Vinculan enfermedades autoinmunes con la psicosis

La psoriasis es una de las autoinmunes más frecuentes

Escribe: María Hernández Méndez TekCrispy

La psicosis es uno de los trastornos mentales más misteriosos para el momento; no obstante, poco a poco los expertos van desarrollando investigaciones que mejoran nuestra comprensión de este fenómeno.

Tal es el caso de un estudio reciente en el que se encontró que los trastornos autoinmunes, un conjunto de enfermedades en las que el sistema inmunológico ataca al propio organismo, predisponen a las personas a desarrollar psicosis.

En el pasado, se ha observado que las probabilidades de contraer artritis reumatoide eran inferiores en personas psicóticas, al compararlo con la población general.

No obstante, más adelante, se demostró que otros trastornos autoinmunes, como la enfermedad celíaca, eran más frecuentes en personas con psicosis.

De esta manera, los expertos hipotetizaron respecto a la asociación entre las enfermedades autoinmunes y la psicosis. Así, teniendo en cuenta los resultados contradictorios, un equipo de científicos llevó a cabo una investigación metaanalítica en la que compararon los datos de diversos estudios, analizándolos para tener información estadística respecto a la prevalencia de dichos trastornos.

En este sentido, la investigación analizó los datos de 30 estudios que contenían información sobre 25 millones de pacientes. Específicamente, se centraron en enfermedades autoinmunes que afectan al sistema periférico, tal como la diabetes tipo 1, puesto que la principal motivación era saber si los trastornos del sistema inmunitario que afectan al organismo, más que al cerebro, se relacionan con el desarrollo de trastornos psicóticos.

En principio, se combinaron datos de enfermedades inmunitarias no neurológicas, exceptuando la artritis reumatoide, encontrando que las personas con trastornos de este tipo tienen un 40% más de probabilidades de desarrollar psicosis.

Por otro lado, se realizó un análisis de los trastornos individuales, a partir de lo que se encontró que las probabilidades de desarrollar psicosis son más altas cuando se padece de anemia perniciosa, penfigoide -enfermedad en la que salen ampollas en la piel-, psoriasis, enfermedad celíaca y la enfermedad de Graves.

Por el contrario, las probabilidades disminuyen cuando se habla de artritis reumatoide y espondilitis anquilosante, un tipo de artritis que afecta a la columna vertebral, lo que parece indicar que estas enfermedades son protectoras de alguna forma.

En torno a las causas de este fenómeno, los expertos han descubierto que las personas con psicosis suelen mostrar niveles más elevados de marcadores inflamatorios en sangre, al compararlas con personas sanas, siendo la inflamación una característica importante en los trastornos autoinmunes.

No obstante, la artritis reumatoide y la espondilitis anquilosante también tienen por característica la inflamación, lo que resulta contradictorio; sin embargo, la respuesta inflamatoria asociada a las enfermedades inmunitarias varían según el trastorno, lo que pudiese explicar las razones por las cuales algunos trastornos se muestran más asociados a la psicosis.

De igual forma, se plantea que existe un vínculo genético entre estos tipos de trastornos, pues investigaciones previas han demostrado que ciertas variaciones dentro de genes específicos están asociados a la esquizofrenia y a la artritis.

En otras palabras, aquellos con una variación del gen están en riesgo de desarrollar esquizofrenia, mientras que las personas con variaciones distintas del mismo gen tienen mayor probabilidades de padecer artritis, lo que puede explicar la posible cualidad protectora de esta última.

También se cree que los anticuerpos que se rebelan y atacan por error a las células del organismo causan síntomas psicóticos, tales como las alucinaciones y las ideas paranoides. No obstante, aún no es posible dar una explicación clara de esta relación, pues hacen falta evidencias más sólidas.

Finalmente, los expertos plantean que estos resultados pueden funcionar como un apoyo para que los médicos ejerzan controles más rigurosos con las personas que padecen trastornos autoinmunes, de forma que sea posible el diseño de intervenciones tempranas para las personas que muestren los síntomas característicos de las etapas iniciales de cualquier trastorno psicótico.

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