario departamental de la Juventud Radical y congresal. Es representante titular de su partido en el Consejo Municipal de Partidos Políticos. Divide su tiempo trabajando en la escribanía con su hermana y en la fábrica junto a su padre y, por supuesto, militando

Escribe: Nancy Musa

Lo arroparon con los colores rojo y blanco y desde la cuna le cantaron el “adelante, radicales, adelante sin cesar”. Su familia es un matriarcado, la mayoría mujeres, pero los hombres dejaron una huella profunda en la arena política y él la siguió con pasión, con fe, con sueños. Entre sus recuerdos está haber visto a Raúl Alfonsín en su casa, siendo un niño, o haber escuchado horas de charlas con dirigentes históricos.

Felipe Hipólito no se queda quieto, es parte de una juventud que trabaja, que cree en el diálogo, que se maneja a gusto con la tecnología y tiene todas las energías puestas en contribuir a una ciudad, una provincia y un país más justo. Es un joven que guarda en la memoria los recuerdos del pasado, participa en el presente y apuesta al futuro.

-¿Qué avance hubo en las conversaciones en el Consejo Municipal de Partidos Políticos?

-La verdad que desde que se ha creado ese ente, que no es vinculante y consultivo, hubo mucha participación de los partidos políticos. Es un ambiente bueno, agradable, de diálogo y lo importante es que están muchas fuerzas que no tienen representación en el Deliberante. Hay muchos temas picantes para este año y uno es empezar a charlar sobre la reforma de la Carta Orgánica.

-¿Ese es uno de los temas puntuales que van a abordar?

-Sí, es el tema que se habló en la última reunión de 2016 y cada uno quedó en que será hablado en el seno de su partido para sacar conclusiones y ver si estamos de acuerdo y cuáles son los puntos a modificar.

-¿En el radicalismo están de acuerdo en que es necesaria la reforma?

-No lo hemos tratado todavía. Este mes estamos en receso, en febrero retomaremos y le pasé la consigna al presidente. O sea, lo vamos a tratar seguramente en una próxima reunión.

-¿Qué otros temas están en la agenda de los partidos políticos?

-Hasta el momento le hemos dado una organicidad, hemos hablado de la diplomatura que ya está avanzada y el que se puso a consideración fue el de la reforma. Y las charlas con los integrantes pasan por temas comunes que no escapan a nadie, como la inflación, la seguridad, la expansión de la ciudad, que está en pleno crecimiento. Somos una ciudad con muchos jóvenes, con las universidades y eso trae aparejado ver soluciones para la infraestructura, el transporte, todo eso va a estar en la agenda de este año. También se habló mucho de las adicciones.

-¿Las adicciones están dentro de las prioridades a tratar?

-Sí, nosotros participamos de charlas que se han estado dando organizadas por la Municipalidad y también nos invitaron a formar parte del Consejo de Adicciones y en la última reunión estuvimos hablando del problema que tiene Villa María con las adicciones, más aún siendo una ciudad de tránsito. Algunos dicen que el paco ya está insertado, otros que es una droga de tránsito; la cocaína y la marihuana ya están insertadas, son los desvelos que tenemos y vamos a profundizar este año para ver si podemos aportar proyectos.

-¿Tienen buena recepción sus planteos en el Gobierno local?

-Sí, el coordinador del Consejo es el jefe de Gabinete, Héctor Muñoz, y es un puente directo que tenemos con Martín (Gill). Y también veo un cambio en la forma de gestión actual en relación a la anterior. Es una forma más dialoguista, más en busca de consenso y, de hecho, quedó demostrado con el tema del Presupuesto y la Tarifaria, que con el presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) fuimos a la audiencia y el intendente nos llamó para escuchar nuestras posturas.

-¿De qué manera tomaron en el radicalismo la decisión de sus concejales de aprobar la Tarifaria?

-Hubo algunos pensamientos encontrados propio del intercambio de ideas entre el partido y la posición de los concejales. Creo que ambas posturas tenían aciertos y errores, por así decirlo, creo que se podría haber dado más debate ,pero no quita que se considere bien o mal la forma de actuar de los ediles. En lo personal creo que fue buena la decisión de los concejales porque si no, se volvía a la Tarifaria anterior.

-¿Qué balance hicieron del trabajo realizado por la Juventud Radical (JR)?

-Nosotros quedamos muy contentos con el trabajo realizado. Tuvimos en el radicalismo la desgracia que muchas circunstancias hicieron que se dejara un poco de lado la militancia y los jóvenes tuvimos que ponernos el partido al hombro y salir, hablar con los vecinos, ir a los barrios, invitar a los jóvenes a participar y es un trabajo que venimos haciendo hace cinco o seis años. Y este año que pasó fue el año de oro porque logramos una muy buena participación, creamos la juventud del secundario, muchos jóvenes que no venían de la política se acercaron al partido y creo que la gente empezó a ver ese cambio, cada vez que salimos a la calle tenemos elogios.

Fue un año importante y más para los chicos nuevos. Agustina Salgado, que es la nueva presidenta, es una joven que había tenido un paso por Franja Morada y se puso las pilas y está trabajando mucho. Y es un gran desafío porque este año tiene que ser mejor, pero sentimos que sacamos el partido a la calle, que tejimos puentes nuevos con instituciones que se habían perdido.

-Ustedes como jóvenes que han venido peleando por recuperar las banderas del radicalismo y sacar el partido a la calle, ¿cómo se sienten al tener que explicar que son parte de una alianza con el PRO?

-Nosotros lo explicamos desde el punto de vista orgánico. Explicamos que después de un debate, de una convención, se resolvió encuadrarse en un acuerdo parlamentario y de gobernabilidad con la fuerza que hoy gobierna y otros partidos. Al ser orgánicos, vamos a seguir apostando a este acuerdo programático, aportando lo que el radicalismo tiene para aportar. Habrá que esperar con la gestión para saber si se hacen bien o mal las cosas, creo que los gobiernos tienen que finalizar su mandato y la historia luego se encargará de ver si los caminos que tomaron fueron buenos o no. Decir algo ahora sería muy apresurado.

-¿Por qué eligió militar en el radicalismo? ¿Por su familia?

-Fue de la cuna, desde que tengo uso de razón en mi casa se hablaba del partido, se hablaban de los prohombres del radicalismo, los que habían dado su vida en pos de la causa.

Recuerdo que le preguntaba a mi papá qué es ser radical y él siempre decía una frase de Yrigoyen: “Ser radical no es hacer lo que quiere o lo que se puede, es hacer lo que se debe”. Y me decía que nosotros le debemos a la sociedad el progreso y el desarrollo. Para mí eran ideas románticas y así me fui acercando, aunque en realidad siempre estuve adentro. Nací en cuna radical (se ríe), no me quedaba mucho para elegir. Y si hoy me preguntás después de transitar la juventud, elijo el radicalismo porque creo que es una reserva moral de la Patria.

Lo elijo por la honestidad, por la ética, por sus hombres, más allá de que también tenemos algunos que se han mandado macanas, pero siempre el radicalismo se hizo cargo de las torpezas de algunos de sus dirigentes.

-¿Qué recuerdos tiene de su niñez, principalmente de su abuelo Nito?

-De mi abuelo tengo pocos. Me acuerdo de algunas cosas puntuales, el cariño en la cabeza cuando íbamos caminando y decía “este es el Felipito Hipólito”, cosa de que no queden dudas por qué me pusieron Hipólito (risas). Recuerdo acompañarlo en algunas reuniones, me acuerdo puntualmente cuando estuvo Raúl Alfonsín en mi casa, yo era chico, habré tenido 6 años, fue uno o dos años antes de que falleciera mi abuelo. Imaginate lo que fue para mí ver que mi abuelo era amigo de semejante personalidad política. Tal vez en ese momento no lo entendí, pero hoy soy un agradecido de esas cosas que viví siendo niño. Haber compartido mesas con gobernadores, diputados o con un vicepresidente, como Martínez, o un presidente y compartir vivencias. Y no sólo se hablaba de política, después de que falleció mi abuelo íbamos con mi papá a visitar a esos dirigentes y se charlaba de amistad, de cosas de la vida. Fue una suerte a mi corta edad haber tenido esas vivencias con personas que dejaron su marca en el país.

-Imagino que siempre se encuentra con alguien que le habla de su abuelo.

-Siempre (risas). Es más, pasa en todas las recorridas que hacemos por los barrios o el departamento. Tengo una anécdota: una vez, yendo a Silvio Pellico a la asunción de la intendenta Betty Alloco, -una joven brillante-, era de noche, estaba lloviendo y nos detuvimos en un paraje a preguntar qué camino no estaba inundado porque eran todos de tierra. Nos ponemos a hablar con unos paisanos que estaban en el bar “tomando el fresco”, como ellos dicen, y nos pusimos a charlar y me preguntaron mi nombre. Cuando se los dije, enseguida me dijeron: “¿Qué sos del Nito Botta? Todavía siguen jodiendo con la política ustedes” (risas). Siempre encuentro quien pregunta y gracias a Dios se ve que mi abuelo se portó bien porque siempre son palabras agradables, es un gran legado y a uno se le infla el pecho.

-En su casa siempre se habló de política, ¿le gustaba escuchar, se prendía, o en su niñez estaba en otra cosa?

-Me prendía; desde chico me gustaba acompañar a mi papá, me quedaba dormido en los sillones del comité en la calle Tucumán. Desde muy chico me gustó. Por supuesto, opinando sin saber, pero con el gustito de la militancia, preguntando todo y la paciencia de mi viejo que me explicaba cada una de las cosas. Y el Quililo (Botta) nunca me impuso lo que había que pensar, nunca me dijo cómo pensar, lo único que me dijo es que éramos radicales (se ríe). De hecho hasta el día de hoy debatimos sobre ciertos lineamientos y eso es bueno.

-¿Fue un chico rebelde?

-No, fui un chico bastante tranquilo. Sí, no me podía quedar quieto. Otra de las anécdotas con mi abuelo es que en el jardín de 3 años (lo hice en las Rosarinas) antes te hacían dormir la siesta y, claro, a mí no me gustaba dormir la siesta, yo quería hablar, jugar. Entonces, me hacía el dormido y después me paraba sobre la mesa, corría y las señoritas ya no sabían que hacer, llamaban a mi papá, a mi mamá, hasta que les dijeron que llamaran a mi abuelo, que era al único que le hacía caso.

Llaman al Nito pensando que me iba a decir que lo que yo hacía estaba mal. Pero el Nito les dijo “ustedes acá tienen una oportunidad porque el chico quiere ver otros puntos de vista, así que no lo tienen que hacer dormir” (risas). Me defendía a muerte y era un aliado, cualquier cosa, me iba atrás de las piernas de mi abuelo. Lo perdí rápido, pero tengo esos recuerdos puntuales.

-¿Y cuándo se despiertan sus deseos de hacer cosas en la política?

En la secundaria estaba el Concejo Estudiantil y ya tenía ganas de participar. En la primaria también, me gustaba participar en los actos. Pero en la secundaria tuve una participación más activa, fui concejal estudiantil y desde temprana edad ya salía con la Juventud de la época en los tiempos de Miguel Veglia. Estaba con todos los muchachos que ya tenían 18 años y yo salía a pintar con Gero Bosh, Hernán Páez, Gonzalo Páez, Lucas Massel, Lisandro Caronni, una juventud muy linda. Tengo muy buenos recuerdos de ellos. Mi mamá renegaba porque pensaba que era muy chico (risas).

-¿Por qué decidió estudiar abogacía?

-Porque siempre ví en el derecho la herramienta para inmiscuirme en la política. Creo que elegí la carrera un poco por la militancia y por qué una vez le pregunté a mi viejo qué carrera era buena para seguir la política y me dijo que todas las carreras eran buenas, pero que la abogacía te daba las herramientas de las normas. Y la volvería a elegir, me ayudó mucho.

-Desde joven comenzó a trabajar.

-Todos los veranos, después de terminar el colegio, laburaba en la fábrica con mi viejo, tengo algunas cicatrices de algunos golpes que lo avalan (risas). Desde chiquito, al ser inquieto, estaba todo el día metido en la fábrica y después ya me hacían hacer algunas cosas. Aparte mi viejo siempre nos inculcó la cultura del trabajo y mi mamá la cultura del estudio. Fue una suerte de complemento. Cuando me fui a estudiar a Córdoba, no trabajé y ahora que terminé la carrera de Abogacía y Escribanía, me divido entre lo que es la escribanía, que trabajo con mi hermana, y lo que es la fábrica.

La escribanía me da un acercamiento con los libros y la fábrica el acercamiento con el trabajador, con el vecino, estoy dividido mitad semana y mitad semana (risas).

-¿Su mamá participa en política?

-No, mi mamá siempre acompañó. Nunca militó, pero sí le gustó que yo participara. Fue un gran apoyo, si bien me insistía que estudie, siempre me apoyó en la militancia, igual que a mi papá, que se casaron cuando ella tenía 20 años, desde esa época lo acompaña.

-Cuándo ve la crisis que tiene el radicalismo y que tuvo los últimos años, ¿qué considera que pasó para llegar a esa situación?

-Creo que está saliendo de la crisis de la mano de la juventud, creo que siempre salió de la mano de la juventud, de hecho, nació de la juventud. Veo que ciertas circunstancias internas, de haberse quedado sin caudillos, de haber pasado largo tiempo en gestiones, hicieron que la crisis partidaria -ayudada por algunos factores externos durante la gestión de De la Rúa- nos llevó a esto. Creo que fue un combo. No te olvidés que desde el 83 al 99 fuimos gobierno en la ciudad y en la Provincia y eso hace que en algún momento los partidos caigan en una situación de crisis. La única manera de salir es trabajar, limpiarse la tierra de las rodillas, abandonar viejos vicios, dejar las mezquindades de lado y seguir adelante. Creo que es la única manera de que el radicalismo vuelva a sus tiempos de gloria, vuelva a ser lo que fue en el 83 o en el Gobierno de Illia. A ese radicalismo debemos volver y la única manera es trabajar en conjunto.

-Cuando observa los enfrentamientos que existen entre los peronistas, radicales por los “anti”, ¿cuál es su análisis?

-No creo en los “anti”. Si vos te considerás una persona democrática, no sos “anti”. Veo los videos de Alfonsín cuando decía que se debían acabar los antiperonistas, los antirradicales, porque eso a lo único que lleva es al fanatismo, a la famosa grieta que ahora está de moda. Eso no ayuda al desarrollo de una sociedad. De lo único que tenemos que agarrarnos es de la anticorrupción, la antiseguridad, la antieducación. Lo demás, vos no podés ser “anti” por un pensar ideológico. Yo tengo grandes amigos que son peronistas y hemos trabajado juntos y si te ponés a ver, las dos doctrinas buscan lo mismo, las dos quieren que la República se vuelva grande, que haya futuro, más libertades, creo que la única forma de hacer eso es trabajar cada uno desde su espacio con sus diversos matices. No creo en la postura “anti”.

-¿Qué opinión tiene sobre el primer año de Gobierno nacional?

-Creo que ha sido un año de transición, se recibió un Gobierno que venía de un default, había inflación, no había índices creíbles, por eso creo que fue de transición. No se ha mostrado todo el potencial que tiene, ya sea bueno o malo. Tal vez este año puedan mostrar mejor las políticas que van a llevar adelante. Hubo cosas que se hicieron bien, otras que se hicieron mal, me parece bien que se hayan reconocido los errores y que hayan reformulado, continuaron políticas del Gobierno anterior como las asignaciones y eso hace que se empiecen a visualizar políticas de Estado. Porque somos un país cíclico, que no tiene políticas de Estado, empezamos algo y otro gobierno lo deshace, en temas puntuales tenemos que delinear políticas que no se muevan más allá del color político que gobierne.

-La concentración de la riqueza cada vez está en menos manos y las desigualdades se amplían, ¿qué piensa sobre eso?

-Creo que es propio del desajuste que tuvimos. Soy crítico del Gobierno kirchnerista, no soy “anti”, le reconozco algunas medidas, pero creo que en materia económica se han perdido oportunidades y hoy tenemos que pagar los platos rotos de esa política, como pasó después de los 90. La macroeconomía ha hecho que la clase media sea cada vez más chica y en este año de transición tampoco hemos visto que se vaya a propender a la clase media, seguimos en ese envión que cada vez hay más poder concentrado y menos derechos. Pienso que debemos salir de ese camino y volver a ungir de derechos a los desposeídos y enseñarles a compartir a los que tienen mayor poder. El empresariado argentino es medio complicado, hay muchos que hacen grandes obras, pero hay otros que no entendieron que deben ayudar a los que menos tienen.

-Siendo jóvenes militantes, ¿les duele cuando escuchan decir “todos los políticos son corruptos”?

-Sí, porque nosotros estamos convencidos de que la política no es corrupta, la política es una herramienta que manejan los hombres y los hombres aciertan, fracasan, son buenos, son malos. Lamentablemente, hoy tenemos esa sensación que la política es corrupta y no debe ser así. Es fundamental la participación de jóvenes en todos los partidos políticos porque sin participación, les dejamos lugar a esas personas que se sirven de la política y se corrompen. Estoy convencido de que debe haber participación.

-¿Los partidos le abren las puertas a la juventud o han sido muy cerrados al debate?

-Creo que todos los partidos han tenido esa suerte de recelo con la juventud. Sí, veo que en todos los partidos hay mayor participación y se han dado cuenta que la juventud puede opinar y tiene mucho para dar. En nuestro grupo tenemos muchos profesionales que tienen demasiado para aportar y, de hecho, se han presentado proyectos importantes, venimos por buen camino y vamos a seguir aprendiendo porque el hombre es un eterno aprendiz. Pero la juvent­­­­ud está dispuesta a dar pelea y a hacer su aporte, algunos codazos para pasar tenemos que pegar, pero es sano, se mueven algunos cuerpos y empiezan a ayudar, dirigentes que no tienen ninguna apetencia (sonríe). Nos ayudan Luis Caronni, mi viejo, antes de morir Carlitos Zanotti nos ayudó mucho.

-Usted habla del regreso del radicalismo al poder en 2019, ¿qué candidatos posibles ve en lo local?

-Primero, el radicalismo tiene que demostrar que es una alternativa para la sociedad y hacer que la gente vuelva a confiar en el partido. Una vez que tengamos esa plataforma, veremos cuáles son los hombres y las mujeres, sobre todo las mujeres, que están teniendo mucha preponderancia. Ves mujeres que se están formando y eso es muy bueno.

-¿No cree que el futuro de ustedes está muy encadenado a cómo le vaya a Macri?

-Si bien somos parte, no creo que la suerte esté atada al macrismo. Creo que el radicalismo tiene camino solo, tiene un camino transcurrido de trabajo.

-¿En la provincia ve a algún dirigente con posibilidades?

-El que ya dijo que quiere ser es Ramón Mestre pero estamos en 2017 y todavía hay que pasar las legislativas.

-¿Qué expectativas tienen para este año electoral?

-Como partido, seguir reteniendo las bancas, aumentar el caudal si es posible. Y nosotros vamos a seguir trabajando siempre, sea electoral o no el año, vamos a trabajar en forma constante.

-¿Están pensando ya en los proyectos de la Juventud para este año?

-Sí, vamos a continuar con el trabajo social, con las copas de leche y comedores que estamos apoyando, tenemos buena relación con Marisa Sánchez, de Caritas Felices, que está haciendo un trabajo excelente porque la realidad de los barrios es muy distinta, cuando vos salís te das cuenta de la tarea titánica que hacen en los comedores y las copas de leche. Vamos a seguir trabajando, ayudando, queremos aumentar los proyectos de ordenanza en relación a promoción laboral, adicciones, vivienda digna. Queremos hacer una campaña de reafiliación y seguir militando por la gente, que es lo que nos enseñaron a hacer, y estar atento a las nuevas problemáticas.

-En las charlas que tienen con los vecinos por los barrios, ¿cuáles son las principales preocupaciones que les transmiten?

-Este año el tema económico, el tema laboral, muchos están preocupados por el tema de la droga, que ha calado en los barrios de forma estrepitosa, en chicos muy chicos que sufren las adicciones y la única forma de salvarlos es con un Estado presente. Donde está presente aportamos y donde no está presente trabajamos nosotros; la UCR cuenta con un grupo de médicos, de psicólogos; de hecho, la concejala Nora Landart es partícipe de una campaña del buen trato y ayudan con la problemática de las adicciones.

-¿Cómo observa el funcionamiento del bloque de Juntos por Villa María?

Creo que cada fuerza está haciendo lo necesario, es un trabajo afable, si bien cada partido pone su impronta, creo que ha sido una muestra de que se puede trabajar juntos.

-¿Y respecto al trabajo del comité tras la asunción de Marcelo Barotto?

-Bien, Marcelo y los militantes hemos hecho que se retome la actividad para afuera, hemos reacondicionado la casa, seguimos reacondicionándola, se han armado equipos técnicos, lo veo bien y quiero rescatar el trabajo que han realizado las mujeres emprendedoras a partir de 2006. Un gran trabajo que empezó bajo la Presidencia de mi viejo y sigue firme.

-¿Su viejo tiene pensado volver activamente o está en una especie de retiro?

-Mi viejo, más de una vez lo ha dicho él, nos ha dado la posta a los jóvenes. El piensa que todo lo malo o bueno que hizo su generación ya pasó y ahora hay que apostar a los jóvenes, aconsejarlos, ayudarlos y creo que es totalmente valedero y habla de la grandeza de los dirigentes. Hoy, muchos dirigentes sin apetencias personales se han puesto a nuestra disposición, vemos ese empuje de los mayores con nosotros.

-Con sus 28 años, si le ofrecieran un cargo, ¿le gustaría? ¿Qué le gustaría?

-Creo que toda aspiración es legítima, como militante uno aspira. Mi sueño es ser intendente, pero no dependerá de mí, va a depender de mi partido y de la sociedad, que me recepte como candidato (sonríe). Pero es el sueño personal que tengo porque quiero devolverle a la sociedad todo lo que le dio a nuestra familia. Soy un agradecido de Villa María, me dio hogar, me dio amigos, me dio estudios, me dio militancia y una forma de devolver a la ciudad que tanto amo todo lo que me dio es siendo intendente. Vamos a ver en el futuro y si no, seguiré militando. La militancia para mí es una profesión de vida, de fe, uno no es militante para llegar a determinado cargo o estatus, uno es militante porque siente la dolencia ajena como propia. La militancia es estar al servicio de la sociedad.

-¿Con qué Villa María sueña?

-Grande, pujante, joven. Con muchas universidades, con barrios donde la cultura brote. Una ciudad que sea centro cultural.

-¿Alguna vez se planteó por qué siendo un país tan rico tenemos tanta desigualdad?

-Sí, pienso que no hubo políticas de Estado, sumado a que hemos tenido gobernantes que han gobernado para ellos y no para el país. Somos un país que podemos producir el cuádruple de lo que somos y es inconcebible que haya desnutrición.

-¿Un mensaje para los jóvenes?

-Hay que participar, en cualquier fuerza política, nos tenemos que poner en la cabeza que los jóvenes no sólo somos el futuro, somos el presente. No hay nada más lindo que acostarse y saber que aportaste tu granito de arena para alguien que lo necesita.

-¿Un mensaje para los que cuestionan todo lo que pasó o pasa?

-Que no se equivoquen porque la Patria somos todos. Si vos te ponés en “anti” y en fundamentalista, vas a querer que al otro le vaya mal y le va mal a la Argentina. Les diría que empiecen ser más tolerantes y si ven algo mal, que acerquen sus ideas.

-La última. Desde su condición de abogado, ¿qué visión tiene de la Justicia?

-Creo que la Justicia se ha despertado: no sé si es bueno o es malo. Sí creo que hay muchos fiscales y jueces que están actuando y han demostrado que hay hechos de corrupción. Pero no tenemos que hacer juicios apresurados, tenemos que terminar con la condena social, debemos esperar que actúe la Justicia con serenidad y con independencia y que esté siempre despierta.

 

Opiniones

Mauricio Macri: Es el presidente, creo que hay que apostar al Gobierno, lo veo como una persona que escucha, debemos respetar la investidura y apoyarlo porque si le va mal a Macri, nos va mal a los argentinos porque hoy es el que comanda los destinos de la Patria.

Juan Schiaretti: Le tengo un enorme reconocimiento por su militancia, es un militante de fuste, sí creo que gobierna para las ciudades grandes y deja muchas localidades en situación vulnerable. Como dirigente político le tengo un gran respeto, creo que como gobernante podría ser mejor.

Martín Gill: Es una persona que dialoga y sabe escuchar. Tuve la oportunidad de hablar varias veces con él, como vecino, como adversario político, como militante, y la verdad es que le ha dado una impronta nueva a su partido. Lo que ha dicho este año de gobierno abierto tiene que cumplirlo para pasar a la historia. Es una persona que trabaja por la ciudad y esperemos que le vaya bien porque le va a ir bien a la ciudad.

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