En la Plaza - Feria de Ciencias, Arte e Innovación
Pura comunión
Las escuelas pusieron en la plaza céntrica todos sus conocimientos y producciones, sus proyecciones y más, para el enriquecimiento en comunidad“Salimos de la escuela sabiendo muchas cosas”, dijo Candela para redondear su exposición y ante la sorpresa de vecinos y vecinas que visitaron cada uno de los stands.
Las instituciones educativas de todos los niveles de la ciudad colmaron la plaza Capitán de los Andes de una muestra más que palpable de todo lo que elaboran y proyectan puertas adentro, en el marco de la 57ª Feria de Ciencias, Tecnologías, Artes, e Innovación, que se lleva adelante en todo el ámbito provincial.
Candela, junto a Trinidad, Ale, Martina e Illia, acompañados por los profesores Sergio y Marcela, expusieron en uno de los espacios del IPET N° 322 lo que producen en el 7° C de la orientación técnica en Industria de Procesos, como la ya conocida cerveza artesanal y un aperitivo, parte de Sol Dorada, el proyecto de bebidas fermentadas que convierte al establecimiento en única institución elaboradora de bebidas con alcohol, lo que señalan con responsabilidad (y sin hacer probar a este público). El entusiasmo y la pasión por este y los proyectos de panificación fueron apenas un pantallazo que llevaron a la plaza de la ciudad.
Unos pasos al costado, estudiantes del 2° D dieron cuenta de la creación de “Bombas de semillas”, unos cascotes o terrones secos “producidos con arcilla y un interior de semillas”, contó Ticiana, que se pueden colocar en jardines o veredas, patios o espacios públicos, que con la lluvia se desgranan y abonarán el paisaje con flores y aportará al ecosistema de polinizadores. Se pueden regar, “pero es conveniente esperar a que llueva”, acotó Dylan, quienes, junto a Thiago y Araceli, se encargaron de ilustrar a cada uno que se acercó a conocer de esta iniciativa.
Por su parte, 2° E, con Andrea, Némesis y Camila al frente, mostraron el “Ecolápiz”, con mina de grafito y cápsulas biodegradables, albergando semillas, más un envoltorio de papel de diario.
Un poco más allá, varias personas destacaron que un puesto hacía probar alfajores con yerba mate. Tal cual, Valentín, Delfina, Lara y Martín, mate en mano, dieron cuenta del proyecto “Tradiciones argentinas con innovación”, en la continuidad de un trabajo que lleva adelante el PIT (Programa de Inclusión y Terminalidad), que en cuatro años les otorgará el título de Bachiller Profesional en Pastelería. Ellos hicieron degustar los alfajores y budines, además de hacer completar una encuesta para enriquecer la experiencia. Los estudiantes contaron que los productos fueron muy bien recibidos por el público, con sorpresa, y que percibieron el éxito de los mismos en la respuesta de la gente. Aplausos.
El Nivel Inicial “Virgen Niña”, del Instituto Inmaculada Concepción, marcó otro tramo del recorrido y ahí nomás llamó a la observación de los que se llegaron a la plaza el proyecto “Las Abejas”, con los trajes de apicultores. Seguido a ello, mostraron una colmena y el proceso para lograr recolectar la miel. Y como todo es arte, los dibujos plasmados por el 1° grado en “Emocionarte” invitaron a seguir, viendo a su lado un acertado consejo: “Piensa antes de clicar”, donde exhibieron, alumnos y docentes, la importancia de qué subimos a las redes sociales, con quién, por qué y cómo compartimos información, para concientizar y prevenir, porque deben saber (debemos) los padres que la mayoría de los juegos cuentan con chat entre participantes y desde allí se pueden filtrar las malas intenciones de los pervertidos de siempre.
Unas voces, varias voces, hicieron la radio abierta: La Voz de la Inmaculada, proyecto que este año está participando en Sueños de Radio, (de Cadena 3) con la ilusión de alcanzar el equipamiento necesario para poner esa propuesta en el aire.
Tras una serie de trabajos no menores, con reciclados, comida saludable y otras, la fila de gacebos se cerró con “Patios compartidos”, donde los juegos para sugerir y descubrir también convidaron a la curiosidad de los asistentes a la plaza.
Para la media vuelta, la escuela Manuel Belgrano mostró, entre tantos, su proyecto de Reciclaje, y llevó a cabo una encuesta a las familias para saber qué hacían y contar qué se puede hacer con esos materiales que, a diario, descartamos.
En la esquina, casi, Sofía, una mujer del 2° año del CENMA N° 96, dio una clase sobre celiaquía y alimentos sin fines de lucro, ideal para que las personas rodearan el stand entendieran de qué se trata. “¿La celiaquía es una enfermedad o un obstáculo social?”, interrogó buscando el pie para que la docente a su lado se convirtiera en espectadora de su clase y sus compañeras siguieran atendiendo, de impecables delantales azules. Aplausos.
Al lado, sin pasar por alto, a modo de dedicatoria y reconocimiento, un trabajo sobre la tarea desarrollada por investigadores del Conicet, “En el Fondo del Mar”, en clara referencia a lo realizado en las profundidades del océano Atlántico frente a las costas de Mar del Plata (Talud Continental IV).
Un compendio de stands albergó otros proyectos del PROA Villa Nueva, con trabajos en robótica, software, automatizaciones domésticas (o para edificios públicos) de cestos y dispensers de jabones; y unos pasos más allá, las escuelas rurales, en conjunto, José de San Martín (de Sanabria), Martín Güemes (La Palestina-Arroyo Cabral), Antonio Sobral, Amadeo Sabattini y Lorenzo Suárez, dieron clase de RCP y mucho más.
En tanto, también convocaron la visita de personas los stands de Ecotecho, como las “Huellas ancestrales”, de la Escuela Bartolomé Mitre (primaria), y el Jardín de Infantes Mitre, con “El Laboratorio de Aromas” y un espacio dedicado a educar sobre “el cuidado de los dientes”.
Como Candela, nosotros nos vamos de la Feria de Ciencias sabiendo mucho más, pero, sobre todo, habiendo compartido una puesta en comunión de los establecimientos educativos todos, con la ciudad, sus familias y sus vecinos.
