Viven en condiciones precarias luego de incendiarse su hogar

Deolinda irá a la Justicia para que el padre de sus hijos le pase la cuota alimentaria, ya que habían llegado a un acuerdo de palabra que el hombre no cumplió

 Una amiga la hospeda en su casa, pero tiene un niño que está enfermo y se encuentra embarazada. Busca trabajo para poder alquilar un lugar y mientras tanto sobreviven como pueden en una habitación pequeña en donde desbordan las cloacas

Deolinda irá a la Justicia para que el padre de sus hijos le pase la cuota alimentaria, ya que habían llegado a un acuerdo de palabra que el hombre no cumplió

En la casa donde vive Deolinda de 31 años, hospedada por una amiga, llegaron a dormir ocho personas en un colchón de dos plazas más un sillón devenido en cama, pero que “no da más, las maderas nos está reventando el cuello”, según sus palabras.

Ella, junto a sus cinco hijos, se sumaron al techo que alquila Aylén en barrio Sarmiento, quien tiene un hijo de seis años con un tumor en la cabeza y está embarazada. Su madre hospeda al niño enfermo para que Deolinda pueda estar más días con sus hijos, de lo contrario, también tiene que pedirle a la abuela de los menores que les haga un lugar en su hogar.

Los problemas “estructurales” a los que se refieren a veces los políticos de todos los ámbitos se traduce en esto: una pequeña pieza que al ingreso presenta aguas servidas y que es la antesala de un recinto en donde el antebaño es también la cocina, el comedor, el living, la sala de juegos de los niños. El baño está separado de ese espacio solo por una sola pared y no tiene puerta, sino cortina. Tampoco tiene techo, es insalubre para los pequeños de 10, 8, 6, 4 y 2 años que allí viven junto a su mamá, Deolinda.

Deolinda, Aylén y sus hijos viven en estas condiciones luego de que uno de los hijos de la primera, en un accidente doméstico, haga arder el departamento en donde vivían antes y que era propiedad de su tía. “Ese día tuve que llevar a la nena más chica al médico por una bronquiolitis que sufre y no me quedó otra que dejar solos a tres de mis hijos esa mañana”, relató Deolinda.

El fuego se inició cuando uno de los niños acercó un papel a una estufa eléctrica. Por los daños causados, que fueron todos materiales, la dueña del lugar se enfureció con su sobrina, la inquilina, y le pidió que abandone el inmueble.

Aylén, su amiga, le ofreció mudarse con ella para que no quede en la calle con sus cinco hijos. “Los dueños de este lugar también nos están tirando la bronca por la cantidad de personas que vivimos, pero yo no quiero que se quede sin techo”, manifestó la mujer que hospeda a Deolinda.

Esta última es ama de casa y hace poco consiguió un trabajo como empleada doméstica, pero solo para dos días a la semana, por ende lo que gana no le alcanza para pagar un alquiler.

A su vez, no recibe respuestas del padre de sus hijos y, luego de la Feria, intentará por la vía judicial. Mientras tanto, están pidiendo ayuda para sobrevivir lo más dignamente posible en esa habitación. Necesita: trabajo, alimentos y una cucheta o, al menos, colchones.

Los niños siguen asistiendo al colegio, aunque el incendio se llevó parte de sus apuntes y sus libros. Quienes deseen colaborar lo pueden hacer comunicándose al 3535657816.

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