El Diario del centro del país

Visitas de Arturo Jauretche a Sabattini

NOTA Nº 552, escribe Jesús Chirino

Son conocidas las   visitas que Arturo Jauretche le hizo a Amadeo Sabattini en la ciudad de Villa María. Aquí repasamos algunas de las referencias que el propio pensador argentino realizó de esos encuentros con el líder radical en su casa de la calle Mariano Moreno de esta ciudad. 

Sumando radicales a la conformación del peronismo

EL 4 de junio de 1943 en la Argentina se produjo un golpe de Estado que concluyó con la presidencia de Ramón Castillo quien, siendo vicepresidente de la Nación, había accedido a la primera magistratura a partir de la renuncia de Roberto Ortiz quien llegó a la Casa Rosada mediante elecciones enturbiadas por el fraude. La alianza que llevó esa fórmula al poder estuvo constituida por el Partido Demócrata Nacional, el Partido Socialista Independiente y la Unión Cívica Antipersonalista (antiyrigoyenista).

 

En el año ´43, en nuestro país, dio inicio un proceso histórico complejo que captó la atención de los integrantes de la Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina (FORJA), fundada en 1935 por radicales disidentes. Arturo Jauretche integraba ese espacio de militancia que planteaba el recupero del ideario yrigoyenista, levantando las banderas de lo popular y la defensa de lo nacional.

Del proceso iniciado en la revolución del 43 fue surgiendo la figura de un militar, Juan Domingo Perón, de quien Jauretche tuvo una buena impresión. La relación fue avanzando y el pensador se convirtió en su asesor político. En algún momento se reunían todas las mañanas. Mientras Perón lidiaba con las internas del poder dentro del gobierno, Jauretche, siendo integrante de FORJA, se convirtió en el principal colaborador en el acercamiento a sectores radicales personalistas. En ese papel fue que varias veces visitó la ciudad de Villa María.

 

Algunos fueron indecisos

Norberto Galasso, en su biografía de Perón, cita palabras de Jauretche quien explica “coincidimos en que había que ganar la Revolución porque aunque muchos no lo hayan creído así, lo cierto es que Perón nunca tuvo el gobierno en sus manos por esa época. Tenía cierta parte del poder y debía luchar continuamente para que el proceso político y gubernativo no se le escapara de las manos El general Perlinger, por ejemplo, lo enfrentaba a cada momento (…). De modo que la tarea de ganar la revolución era algo previo y básico(…). Por eso durante un año, lo vi a Perón todas las mañanas a las 8, en el Ministerio de Guerra, hasta mediados de 1944. Por ese tiempo, yo viajé mucho al interior, con la intención de ir arrimando amigos a nuestra idea. Participé de muchas reuniones: en Santa Fe, con Roque Coulin, Pedro Murúa y Alejandro Greca; en Rosario, con Alejandro Gómez y Héctor Gómez Machado; en Mendoza, con Alejandro Orfila. Recorrí prácticamente, la provincia de Buenos Aires entera. Me entrevisté en varias oportunidades con Sabattini en Villa María. Todos los amigos, con mayor o menor decisión, apoyaban el planteo de ganar la Revolución, pero algunos fueron indecisos cuando llegó el momento. Fue el caso de Sabattini que un buen día, en 1944, se fue al Uruguay sin que nadie lo molestara (…) yo debí viajar varias veces a San Ramón, donde se radicó”.

 

Radicalizar la Revolución del 43

Otra referencia que Jauretche hizo de sus visitas a Villa María se encuentran en un reportaje que le realizó el historiador Luis Alberto Romero, entre marzo y mayo de 1971. Allí señaló “en esa época, yo actué muy intensamente, produje un folleto que se llamaba radicalizar la revolución y revolucionar el radicalismo… que hice llegar a todos los dirigentes de la tendencia intransigente y recorrí todo el país tratando de promover el apoyo del ala nacional del radicalismo, que era la intransigente, a la gestión, no sobre la base de una candidatura -porque no sé si Perón tenía pensado, ser candidato o ser presidente-  pero, por ahora, estaba en la Revolución. Algún éxito tuve y muchos grupos radicales, por mi camino o por otro, se acercaron a Perón, pero no logré producir ese movimiento como movimiento masivo. Entró gran parte del movimiento de renovación de la provincia de Buenos Aires, con Leloir, en aproximación a Perón… durante mucho tiempo, viajé, casi cada dos fines de semana, a Villa María a hablar con Sabattini. El empezó a insinuarles a hombres de la provincia que se acercaran a Perón. En ese sentido, el que puede decirlo con claridad, creo que es Picayo, de Mendoza y el que fue gobernador de Córdoba, Auchter. Pero Sabattini no se decidía a tirarse al agua”.

En  la edición del 11 de abril de 1993 de El Diario, Bernardino Calvo publicó una entrevista que había tenido con Jauretche en mayo de 1968. Allí, quien integró FORJA, dijo “yo lo visité a Sabattini allá por el año ´45, en varias oportunidades, y mi última entrevista fue cuando el general Avalos lo había neutralizado a Perón y estaba dispuesto a entregarle el poder a Sabattini. Yo le dije que Perón sabía muy bien lo que quería y que, por eso, sin vacilaciones Sabattini tenía que hacerse cargo del Gobierno sin desaprovechar la oportunidad. -Doctor, hay que tomarse de las trenzas de la historia, le apunté con vehemencia-. Sabattini, dándome las espaldas, caminó lentamente hacia una ventana con las manos cruzadas atrás, y allí se detuvo unos segundos en actitud reflexiva; después, desde esa posición, sin mirarme de frente, me respondió negativamente con esta definición: -El gobierno a la Corte… Claro, Sabattini creyó que la historia era pelada. Entonces, yo me fui con el peronismo…”.

El mismo Jauretche supo señalar que aquella fue la última vez que lo vio a Sabattini. El mismo Calvo recordó las palabras del pensador, quien señaló que se despidió del villamariense diciéndole: “Sepa doctor, que la historia ha pasado al lado suyo y usted la ha dejado escapar. Nunca más tendrá esta oportunidad. Usted ha terminado políticamente. Adiós”.

Print Friendly, PDF & Email

En la misma categoría

Descanso hebdomadario para los empleados municipales

Juan Pablo Morre

Universo pop en versión orquesta

Juan Pablo Morre

Accionar del servicio de inteligencia

Mercedes Dagna