UVA: el sueño de la casa propia, convertido en pesadilla de por vida

Caso testigo: el crédito tomado por una familia para comprar en Villa María ya se encuentra en la Auditoría General de la ciudad, en la Defensoría del Consumidor de la Provincia de Córdoba y en la Defensoría del Pueblo de la Nación

Un matrimonio tomó en noviembre de 2017 un crédito Unidad de Valor Adquisitivo (UVA) por $1.920.000 en la sucursal del Banco de la Nación de una localidad vecina, dinero con el que adquirió una vivienda en barrio Parque Norte de esta ciudad. Creía que comenzaba a cumplir el sueño de la casa propia. Tan grande como angustiante fue la sorpresa cuando en junio de este año (habiendo pagado siete cuotas de $11.000 pesos cada una), el importe inicial solo había bajado a $1.905.102, pero, además, se le había ajustado el capital en $303.428, es decir, debían $2.208.590… Comenzaba la odisea

Mientras iniciaba una serie de averiguaciones en la entidad crediticia y posteriores acciones, la familia que nos ocupa siguió pagando sus cuotas: $11.888 en agosto, $12.244 este septiembre… Y el jueves último, cuando acudió nuevamente a pedir el informe de deuda respecto al desarrollo del crédito, se encontró con lo que muestra el comprobante que ilustra la página 5. Es decir, que el monto inicial de $1.920.000 se redujo a $1.897.610,57 ($22.390) luego de haber pagado $103.975, pero que el ajuste de capital que les aplicaron a la fecha es de $502.605,33, es decir que a 10 meses del comienzo, adeudan a la entidad la friolera de  $2.400.404,06.

 

El informe de deuda extendido el 13 de este mes. Sacaron $1.920.000. Luego de pagar $103.975, deben $1.897.610,57. Pero el ajuste de capital que les aplicaron es de $502.605,33, es decir que a 10 meses del comienzo adeudan a la entidad $2.400.404,06. Y, como se ve, no hay cuotas impagas

Una auténtica locura. La usura institucionalizada, se puede decir.

Cuando el periodista de EL DIARIO le pregunta al padre de familia “¿cómo fue que firmaron eso?”, responde que “después de pagar alquiler durante 27 años, cuando se lo presenta con bombos y platillos como la posibilidad de acceder a la casa propia y las variables del momento más o menos te cierran, uno quiere hacer el esfuerzo…”.

“No había tres posibilidades para elegir la más conveniente. Era una. No nos pasó a nosotros solamente. Con el dólar a $19/$20, con los indicadores del precio del acero y el cemento dentro de una inflación hasta cierto punto normal para Argentina, uno hizo las cuentas y emprendió un sueño que llevaría 30 años alcanzar.

Después todo se desmadró. El mismo Gobierno decía en el Presupuesto 15% para este año, luego dijo 20%, luego 30% y ahora ya se habla de 42%/45%… Le pedimos a la gente que pida el informe de deuda respecto al desarrollo del crédito, que es donde surge la realidad. Muchos creen que están pagando la que será su casa y no terminarán de pagarla en toda la vida, como vimos que nos sucederá a nosotros”, comenta.

 

“Deuda ad eternum…”

Con esa certeza, ya el 24 de julio presentó una nota de 10 carillas en la Auditoría General de la ciudad (que, a decir verdad, cumple el rol de Defensoría del Pueblo), a cargo de Alicia Peressutti,

Luego de detallar los montos señalados al comienzo, adjuntando cada uno de los recibos, el tomador del compromiso UVA con el Banco de la Nación indicó que “proyectando el préstamo sin modificar las variables que ya fueron fijadas estos primeros siete meses de los 30 años a transitar; es decir, sin empeorar ni mejorar los guarismos ya establecidos, y en grueso cálculo: en apenas 38 meses se deberá un monto igual al del capital inicial de deuda contraída a fines del pasado noviembre de 2017, es decir, un nuevo millón novecientos veinte mil pesos ($1.920.000), sin incluir los intereses que paulatina y mensualmente generará la nueva deuda por ajuste”.

“Se estima que la situación financiera a la que están siendo llevadas las miles de familias que en Argentina han tomado el Crédito UVA, en tanto única opción financiera hipotecaria con que contaba el segmento, es que en el marco de la sostenida encerrona inflacionaria, el préstamo en su integridad se torna de imposible cumplimiento atento la excesiva onerosidad sobreviniente, lo cual condena a las familias, en el mejor de los casos, a una deuda “ad eternum”; de un costado, por el exorbitante incremento de capital que se advierte, y del otro, por el proceso de exacerbado deterioro del poder adquisitivo que experimentan los salarios, lo que genera un exponencial y alarmante espiral de paupérrima decadencia”, añadió.

Y señaló a renglón seguido que “planteada así la situación, el suscripto recuerda e indica que oportunamente ha entregado copia de sus últimos seis recibos de salario y los comprobantes de percepción de honorarios de su esposa en tanto fieles reflejos de los recursos familiares genuinos que surgen del cotidiano trabajo y que la entidad bancaria ha evaluado positivamente para afrontar las obligaciones del citado crédito”.

“Ahora bien, en el ya perdurable contexto de descontrol económico-inflacionario-financiero en el que se encuentra inmersa la Nación, en el que angustiosamente se padece y sobrevive, el mismo impacta directa y perversamente en el costo de alimentos, vestimenta, tarifas, medicamentos y otros conceptos de extrema y básica necesidad para la supervivencia de las familias y ciudadanos, en general, y de las familias aquí afectadas, en particular”, añadió, entre otros muchos conceptos, algunos de índole familiar y afectivo, volcados a lo largo de las 10 carillas.

 

“Habla Peressutti: es un caso testigo”

Al ser condultada por un periodista de este medio, la titular de la Auditoría/Defensoría, Peressutti, indicó que en esa repartición se han atendido a unas 10 personas que atraviesan por situaciones similares con los créditos UVA, pero “el de esta familia que ustedes me citan ha sido tan bien presentado, está tan bien redactado, tan detallado y de una manera que sobrepasa los números para ingresar en el terreno de lo humano, que nos permitió tomarlo como un caso testigo y trasladarlo rápidamente a la Defensoría del Pueblo de la Nación, donde ya lo consideran de la misma manera”.

La auditora/defensora Peressutti dijo creer que, de acuerdo a lo que viene observando, “no sería de extrañar que en las próximas jornadas las consultas y las acciones que tengamos que trasladar a la Defensoría del Pueblo de la Nación se multipliquen”.

“De este caso, al que llamamos testigo, también está en conocimiento el fefensor del Consumidor de la Provincia de Córdoba, Mario Decara, a quien también se llama generalmente defensor del Pueblo de la Provincia”, acotó.

La mujer dijo haberse “conmovido” con algunos pasajes del escrito que le entregó el mismo ciudadano que contrajo el crédito. “Nos la leyó y no salíamos del asombro a medida que avanzaba porque la realidad que cuenta es tremenda”, acotó.

 

Párrafos

Entre otros párrafos, en el escrito de la familia que compró su casa en barrio Parque Norte se lee:

-“No es posible, y no amerita recibo alguno, que si los ingresos salariales tienen un indiscutible carácter alimentario, se proponga este tipo de crédito como herramienta de ‘solución’ para el acceso a la vivienda única y familiar, ello conduce a todas luces a un ‘problema’ financiero trasladado únicamente a la parte claramente frágil de la relación contractual, en el caso, la familia”.

-“Si se exigen comprobados ingresos de salario para afrontar la cancelación del crédito con destino a vivienda única y familiar, pero se actualiza al mismo mediante índices inflacionarios que no guardan referencia, respeto ni correlación alguna con las magras actualizaciones salariales, ello hace evidente e innegable que, planteado el crédito de esta manera, se ha sustituido un índice de referencia salarial por un índice de inflación que no refiere ni contempla al primero, erradicando de plano a la coherente y razonable matriz de actualización por una matriz de depredación.

-“De este modo, el sistema bancario en general y el Banco de la Nación Argentina, en particular, han avalado y colocado a la renta financiera por encima y, más aun, en desmedro, de la contención y protección con que celosamente se debe acompañar a las familias, núcleo de construcción social, dejándolas a merced de aquella, en el marco del mayor negocio patrimonial de sus vidas: adquirir su vivienda única; familias que, por otra parte, ven sensiblemente diezmados tanto sus ingresos corrientes para la cotidiana subsistencia como la posibilidad de acceder concretamente al derecho universal a la vivienda digna e incrementadas sus angustias atento el actual contexto y las perspectivas que se otean, con escenario de riesgo cierto de una nueva corrida cambiaria, hiperinflación (con junio 2018 al 3,7%) y default”.

Recordemos que este escrito inicial, luego ampliado, fue presentado el 24 de julio de este año.

 

Proyectos en el Congreso

En los últimos días, deudores de créditos UVA llegaron al Parlamento nacional y consiguieron ser recibidos por parlamentarios de algunos bloques. De esos encuentros trascendió que tanto el presidente del Justicialismo, José Luis Gioja; como el economista del Frente Renovador, Marcos Lavagna, comenzaban a trabajar en proyectos que tendieran a modificar los índices de actualización de estos créditos que preocupan a miles de familias a lo largo y ancho del territorio nacional.

Entre quienes narraron su situación a los legisladores, se cuentan Paula, quien dijo que compró una propiedad con su marido y pagó $11.200 pesos la primera cuota de su crédito en diciembre del año pasado. Ahora está en $14.028 pesos. Ella trabaja en el Ministerio de Trabajo y en el Conicet. “Cuando hicimos la operación era una alternativa al mercado de alquileres, pero no esperábamos esto”, dijo.

En tanto, Sergio explicó que con una parte del subsidio del Procrear y ahorros pudo pagar el anticipo y sacar el crédito. Se largó a llorar cuando contó que es monotribustista y que tiene miedo por su hijo de 2 años.

Andrea, en tanto, vive en Mar del Plata con su esposo y dos hijos. Tomó un crédito UVA por $1.300.000 y una cuota inicial de $9.200 hace un año. Ahora paga $12.100 (suba del 31,5%) y debe 1,6 millón de pesos.

“Soy docente. Mi salario no se mueve desde agosto del año pasado. Mi esposo es empleado de comercio y tuvo un aumento del 12%”, detalló ante los cronistas parlamentarios.

 

Coincidencia con un informe privado

Un análisis realizado por el Centro de Economía y Política Argentina (CEPA) tomando como base un préstamo acordado en abril de 2016, indica que “la brecha con los créditos tradicionales se agigantó, al igual que la cuota respecto a los alquileres”.

En efecto, el impacto de la inflación y de la inestabilidad cambiaria tiene su correlato en los créditos Unidad de Valor Adquisitivo (UVA).

 

La cuota

Entre abril y agosto de este año dichos préstamos registraron un aumento del 10,8% en la cuota y prevén un aumento de no menos del 12,7% para los últimos cuatro meses del año.

Entre abril de 2016 y agosto de 2018, el incremento en el valor del pago mensual fue del 78,41%, indicó el informe.

Como se dijo, el análisis realizado por el Centro de Economía y Política Argentina corresponde a un préstamo acordado en abril de 2016 con el Banco Nación y toma como base  100.000 dólares, a 30 años y con una tasa del 3,5%.

En ese sentido, el trabajo concluido en agosto señaló que el valor de la cuota entre abril y agosto de este año tuvo un incremento de $930 y pasó de $8.613 a $9.543.

Asimismo, el informe destaca que si se toma como referencia el valor de la primera cuota de abril de 2016, cuando se ubicaba en $5.353, el aumento asciende a $4.191 en 28 meses. Esto representa un incremento del 78,41%.

 

El capital

Por otro lado, respecto al capital adeudado, desde CEPA añaden que el impacto fue sustancial: tomando como ejemplo un tomador de crédito que cumple con todos los pagos mensuales, entre el cuarto y el octavo mes de 2018 saltó de $1.843.293 a $2.027.806 (una suba del 10%, es decir $184.121).

En tanto que desde el inicio, el incremento fue de $835.806 para los valores señalados y el tiempo transcurrido.

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